Reynosa, Tam.-En opinión del secretario de Organización de la Federación de Trabajadores de Reynosa (FTR), Juan Salvador Portillo, la creación y decreto del Gobierno Federal de crear la denominada œZona Económica Fronteriza, resultó un fracaso cuestionado por sus presuntas œbondades y ventajas que fueron limitadas y que en la realidad no reflejan el compromiso festivo del discurso presidencial.
Hace un año- evoca Portillo Martínez- en Enero de 2010 se puso en marcha por decreto presidencial la reducción del 16% al 8% del Impuesto al Valor Agregado (Iva) en la frontera, se anunció un incremento al 100% en los salarios, pero en ambos casos no se precisaron las reglas operativas ni el monto salarial real ejercido.
-Todo fue resultado de un decreto presidencial, se redujo el Iva, pero no se beneficiaron todos en su mayoría, no hubo reglas claras operativas, se condicionó hasta el ingreso en aquel evento con el Presidente López Obrador y respecto a los incrementos del 100% a los salarios, no fue tal.
Se ejerció un ajuste que realmente fue apenas del 5%, los salarios pasaron de 176 pesos a 200, superando así el salario mínimo que exigía el decreto presidencial, en Reynosa apenas y el 1% de las empresas pagaban el salario mínimo, entonces fue un sofisma decir que los sueldos subían al 100%, es decir pensar que de ganar 200 pesos diarios pasaba a ganar 400 pesos, fue erróneo-, expresó.
A un año de distancia de la creación de la llamada œzona económica fronteriza, el entrevistado admite que no hubo beneficios en lo económica, precisamente la ausencia de información, estabilidad y certeza jurídica en lo laboral provocaron una crisis de cierre de empresas, paros y huelgas que costaron miles de empleos, que hasta ahora no se han recuperado.
œNo vinieron inversiones, no hubo apertura de nuevas empresas en el ramo de la manufactura, por el contrario hemos hecho esfuerzos extraordinarios por mantener la confianza de los inversionistas ya establecidos, en 2020 hay algunos proyectos expansivos, pero en suma el saldo en lo económico no es halagador ni motivo de celebraciones, concluyó, Juan Salvador Portillo.