China desinfla la guerra comercial

El presente y el futuro están en Asia, y sigue pasando por China, bajo la tónica de una economí­a boyante con una clase media en expansión pero con una democracia acotada, derechos humanos que no cumplen con los cánones de occidente y una amplitud de problemas polí­ticos y territoriales.

Acontece con Hong Kong y Taiwán, incluso podrí­a anticiparse una mayor presión ejercida por parte de China, en momentos de tensión precisamente con ambos territorios.

Hace unos dí­as hablé con Xulio Rí­os, director del Observatorio de Polí­tica China, habrá que poner especial atención a dichas relaciones: œAunque afectan a lo territorial, se mueven en niveles diferentes. Hong Kong está œdentro, Taiwán está œfuera. A priori, a corto plazo, en su impacto continental no mucho; y tras las elecciones de noviembre se ha abierto un impasse en Hong Kong y el gobierno central ha sustituido a su representante, Wang Zhimin, por Luo Huining, que tiene mucha más experiencia polí­tica.

Para el ensayista gallego habrá continuidad en lo esencial pero cambios en la manera de abordar la crisis; y, respecto a Taiwán, China podrí­a optar por aplicar mayor presión, œno es descartable, aunque los efectos serí­an contraproducentes.

Precisamente entre la relación de Taiwán y China, observamos que Estados Unidos está inyectando veneno, ¿qué pretende lograr Washington al respecto? Para Rí­os, actualmente en Estados Unidos, existe un claro consenso sobre la importancia de apoyar a Taiwán como expresión polí­tica e ideológica de que otra ví­a es posible en el mundo chino. Hay en ello también intenciones geopolí­ticas, obviamente, ligadas a la estrategia del Indo-Pací­fico, concebida para contener a China. Estados Unidos quiere dificultar la aproximación entre Beijing y Taipéi y juega a la contra de la posibilidad de reunificación.

Respecto de los peligros geopolí­ticos en 2020, Rí­os cree que el nivel de riesgo para China es œbastante amplio habida cuenta que se trata de una potencia global: œPor tanto, además de los que directamente le afectan en función de su posición geográfica (mares de China o Taiwán), también se extienden a otras latitudes donde sus intereses pueden verse afectados como en Irán o Venezuela; y electoralmente estará muy atento a las presidenciales de Estados Unidos en noviembre.

¿Cómo decirle a la gente que la libertad y la democracia son buenas, si enfrente tiene datos económicos obrando en su propia contra como acontece con los europeos y Asia va la viceversa? Para él: œLos datos económicos per se, buenos o malos, no invalidan a la democracia, más cuando esta se ejerce en lo esencial en el marco estatal y la economí­a funciona con parámetros que lo trascienden con claridad. Esta se invalida cuando progresan los déficits elementales y cuando se vací­a de contenido al convertirse en la caverna de Platón.

El problema, prosigue el directivo, radica en la necesidad de recuperar aquella concepción de la democracia que no solo es polí­tica sino también económica, social o cultural: œLa pérdida de calidad de la democracia es una de las mayores amenazas para el bienestar general.

Muy relevante ha sido igualmente que, en los íºltimos dí­as, los equipos negociadores de Estados Unidos y China han logrado edificar un marco de entendimiento entre ambas naciones a fin de dirimir sus controversias y desinflar la batalla arancelaria de los íºltimos 18 meses.

Para frenar la escalada, el Departamento del Tesoro dejó de considerar a China como œpaí­s manipulador de su divisa rebajando así­ la tensión sobre del yuan; la moneda china permanecí­a señalada por las autoridades norteamericanas como œun instrumento oficial para obrar a favor de la balanza comercial del gigante asiático en la medida que permaneciese devaluada.

A COLACIí“N

El miércoles 15 de enero en Washington, el presidente Trump en compañí­a de Liu He, encargado de la delegación negociadora china, signaron un documento de 86 páginas previamente rubricado por el mandatario Xi Jinping para poner fin a la llamada guerra comercial.

Los compromisos asumidos son los siguientes: 1) Estados Unidos cancela los aranceles a productos chinos por valor de 160 mil millones de dólares incluidos los teléfonos móviles y ordenadores; 2) una reducción de los aranceles del 15% al 7.5% en diversas mercancí­as por un total de 112 mil millones de dólares; 3) China importará de la Unión Americana bienes agrí­colas y ganaderos por un monto de 200 mil millones de dólares repartidos así­: 75 mil millones de dólares en bienes industriales, 50 mil millones de dólares en productos agrí­colas, otra cantidad similar en energí­a y el resto para servicios; 4) precisamente, Estados Unidos presionó para que China permita una mayor apertura de servicios financieros norteamericanos; y, 5) Beijing asume el compromiso de garantizar la propiedad intelectual.

Básicamente es una primera y relevante etapa, a la que de forma cordial el mandatario Jinping invita a su homólogo estadounidense œa cumplir y honrar y es que Trump no es de fiar.

Todaví­a quedan algunas negociaciones en curso para dirimir las controversias vertidas por el inquilino de la Casa Blanca denunciando subsidios, polí­ticas proteccionistas y dumping; así­ como el escabroso tema de las empresas lí­deres de la tecnologí­a china que la CIA acusa de espiar para el gobierno de su paí­s.