La misma moneda

Quien pensó que gobernar era fácil, se ha equivocado rotundamente y clara muestra se puede palpar con el caos generado en nuestro paí­s a partir del conflicto de productores y lo relacionado con sus fertilizantes.

Cómo no recordar aquel caos de la calle Reforma, en la ciudad de México, cuando miles de mexicanos sufrieron los efectos de una manifestación que no llevó a nada mas que a pérdidas multimillonarias en el sector comercial, turí­stico, en seguridad y más.

En aquel entonces, quien las encabezaba aseguraba que eran justas sus demandas y no le importó perjudicar a miles o quizá, millones de connacionales.

Hoy, la historia cambia de protagonistas, o de sitios: quien detentó la popularidad mal entendida de aquellos dí­as de infierno en la ciudad más contaminada del mundo hoy es quien gobierna a un paí­s que ya no sabe qué es mejor, si transformarse o seguir hundidos en un presunto mar de corrupción.

Con un viejo argumento que se repite uno y otro dí­a, explicando sus dádivas a costa del dinero ajeno, -que es de todos los mexicanos- argumenta que hoy hay empleos qe no existen, medicinas que no se surten, servicios que no los hay, estancias que no funcionan y estudiantes que supuestamente reciben una beca de manutención, soportada en un capricho y un afán populista que busca captar votos, pero no mejorar al paí­s.

Con la idea de que se tienen œotros datos para lo que no acomoda, México se hunde poco a poco gracias a un gobierno que nos está perjudicando y provocando caos en todos los rubros. No hay uno en el que hayamos destacado a partir de diciembre pasado, y tampoco hemos visto una verdadera lucha contra la corrupción: vemos un afán revanchista tal y como lo hizo la autoridad antes de la mal llamada 4T, cuando tomaban un nombre y lo hací­an pedazos, como suele suceder hoy con uno o dos protagonistas de una terrible cacerí­a inmisericorde y criminal, sin pruebas y con confesiones extirpadas de la tortura y el dolor de otros.

Esa es la verdadera realidad que vivimos otros datos, no creo en ellos, no tienen razón y mil argumentos más, reforzados por un gruoíºscuo de deshonestos pseudo polí­ticos que laboran y cobran en el Senado y el Congreso de la Unión, similando ser diputados y senadores, pero que obedecen a los deseos de una sola persona que se ha apropiado de México y todos sabemos que así­ ha sido.

Otro ejemplo, el caso de Baja Califormnia, donde la ilegalidad supura por cada poro de aquel progresista estado.

¿Qué le espera a México en estos términos?

Nadie sabe qué sucederá, pero lo que sí­ es cierto es que los productores optaron por una medida que daña a millones, pero que ha funcionado históricamente, salvo que ahora la hacen cuando quien encabeza el gobierno no tiene idea de lo que debe de hacer. Los plantones y esas cosas podrí­an haberse resuelto actuando honestamente.

Dicen las autoridades del ramo que se ha distribuido el fertilizando adecuadamente, y que luego les darán la lista de los beneficiarios para registro oficial: ¿piensan que somos tontos? Los porcentajes no cuadran, y sabemos que muchos de los productores se llevaron el producto sin registro, sin medida y sin nada que pueda sonar a algo oficial.

Eso es realmente lo que estamos viviendo en una nación que tiene todotipo de recursos y que nos la estamos acabando.

No podemos afirmar que las limosnas que dan a los ninis son empleos, porque sabemos que no los son. No podemos afirmar que los estudiantes tienen apoyos cuando a algunos íºnicamente les han dado las famosas becas de apoyo, cuando han demostrado su militancia.

No podemos afirmar que hay justicia social, cuando no hay medicamentos en el Sector Salud y la gente sigue padecido carencias muy significativas.

No pdemos fingir que hay un gobierno honesto, cuando se ha conformado por sátrapas con antecedentes que todos conocemos y que, aunque digan que no es cierto, ahí­ está la historia para juzgar los acontecimientos que sucedieron. No somos tan desmemoriados, pues.

Y no podemos hacer oí­dos sordos ante tal injusticia para el paí­s que nos vio nacer, y que se está consumiendo poco a poco.