Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Yolanda Salazar es la encargada de un negocio de comida ubicado sobre la avenida Maclovio Herrera, y desde que abrió el propietario en febrero de este año, las cosas tan bien que no se daban abasto las seis personas que atendían el negocio, hasta que llegó el COVID-19, y tuvieron que cerrar para evitar contagios innecesarios.
Desde el inicio, el promedio de clientes que llegaba a diario a este negocio dedicado a la elaboración de quesadillas era superior a los 60, pero con la cuarentena decretada por las autoridades de salud, las ventas bajaron en más del 50 por ciento, hasta que hubo la necesidad de que solo tres empleados atendieran este peculiar negocio de comida mexicana.
œYa vamos para cuatro meses de que abrió este negocio, pero si se resintió mucho porque empezamos muy bien el negocio, y con la pandemia que se vino, el personal se desocupó porque éramos tres personas en la mañana y otros tres en la tardes, y solo quedamos tres, explicó esta mujer de 55 años de edad, quien solo ve pasar a las personas que ya poco compran debido a la cuarentena.
Sin embargo, debido a que se trata de un negocio de comida, el servicio es solo para llevar, por lo que mesas y sillas se encuentran arrinconadas, como en espera de que se dé la indicación para que todo vuelva a su lugar.
Aun así, con la poca gente que acude a comprar para llevar, el negocio va bien, ya que para esta empleada atender a 30 clientes diarios es buen síntoma de que las cosas no van tan mal como sucede con otros negocios similares que ya tuvieron que cerrar ante la falta de clientes.
œEl negocio iba bien, y en este momento estamos sin abrir, y se debe al COVID, y en estas dos íºltimas semanas han sido las más bajas porque todavía antes estábamos vendiendo un poquito más, pero el negocio bajó mucho y ya son pocos los clientes que vienen, explicó.
Pero los empleados que ya no están no fueron despedidos, aunque los más recientes fueron cesados al no poderles pagar sus salarios, y los tres restantes están en espera de que las cosas se normalicen, ya que de acuerdo a Yolanda, el propietario del negocio les paga su salario de manera normal.
œAquí solo quedamos nosotras, cuidándonos y protegiéndonos del COVID, dijo Yolanda mientras una compañera suya escuchaba con atención la entrevista, hasta que se acercó para salir en la gráfica tomada por este reportero.