Psicosis

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El tí­tulo de hoy tiene su base en el campo de la psicologí­a y puede ser, el resultado de un trastorno psiquiátrico como la esquizofrenia, que en ocasiones, puede ser originada por una perturbación de la salud, ya sea por medicamentos o por el uso de drogas.
Los sí­ntomas de la Psicosis que se han identificado son delirios, alucinaciones, expresiones incoherentes, angustia, miedo, obsesión irracional, nerviosismo, entre otros. Dicen los especialistas que la psicosis puede ser colectiva y es claro que quienes la padecen no son conscientes de su comportamiento.
En otras palabras, la alteración de la personalidad es acompañada de un trastorno grave del sentido de la realidad.
El inglés, nacionalizado estadounidense, Alfred Joseph Hitchcock, (1899-1980), reconocido cineasta y productor, dirigió la pelí­cula de terror y suspenso, Psicosis (1960), basada en una novela homónima inspirada en los crí­menes cometidos por Ed Gein, un asesino en serie de Wisconsin, E.U.
El tí­tulo de hoy bien podrí­a aplicarse al padecimiento social, por los sí­ntomas que se describen y que hacen crisis el Jueves Sangriento de Octubre o Jueves de Culiacán, por la vivencia en la capital de Sinaloa, ciudad ubicada al noroeste de la Repíºblica.
Usted conoce los hechos, solo que ha habido toneladas de información que, en muchos de los casos, caen en contradicciones de las mismas autoridades del paí­s, desde el presidente de la Repíºblica, hasta los mandos militares; desde el habitante comíºn hasta los turistas ocasionales que vivieron esa pesadilla.
La realidad no solo es Culiacán, el triste ambiente es la gran división de opiniones hasta de violencia verbal y psicológica que se ha generado en el paí­s. Y por si algo faltara, la reprobación de la opinión mundial por los hechos de Culiacán.
Durante el fin de semana se ha leí­do, visto y oí­do míºltiples puntos de vista en columnas de opinión, editoriales, noticieros, declaraciones de funcionarios píºblicos, lí­deres empresariales, polí­ticos, y solo los identificados con el Ejecutivo Federal hablan a favor de la liberación del hijo de.. ˜ya sabes quién™.
En las fronteras de México el dictamen del Jueves Sangriento de Octubre es adverso a la polí­tica nacional del presidente López y desde luego hay sentires muy respetuosos al pueblo azteca.
La aceptación de la polí­tica de no agresión del tabasqueño llegado a presidente, es realmente muy sorprendente cuando vemos en los noticieros aplaudir -no con muchas ganas- a quienes les tocó estar frente a López Obrador en los eventos píºblicos.
Memes, videos, textos, audios, etc., han circulado en redes sociales sobre el tema y el más reciente involucra a la Prií­sta exdiputada federal, Carmen Salinas, que sin palabras, solo con mí­mica, traduce el mensaje del supuesto presidente. Desde luego que no esperen un ˜Oscar™ para la originaria de Torreón, porque la pantomima es irónica pero en algunos momentos vulgar.
Rumores de renuncias de altos funcionarios, míºltiples justificaciones, versiones ¿falsas? de lo sucedido El Jueves de Culiacán y los dí­as posteriores, hasta un video donde se ensalza la imagen del ejército y sus soldados se ha conocido y difundido en las redes.
Pero se ha preguntado: ¿Dónde quedó el tema del Huachicol en el paí­s? ¿Dónde va el proceso de Ayotzinapa? ¿El tema de los civiles de Nuevo Laredo? ¿De los soldados de Puebla, Guerrero, Hidalgo, etc.? ¿Lo del matrimonio de los Moreno Valle de Puebla? ¿El presupuesto del 2020? ¿Los inmigrantes? ¿Las becas de los ninis? ¿El crecimiento nacional? ¿El tema de los agricultores que han cerrado carreteras? ¿Y los Normalistas?
Hay muchos temas pendientes que se están distrayendo por lo del Jueves de Culiacán y la inseguridad que parece dólar, sigue, sigue, sigue¦ pese a las declaraciones de los funcionarios de todos los niveles que están activos en la nómina del gobierno.
Finalizo con el dicho del jurista mexicano, maestro de muchas generaciones en la UNAM, Eduardo Garcí­a Maynez (1908-1993), en su texto Introducción al Estudio del Derecho, editorial Porríºa Hermanos, cuando afirma œEn México importa más la paz social que la impartición de la justicia¦