Una macroeconomí­a sana

La actual etapa de transición económica enmarcada en la Cuarta Revolución Industrial está generando todo un revulsivo en las expresiones del ser humano y en su forma de organizarse; la polí­tica no está indemne.

Ese miedo a lo desconocido, a lo que vendrá con la Inteligencia Artificial, la aceleración de la tecnologí­a y el predominio de la sociedad de la información están provocando diversas resistencias entre el desprendimiento del pasado inmediato y el futuro como destino inevitable.

Hace unos dí­as diversos pensadores, polí­ticos, investigadores y empresarios se aglutinaron en torno al Foro La Toja Ví­nculo Atlántico para analizar œel presente y mirar hacia el futuro desde los valores en los que se sustenta la democracia liberal.

A lo largo de tres dí­as, del 3 al 5 de octubre, las discusiones versaron en torno a los fenómenos que están transformando las sociedades y que terminarán definiendo la calidad de vida en los próximos años.

La atención focal recayó en el sino de la democracia liberal, la definición del espacio atlántico, el fenómeno de las migraciones, el malestar social que ha dado origen a los populismos; los retos que plantea la IA y el futuro del trabajo.

Desde ese marco prioritario nace este Foro œcomo un espacio para la reflexión en tiempos delicados debido al surgimiento de nuevos protagonistas en el escenario global que ha modificado los equilibrios geoestratégicos; al tiempo que han emergido nuevas zonas de influencia que desafí­an a los paí­ses occidentales.

œEn este marco, las democracias liberales están siendo cuestionadas por modelos polí­ticos y económicos autoritarios o fuerzas populistas que subvierten las instituciones desde la propia democracia. Asimismo, la disrupción digital está introduciendo cambios acelerados en el modelo económico, laboral y social.

Bajo esta tesitura, en Galicia se presentó dicho evento como un proyecto desde la sociedad y para la sociedad, que por cierto acogió a buena parte de la plana mayor empresarial del Ibex 35.

La defensa al completo se la llevó la democracia liberal, en occidente hay cierta inquietud por la crisis de representación que están revelando las íºltimas elecciones en distintos paí­ses que otrora presumí­an de democracias consolidadas, y que en el íºltimo quinquenio -tras sus respectivos procesos electorales- no han logrado formar gobiernos ni de forma expedita, ni de forma sostenible en el tiempo.

A COLACIí“N

Para el ex presidente Felipe González, los sí­ntomas que tanto unos como otros paí­ses experimentan están relacionados con diversos desafí­os: 1) Amenazas que pesan sobre las democracias, hay una crisis de representación; 2) y un mundo tecnológico que económicamente hablando lleva a replantearse cómo mejorar la distribución de los ingresos.

González, considerado uno de los guríºs del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), mantuvo un encuentro inédito vis a vis con el también ex presidente Mariano Rajoy, del Partido Popular (PP); se trató del plato fuerte del evento en La Toja.

œCreo que, si en algo, si en algíºn punto podemos encontrarnos la izquierda y la derecha en un modelo democrático es en lo concerniente con la sostenibilidad del modelo, afirmó el socialista.

Para González, el punto de mayor atención tiene que ver con la redistribución del ingreso y de los excedentes, crear polí­ticas píºblicas que permitan que más gente se beneficie de las ganancias.

œUna macroeconomí­a sana no es de derechas ni de izquierdas, es algo tan razonable que no debe tener punto de discusión; se podrán tener variaciones en cuanto a las polí­ticas píºblicas de uno y otro partido pero la macroeconomí­a debe cuidarse porque como sabemos la inflación es el peor impuesto para la pobreza, argumentó González.

Por eso es que, gobernar es un ejercicio de realismo œque deja pequeñas las diferencias ideológicas entre izquierda y derecha, sobre todo cuando se trata de mantener las cuentas nacionales.

Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales