Dominios y demonios

Si recuerda usted la campaña a gobernador de FRANCISCO GARCíA CABEZA DE VACA (abril-junio 2016) y su posterior discurso en la toma de posesión (1 de octubre), encontrará referencias claras al concepto jurí­dico de la extinción de dominio.

El reynosense consideró necesario contemplar dicha disposición constitucional en el caso de los bienes adquiridos con dineros de la corrupción, en términos muy similares a los que ahora inspiran la reforma encausada por el presidente Lí“PEZ OBRADOR.

Necesario es recordar que la extinción de dominio ya existe en el artí­culo 22 de nuestra Carta Magna, donde se establece el decomiso legal de bienes para razones como el pago de multas, impuestos, la responsabilidad civil derivada de la comisión de un delito y el enriquecimiento ilí­cito œen los términos del artí­culo 109.

Al respecto, el 109, en su fracción segunda, dice que incurren en enriquecimiento ilí­cito los servidores píºblicos œque, durante el tiempo de su encargo, o por motivos del mismo, por sí­ o por interpósita persona, aumenten su patrimonio, adquieran bienes o se conduzcan como dueños sobre ellos, cuya procedencia lí­cita no pudiesen justificar.
Añadiendo además que¦
œLas leyes penales sancionarán con el decomiso y con la privación de la propiedad de dichos bienes, además de las otras penas que corresponda.

El marco jurí­dico opera, pues, como disposición constitucional desde 2009, pero con una aplicación prácticamente nula, en este México nuestro de leyes y códigos admirables que jamás aterrizan en la práctica.

En un texto de noviembre pasado, el portal ADN polí­tico comparaba el caso de México con el de Colombia donde leyes semejantes ofrecen resultados muy diferentes. Procesos judiciales y bienes recuperados que allá se registran por miles, aquí­ se cuentan con los dedos de una mano.

LA AMPLIACIí“N

La reforma obradorista extiende ahora el catálogo de delitos en los cuáles se aplicará la incautación de bienes, añadiendo los de corrupción, extorsión, secuestro, robo de hidrocarburos (huachicoleo), delincuencia organizada, robo de vehí­culos, delitos contra la salud y trata de personas, entre otros.

El tema avanzó en comisiones legislativas con cierta sordina, ya que su proceso corrió paralelo al de la reforma que habrí­a de crear la Guardia Nacional.

Se dirí­a que esta íºltima monopolizó todos los reflectores. El trabajo paralelo en materia de extinción de dominio quedó opacado, pese a que también requirió de reformas a la Carta Magna, aprobación por mayorí­a constitucional en ambas cámaras y el visto bueno de los congresos estatales.

Tan paralelas iban las dos iniciativas que este mismo jueves, el presidente de la cámara baja MARIO DELGADO CARRILLO encabezó la declaratoria de constitucionalidad en ambos casos, Guardia Nacional y extinción de dominio.

Dí­as, por cierto, con intensa y reiterada aparición en los medios del diputado DELGADO CARRILLO, economista colimense, encumbrado en la primera década de este siglo por la administración capitalina de MARCELO EBRARD, su innegable jefe polí­tico.

En distintos tiempos y circunstancias, ha sido titular de dos secretarí­as: Finanzas (2006-2010) y Educación (2010-2012). También fue senador por segunda fórmula (2012-2018). Igual que MARCELO, MARIO emigró del PRD a MORENA.

A la hora de cerrar esta columna, sumaban ya 18 las entidades federativas que habí­an votado su aprobación de ambas reformas constitucionales. Estas serí­an: Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Campeche, Tabasco, Nuevo León, Colima, Zacatecas, Hidalgo, Querétaro, Estado de México, Durango, Tlaxcala, Baja California Sur, Quintana Roo, Tamaulipas, Puebla y Sinaloa. En ambos casos, la promulgación serí­a asunto de mero trámite.

El legendario tigre de ANDRí‰S MANUEL ya tiene ahora dientes. Ya puede ahora hacer cumplir la consulta popular que someterí­a a votación el juicio a expresidentes mexicanos (y sus cómplices) involucrados en casos graves de corrupción, a los cuáles se les juzgarí­a también por œtraición a la patria.

COLOFí“N NECESARIO

En tiempos de la guerra frí­a, era muy conocida la frase de que las todopoderosas armas nucleares, misiles balí­sticos intercontinentales, capaces de destruir varias veces el planeta, estaban hechas œpara nunca usarse.

Paradoja interesante, dado el alto costo de esos juguetitos cuyo efecto serí­a tan devastador para rusos y americanos que, en términos prácticos, su verdadera función serí­a disuasiva.

Del verbo disuadir que en su etimologí­a más estricta equivale a desaconsejar (lo contrario de persuadir). No aprieto el botó si tíº no aprietas el tuyo y viceversa.

Y bueno, salvo la mejor opinión del lector, este columnista piensa que el amago de AMLO contra los seis expresidentes vivos (y sus respectivos grupos oligárquicos) está supeditado a las circunstancias, en particular al comportamiento de cada cual.

En buena medida, los dientes del tigre cumplirán un papel disuasivo. Como los misiles referidos que, en el mejor de los escenarios, apuntan hacia sus objetivos sin apretar necesariamente el gatillo.

Aunque ello no impide pensar que, de manera complementaria, podrí­a desatarse un operativo de escarmiento, con toda la severidad que la coyuntura amerite, en los casos que el Ejecutivo considere necesarios.

Particularmente, en aquellos que se han significado por combatir al obradorismo mediante guerra sucia y campañas golpistas de la peor calaña en medios afines y redes sociales.