Tapar un agujero¦

Ahora que está en el aire el argumento de la miscelánea fiscal y los presupuestos para el año 2020, diputados y senadores estudian formas de manejo que permitan al señor Obrador pagar las dádivas que ha prometido a casi todos, con un argumento débil: œprimero los pobres

Siempre hemos sido de la idea de que todo mundo debemos pagar impuestos sea cual sea el giro, actividad o negocio que pudiéramos realizar: nadie debe quedar exento, y cuando decimos nadie, es porque cualquier mexicano debe contribuir con la autoridad, claro, a cambio de que ésta haga un trabajo competente en cuanto a prestación de servicios.

18 millones de propietarios de automóviles están a punto de ver cristalizado su sueño: regularizar sus vehí­culos conocidos popularmente como œchocolates, ya que es un punto importante que se discute en el Senado.

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Se quejaron los distribuidores de automóviles y armadoras, de la deslealtad oficial al ser permisivos con tanta gente que ha ingresado vehí­culos ilegales, convertirlos en un ataíºd rodante por la forma en que conduce la gente que aspira a muchos de éstos, y sobrepoblando nuestras calles con gente que no tiene idea de un reglamento de tránsito. Todo se juntó, y para muchos, es una acción desleal hacia quien siempre ha invertido en el paí­s.

Muchos de estos propietarios se defienden y argumentan necesidad de traslado para infringir una serie de leyes; por otra parte, es positivo el hecho de que dejen de servirse las organizaciones œpopulares que han hecho de los chocolates un jugosí­simo negocio, y también el hecho de que, si se ajusta la ley, se les puede someter a circular con placas oficiales, legales, y tener un verdadero padrón de vehí­culos.

Claro, siempre y cuando la autoridad ya no permita que se circule ni con placas vencidas, ni con placas americanas o sin placas, sino como lo exige la ley.

Se podrí­a hacer cumplir la ley y orillarlos a que circulen con su correspondiente seguro de daños a terceros, lo que tranquilizarí­a a miles de automovilistas que se juegan su patrimonio ante la embestida de los œchocolates en la forma que se ha permitido

Recordamos que han sido muchos años los que se han dedicado grupo sociales a gestionar, aunque ha sido para beneficio propio. Aquí­ lo que convendrá es establecer mecanismos de registro y recolección de dinero por impuestos, y ganarí­amos todos¦ menos los armadores, claro, porque siempre hay quien sale perjudicado en alguna acción oficial.

Suponeos que es buena noticia ante el tamaño del problema: son, como dijimos antes, 18 millones aproximadamente, de unidades que han ingresado en forma ilegal, o al menos la estimación, porque, a decir verdad, vemos que a diario llegan más, algunas ya chatarras, pero ahí­ andan circulando y contaminando.

Habrá que ver en qué términos surge la correspondiente iniciativa, y la forma en que se pueda ajustar: es necesario, si se autoriza esta regularización, que se imponga la energí­a y autoridad oficial para que todos, sin excepción, circulen en forma adecuada y dentro de la legalidad.

Es hora de tomar el problema de frente, involucrar a los gobiernos estatales para que este asunto genere ingresos y se traduzca en obras, y que los ayuntamientos hagan, a través de sus departamentos o direcciones de tránsito, cumplir la ley.

Y quien diga que no es justo, que son coches baratos, que siempre afectan a la gente más pobre, que recuerde que los bienes y servicios del gobierno nos benefician -o perjudican segíºn el caso- a todos, y lo más justo es que todos paguemos impuestos. Siempre y cuando veamos que se invierten honradamente.