¿Remedio peor que la enfermedad?

El paí­s ibérico vive una cuarentena y un estado de alarma desde el sábado 14 de marzo mediante el Real Decreto 463/2020 y el Congreso aprobó una extensión hasta el próximo 12 de abril.

La decisión del confinamiento de la población, para controlar la expansión del virus, está provocando en la economí­a española una sangrí­a empresarial con la mitad de los trabajadores previendo que perderán sus empleos; el 90% de la actividad productiva está paralizada y desde este lunes, de las pocas industrias que seguí­an operando mandan a más trabajadores a sus casas.

El presidente Pedro Sánchez ha debido aprobar un paquete extraordinario por 200 mil millones de euros para oxigenar a las pymes, a los autónomos, para dar liquidez a los bancos e implementar programas sociales de emergencia para aliviar un poco la carga de miles de deudores hipotecarios; y se garantiza que nadie sufrirá cortes de agua, luz y gas.

El sentimiento en España es de profunda desesperanza, la gente vive con angustia y dolor los dí­as de encierro; a los muertos por el contagio le siguen las noticias de las muertes empresariales con historias desgarradoras de dueños de restaurantes, bares, hoteles y prestadores de servicios que ahora mismo se ven en la ruina total.

Para la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) no deberí­a alargarse más el confinamiento y llama lo más pronto posible a reactivar la economí­a española y a que vuelva el turismo del que dependen el sector de la hostelerí­a y los hoteles así­ como muchos otros servicios.

En voz de su máximo responsable, Antonio Garamendi, se ha hecho todo un alarmismo alrededor del coronavirus que es œexcesivo al tiempo que recordó que ninguna empresa puede pagar los salarios de sus trabajadores sin estar productiva.

œEn los primeros quince dí­as de baja, diez los paga la empresa. Nada tiene que ver que paguemos por una incapacidad temporal, una enfermedad, que porque alguien diga que se vaya a casa, aunque no esté enfermo, añade.

Garamendi advierte que muchas empresas con una situación económica que no era tan buena tienen ahora un problema muy serio que muy seguramente las llevará al cierre total.

A COLACIí“N

Por su parte, Francia igual bajo el lockdown, su presidente Emmanuel Macron anunció un paquete extraordinario de 300 mil millones de euros para salvar a la gente afectada por la pérdida de sus empresas y de sus empleos; el escenario que los analistas europeos evalíºan es de guerra con una destrucción del tejido empresarial que una parte esgrime podrí­a haberse evitado.

¿Cómo están viviendo los empresarios en sus carnes el apagón económico por el coronavirus? Hablé con Michel Forgues Lacroix, CEO de Relais Groupe, y me relata que en su caso en Francia debieron cerrar en cinco horas una vez que Macron dio el anuncio.

Su rubro de negocio, una cadena de restaurantes con franquicias en 18 paí­ses y 480 empleados, está sumida en una burbuja de incertidumbre en la medida que no se sabe hasta cuándo podrí­a extenderse la cuarentena y el estado de alarma.

œYo mantengo la esperanza de que, como sucede al finalizar muchas guerras, la gente quiera salir, ver a la familia, a los amigos; ir a tomar un café, a beber, a comer¦ y que eso termine reactivando rápidamente las economí­as paralizadas, comenta Forgues Lacroix.

¿Se ha gestionado bien la crisis por el coronavirus? No, a mí­ me parece que no ha sido bien gestionada porque no se tomaron las previsiones necesarias desde que supimos que habí­a esos casos en China desde el año pasado; no hay hospitales, ni test, ni respiradores, ni medicamentos básicos ni un control temprano.

Entonces, prosigue el empresario francés, hay gobiernos que han decidido confinar porque no quieren que sus hospitales se vean rebasados por un problema de salud píºblica.

¿Podrá salvarse el balance contable del año? De acuerdo con el empresario francés: œHay que ser conscientes de que una cuarentena implica un costo económico elevadí­simo¦ yo veo un problema global que no va durar un mes quizá hasta mayo nada se moverá de manera normal.