¿Quién se robó mi queso?

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El tí­tulo de hoy no es propio, pertenece al libro escrito por el psicólogo estadounidense Spencer Jhonson (1938-2017), publicado a finales de los 90s y con más de 28 millones de ejemplares y que sirvió de referente en una charla con jóvenes interno de la Granja de Rehabilitación en Guemez, a la que fui invitado por la Mtra. Juany Acosta, presidenta de la Asociación de Esposas de Abogados, hace algíºn tiempo.
¿Quién se ha robado mi queso? es una historia sencilla que lo mismo enseña a escolares de la educación básica que al profesional de la rama que me diga e incluso a toda aquella persona que por alguna causa dejó la escuela. En otras palabras, es para todo mundo.
La trama se refiere a cuatro personajes: dos de ellos ratones, Oli y Corri; y dos humanos, Kif y Kof. Unos y otros eran del mismo tamaño, aunque con reacciones diferentes por la calidad de cada uno.
El escenario un laberinto. El objetivo de los cuatro: buscar su queso favorito. La diferencia es que Oli y Corri, con cerebro de roedores, tení­an muy buen instinto y buscaban queso seco y curado; los humanos, Kif y Kof, utilizaban un cerebro repleto de creencias para buscar un tipo muy distinto de queso, que ellos creí­an los harí­a ser felices y triunfar.
El método utilizado por los ratones Oli y Corri, se puede decir era el tanteo, oliendo, buscando, perdiéndose, reintentándolo, vueltas iníºtiles. En cambio los humanos, Kif y Kof, utilizaban un método distinto basado en su capacidad de pensar y aprender de las experiencias pasadas, aunque sus creencias y emociones los confundí­an.
El esfuerzo del cuarteto finalmente tuvo su éxito y encontraron un gran depósito de queso, de tal suerte que las dos parejas se mudaron cerca de su Central Quesera e incluso Oli y Corri, los ratones, escribieron letreros como “Tener Queso Hace Feliz”.
Para Kif y Kof, los humanos, tener comida en abundancia les llevó en breve tiempo a ser muy confiados al grado que se convirtieron en arrogantes, de tal forma que no advirtieron que el queso se acababa.
En el caso de Oli y Corri al descubrir que ya no habí­a queso, no se sorprendieron, aunque notaron que las reservas iban disminuyendo, estaban preparados para lo inevitable e, instintivamente, supieron lo que tení­an que hacer. Para los ratones, el problema y la solución eran simples: Decidieron cambiar.
A los humanos la nueva situación los sorprendió ¿Quién se ha llevado mi queso? gritaban indignados. ¡Esto no es justo! La realidad es que no estaban preparados para aquello. La conducta humana no era agradable ni productiva, pero¦ comprensible, encontrar queso no habí­a sido sencillo.
Lo íºnico que se les ocurrió a los humanos fue inspeccionar a fondo la Central Quesera para comprobar si realmente el queso habí­a desaparecido; los ratones Oli y Corri, para entonces se habí­an puesto en marcha buscando su alimento.
Kof empezó a deprimirse. ¿Qué sucederí­a si al dí­a siguiente tampoco encontraban el queso? ¿Cómo podí­a haber ocurrido aquello? Habí­a hecho muchos planes para el futuro basados en aquel queso. Nadie las habí­a avisado.
Kif, el humano, recordó haber leí­do œCuando dejas atrás el miedo, te sientes libre., por lo que comprendió que habí­a sido prisionero de su propio miedo al no encontrar queso. Avanzar en una dirección nueva los harí­a liberarse, sentirse más alentados para buscar su objetivo y escribió œImaginarse disfrutando del queso nuevo, incluso antes de encontrarlo, conduce hacia él
Hasta aquí­ ese maravilloso texto de Spencer Jhonson, porque sencillamente es una lección en estos tiempos de la 4T, donde todo aparenta ser diferente a otros gobiernos pero lamentablemente es lo mismo que los otros partidos polí­ticos.
¿Quién se ha robado mi queso? es una cátedra de análisis y reflexión a los tiempos que estamos viviendo en medio de la Pandemia del COVID-19, donde la incredulidad de un buen níºmero de adultos del mundo, les lleva a cometer errores que pudieran ser fatales para la humanidad.
La aparente fantasí­a del psicólogo gringo, Spencer Jhonson, no es tal, me parece que utiliza el ejemplo de los ratones porque en un mundo fantástico es más sencillo alcanzar un pensamiento crí­tico -de criterio- que nos debe conducir a ser mejores seres humanos.
Todos debí­amos intentar ser un poco de Corri y Oli, utilizando nuestros instintos para combinarlos con el raciocinio propio de nuestros congéneres, porque ello nos debe llevar a una nueva Central de Quesos.
Finalmente esta es una manera de afrontar el cambio en el trabajo y en la vida privada.