Coronavirus y la polí­tica

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-Afectados los tres órdenes de gobierno
-El virus del siglo no solo daña la salud y la economí­a
-Imprudencia ciudadana e irresponsabilidad gubernamental

ADEMíS de los problemas de salud y económicos generados por el coronavirus, también el saldo negativo se refleja en los tres órdenes de gobierno del Estado mexicano.

En el ámbito federal, el presidente ANDRí‰S MANUEL Lí“PEZ OBRADOR está enfrentando severa campaña mediática derivada de decisiones, cifras, términos, puntos de vista, etc., etc., relacionados con la pandemia que tiene colapsado gran parte del planeta.

El huésped del Palacio Nacional enfrenta también la oposición de los gobernadores del norte del paí­s, quienes amagan con retirarse del Pacto Fiscal Federal tras considerar que no es equitativo el reparto presupuestal y que los limita para absorber gastos extras generados por la pandemia del siglo.

Aunque la acción de los mandatarios estatales norteños es tomada como œllamarada de petate, lo cierto es que se han convertido en œpiedritas en el zapato de AMLO.

La rivalidad o recelo del gobierno de la Cuarta Transformación con gobernantes locales ha provocado que los insumos médicos con cargo al erario federal sean entregados y supervisados por la Secretarí­a de la Defensa Nacional. El combate a la corrupción es el argumento de la 4T.

También, el optimismo de Lí“PEZ OBRADOR en las conferencias mañaneras no cuadra con las cifras y fechas del subsecretario de Salud HUGO Lí“PEZ-GATELL, lo que genera un desgaste polí­tico innecesario. La œcurva horizontal-expresión que podrí­a tipificarse como irrelevante-deberí­a ser eliminada en las tempraneras reuniones informativas.

Pero el efecto negativo de la pandemia no tan solo alcanza al gobierno lopezobradorista. En Tamaulipas, el virus que provoca la enfermedad Covid-19 comienza a causar daño polí­tico a escasos cuatro meses de que inicie formalmente el proceso electoral que culminará el primer domingo de junio del año próximo.

El gobierno panista que encabeza FRANCISCO JAVIER GARCíA CABEZA DE VACA se ha colocado en la mira de los tiradores cibernautas por decisiones adoptadas para enfrentar la propagación del coronavirus.

A través de las redes sociales, las crí­ticas se volcaron por el decreto legislativo que legitima el œdoble no circula, con la intención de acotar la movilidad ciudadana y poner un freno al contagio.

Del mismo modo, a través de la Comisión Estatal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS) se ordenó la suspensión de actividad comercial considerada como no esencial. En tiendas de autoservicio y almacenes, personal de esa dependencia colocó cintas en los anaqueles con el objeto de limitar la presencia ciudadana y reducir el riesgo de propagación y contagio.

Ambas medidas provocaron escozor social bajo el argumento de que fueron decisiones tomadas al vapor, que realmente no aportaban el resultado esperado y, por el contrario, se incrementaba la tensión social que comienza a reflejarse en trastornos emocionales como el estrés y la ansiedad.

En Matamoros, Tamaulipas, la COEPRIS colocó sellos de œclausura definitiva a una instalación deportiva municipal que se pretendí­a acondicionar como refugio de migrantes. Al margen de argumentos de cierto peso legal, la rivalidad polí­tica también fue ingrediente del aderezo.

La detención de dos vehí­culos cargados con despensas alimenticias que a nombre del senador morenista AMERICO VILLARREAL ANAYA se entregarí­an a familias marginadas, es otro indicio claro de que el coronavirus no solo deja daños en la salud y en la economí­a.

Tras la presión ciudadana los productos de la canasta básica fueron entregados frente a las instalaciones de la fiscalí­a estatal en este puerto fronterizo, luego de que se comprobó que no habí­a delito que perseguir ni en el traslado ni en el origen de los mismos.

Lo malo del caso es que el incidente podrí­a ser el inicio de un severo foco de propagación del coronavirus. Alrededor de mil personas, incluyendo menores de edad, sin protección alguna formaron una larga fila para recibir las despensas.

Ninguna instancia de gobierno tomó cartas en el asunto, por lo que habrá que esperar el tiempo de incubación del virus (hasta 14 dí­as) para saber si la imprudencia ciudadana y la irresponsabilidad gubernamental generarán incremento en la estadí­stica de casos positivos y, por ende, la elevación de la curva de contagio.

Ni hablar.

Y hasta la próxima.
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