Designan Obispo el tres de marzo, como Jornada Diocesana de Oración por los Desaparecidos

Matamoros, Tamaulipas.- La Diócesis de Matamoros designó el tres de marzo, como el dí­a de la Jornada Diocesana de Oración por los Desaparecidos, informó Eugenio Andrés Lira Rugarcí­a.

En esa fecha se celebra el Dí­a de Nuestra Señora del Rescate, comentó el Obispo de la Diócesis de Matamoros, quien señaló que esto se hará, luego de haber escuchado a muchos fieles y de consultarlo con el presbiterio.

œHabiendo escuchado la petición de muchos fieles y después de consultar a nuestro presbiterio, delante de Dios, he considerado oportuno decretar que el tres de marzo -dí­a de Nuestro Señor del Rescate-, como la fecha para la Jornada Diocesana de Oración por los Desaparecidos, dijo.

Esta Jornada podrá desarrollarse, mencionó el Obispo de la Diócesis de Matamoros, de diversas maneras, segíºn considere oportuno cada párroco o rector, teniendo en cuenta la realidad de su comunidad.

œAsí­, señaló, œpodrí­a ofrecerse una Misa especial por esta intención, o tenerla presente en todas las celebraciones, pero también, convocar un momento de oración o de Adoración Eucarí­stica.

Asimismo, señaló Lira Rugarcí­a, también se podrá rezar el Santo Rosario, o recitar al final de cada celebración la siguiente oración:

œPadre, tíº conoces nuestra tristeza y angustia por nuestros desaparecidos.

Te pedimos por ellos, donde quiera que estén.

Consuélalos, dales fortaleza y llénalos de esperanza.

Y si ya han fallecido, llévalos contigo para que tengan vida eterna.

Toca el corazón de los que provocan sufrimiento y muerte.

Ilumina a las autoridades.

Protégenos a nosotros, a nuestras familias y a nuestras comunidades.

Y por intercesión de Nuestra Madre de Guadalupe, ayíºdanos a seguir adelante y a construir juntos un México y un mundo mejor y en paz. Amén.

El Obispo mencionó que está pidiendo al Señor que por intercesión de Nuestra Madre, Refugio de los pecadores, la Jornada Diocesana de Oración por los Desaparecidos, haga que el presente, que parece un callejón sin salida y sin luz, quede iluminado por la fe en Dios y abierto a la esperanza.