Es erróneo jugar con los insumos básicos

Dice la teorí­a económica que œtoda oferta crea su propia demanda y que cuando se interviene, ya sea directa o indirectamente, en la oferta a través de diversos mecanismos bien sea para limitar el suministro o alterar el precio se produce una alteración, que termina trasladándose como efecto pernicioso a la demanda.
Hay un grupo de insumos básicos entre los que se encuentran los energéticos, los granos, los cereales, el algodón, el cobre, etcétera; muchos forman parte de los llamados commodities que cotizan en los mercados internacionales.
Ya son de por sí­ vulnerables a una serie de factores exógenos o endógenos: exógenos que dependen de todo el contexto geopolí­tico o geoeconómico que terminará impactándolos para bien o para mal; por ejemplo, una sequí­a por el cambio climático en la cosecha de maí­z en los principales paí­ses productores terminará elevando el precio por kilogramo y tonelada, y los consumidores de los paí­ses principales importadores de maí­z terminarán pagándolo a un mayor costo.
La gente puede dejar de comer carne pero la gran mayorí­a de los más de 7 mil 500 millones de seres humanos consumimos principalmente maí­z, trigo, arroz y soja son como nuestra columna vertebral.
En el caso de los insumos energéticos son otros esenciales porque primordialmente ayudan a desplazarnos con nuestros vehí­culos cotidianamente y el empresario puede producir y muchos autónomos pueden desplazar sus mercancí­as y ofrecer sus servicios en sus vehí­culos particulares o de la empresa.
México que en 1970 se ufanaba de tener todo el petróleo del mundo y que edificó su presupuesto a partir del oro negro cimentó con soberbia y corrupción cada ladrillo de una pirámide de prebendas, componendas en la que un funcionario tení­a metida la mano en el bolsillo de otro y así­ se construyó la mayor pirámide de corrupción que hizo al sindicato de PEMEX uno de los más poderosos del paí­s.
Los mexicanos creí­mos que nunca acabarí­an esos enormes pozos de petróleo, pero al cabo de los años con el TLCAN desde 1994 la economí­a empezó a importar productos petroquí­micos y hasta gasolinas; porque la producción del paí­s expandí­a y no se tení­a el ritmo de eficiencia y de innovación para explorar, producir y refinar.
México es un importador neto de gasolina, eso no es un secreto a voces ni el íºltimo descubrimiento, lo preocupante es que el nuevo gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador intervenga directamente cerrándole el grifo a la oferta bajo la justificación de combatir la corrupción, el robo de combustible tanto a pequeña como a gran escala, en suma el llamado huachicoleo.
De por sí­ que el Estado ya interviene de forma indirecta en la fijación de precios de muchos insumos básicos, las gasolinas no quedan fueran pero ahora decide intervenir directamente.
¿Qué ha pasado? Claramente: lo que te enseña la teorí­a económica que pasa cuando alteras la oferta, la demanda se ha disparado, se ha provocado escasez, el desabasto por ende ha provocado especulación y encarecimiento de la gasolina disponible de la que se aprovechan muchos especuladores que emergen como buitres en medio de la calamidad.
La gasolina la está pagando más cara y a cuentagotas tanto la ama de casa, como el ejecutivo, el obrero, el empresario y todos aquellos que mueven las mercancí­as e insumos para su distribución. Ya hay quienes reetiquetan.
De prolongarse más semanas esta situación muy seguramente (si no lo maquillan claro) la inflación del mes de enero repercutirá el impacto de alterar la oferta de la gasolina, de la intervención malsana y directa. Y esto no es bueno para una economí­a que el año pasado cerró con una inflación del 4.83 por ciento.
A COLACIí“N
En varias columnas he escrito mi mayor preocupación al respecto del nuevo gobierno de México, llámense œlas ideas geniales que les emerjan al presidente y a sus discí­pulos. Ideas que ignoran las leyes económicas fundamentales ya hay quién quiere echarle mano a las cuantiosas reservas internacionales para crear programas sociales o quién quiere usar el dinero de las Afores.
La economí­a necesita certeza, certidumbre, coherencia, una toma de decisiones correcta que no termine provocando un daño colateral o efectos desmedidos o descontrolados.
Si quieres combatir la corrupción en las tortillerí­as que venden y cobran el kilo de tortillas como si fuera de verdad de un kilo cuando es 200 o 250 gramos menor, entonces ¿cierras todas las tortillerí­as?
Los gobernantes y sus discí­pulos deben ser eficaces, la gestión de los problemas hacen la diferencia entre un malo y un buen gobierno, no es cerrando los grifos de los oleoductos como se termina con el huachicoleo es usando el brazo del Estado de Derecho y de la justicia como se lucha contra la corrupción y los corruptos.