Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Una larga sequía que se ha prolongado por casi un año en esta región mantiene a los pequeños ganaderos al borde del colapso, luego que 864 ejidatarios que habitan 16 ejidos de este municipio, están a punto de perder su escaso ganado debido a la falta de agua y de alimento, alertó el dirigente del Comité Campesino Municipal afiliado a la CNC, Alejandro López Robles.
La seguía actual es una de las más agudas en los íºltimos 10 años, segíºn explicó el dirigente campesino, al grado que de las 20 mil cabezas de ganado que tenían hace una década, en este momento la cantidad si acaso llega a las tres mil reses, a reserva de que algunas colapsen por la falta de agua y de alimento, por lo que tienen como opciones venderlas o sacrificarlas.
œNuestro sector fue muy productivo, pero ahora contamos con tres mil, y el resto se vendió debido a a la sequía, y lo hemos sentido muy fuerte este año, ya que somos pequeños productores, dijo el campesino al señalar que algunos de ellos solo cuenta con 40 hectáreas de tierra, unos con 100 y otros solo cuentan con 60 hectáreas, cuando una res requiere de al menos 5 hectáreas, pero si se cuenta con pradera, la cantidad puede bajar de cuatro a tres reses.
Pero la sequía los mantiene al borde del colapso ya que dependen más de la lluvia que del agua del río Bravo, al estar algunos ejidos están muy alejados del cauce, y tienen que acarrear el agua y el alimento en vehículos, lo que a su vez hace más costoso mantener los animales.
Una situación similar se presentó en el 2013 y también en 1999, cuando el lecho del río Bravo se secó casi por completo en su desembocadura al mar, en la costa de Matamoros, debido a que la CILA cerró la derivación de agua de las compuertas de las presas La Amistad y Falcón por su escaso volumen, originado por la usencia de lluvias de una sequía que se alargó por casi tres años a fines de la década de los años 90™s.
Solo algunos ejidos han sentido algo de humedad, como el ejido Altos Amarillo, Morelos y Vicente Guerrero, que en febrero y mayo recibieron menos de una pulgada de lluvia, insuficiente para que crezca el pasto y alimente el ganado.
De acuerdo a datos de CILA, este año y hasta el momento las precipitaciones pluviales son de 175 milímetros, cuando la media en otros años ha sido de hasta 380 milímetros, por lo que la situación fue calificad por el campesino como crítica.
Aunque el gobierno federal a través de la SADER ofrece apoyos económicos y en especie, los campesinos son renuentes a ellos debido a la incertidumbre de perder sus hatos por la sequía y verse endeudados, ya que de los apoyos deben aportar el 50 por ciento del capital destinado, o pagar los créditos con intereses.


