Chambones y tramposos

Es muy triste desarrollare en una nación tan rica en recursos, habitar una entidad que prácticamente tiene de todo, disfrutar de una ciudad ajena a los servicios píºblicos y a la mano de la autoridad. No es agradable, y no es pesimismo, sino un triste realismo que nos inunda en ocasiones.

Mire, por ejemplo, si usted no padece ninguno de los sistemas de televisión por cable, satélite o privada, deberá tener acceso a la televisión digital que, por decreto, es un derecho para todos los mexicanos.

Fí­jese muy bien, y la señal se interrumpe a cada momento, es decir, no puede disfrutar de cualquier emisión sin que pasen dos o tres minutos sin que a señal se corte en cuadritos y así­, lo que nos dice que la señal digital no es adecuada y que quien autorizó a que así­ fuera ha cometido n terrible fraude, en perjuicio demillones de mexicanos.

Cierto: dirán algunos que qué amargados somos, pero finalmente, la señal es una concesión que alguien tiene y ro lo que cobra.

Vayamos a sistemas como Izzi que cobra como si fuéramos paí­s de primer mundo: la señal digital que nos cobran a algunos se cae a cada momento, y su habla le dicen que lo van a reportar, pero no se soluciona el problema. El columnista padece ese servicio y seguido se queda con señal a medias, o el servicio de Internet se corta, lo que hace que gaste datos de otros recursos como AT&T, una de las compañí­as con más déficit en el paí­s, y que permanentemente falla. Todos esgrimen el mismo pretexto: son ajustes, pero no se preocupe, lo vamos a reportar

¿Reportar? Estos infelices -todos- choran hasta el íºltimo quinto de las tarifas, y si a usted le falta un peso le cortan el servicio y le hacen cargos.

Pero la culpa no la tiene el indio¦

No reclamamos airadamente porque nos tachan de energíºmenos, de locos, de neuróticos, sin embargo, tenemos un pago que hacemos y merecemos un servicio al cien por ciento.

El problema es que la autoridad no les exige cumplimiento total: no hay supervisión ni monitoreo para determinar estas fallas. La autoridad se basa en demandas, pero no en lo que concedió y no se cumple, que debiera tener un programa para hacerlo.

En lugar de inventar comisiones patito, los veteranos de la cuarta transformación deberí­an pugnar porque Penex otorgue litros de un litro, porque los comerciantes den kilos de un kilo, porque los de telefoní­a celular nos den la cantidad de gigas omegas que hemos contratado y pagamos, los de televisión por cable, se ciñan a los parámetros de calidad.

Dice un amigo, tristemente qe si viviera en Estados Unidos estarí­a millonario, porque habrí­a demandado a Izzi, a AT&T, a Telmex, a Infinitum, y a todos esos malos mexicanos, tramposos que son millonarios a costa de un servicio deficiente y malo, negligente y que nos lo entregan a medias.

Pero ¿qué podemos hacer? La verdad, en una nación con un gobierno tanchicharronero como el nuestro, la solución es: nada.

Si usted va a las gorditas y le falta un peso no le dan la gordita, o si no trae con qué, no le sirven el pozole. Deberí­amos contar con una autoridad que, lejos de conferencias patito-mañaneras donde solo se dedican a denostar, o boletines triunfalistas donde alaban lo que realmente no existe, hicieran porque los servicios con que contamos, píºblicos y privados, sean lo que nos ofrecen.

Sencillo: contratas tres, te dan tres: ni más ni menos.

O es mucho pedir a los bandidos de IZZI, AT&T, Telmex, Infinitum, Mueblerí­as y demás que nos entreguen lo que hemos contratado y por lo que hemos pagado.

En tanto el gobierno no establezca sanciones ejemplares para estos tramposos, seguiremos viendo el fíºtbol a medias por cable, los noticiarios sin buen sonido y más, y tendremos problemas con nuestros datos y llamadas por celular.

Es el precio de tener una administración mediocre.