Ayudemos a Lí­bano

    La nación del Lí­bano está geográficamente atrapada en una región que es un polvorí­n de conflictos entre facciones suní­es y chií­es que llevan largo tiempo violentamente confrontadas por controlar el Mediterráneo oriental y, encima, con la presencia cada vez más consolidada de Israel.

    Es una parte del mundo muy ligada con la cuna de la Civilización de cuando los fenicios, asirios y caldeos eran los mercaderes que, con su trasiego por el mar, permitieron que más allá de las telas y las especias se descubrieran pueblos y rutas.

    El mar trajo el progreso que ahora dramáticamente le niega a los libaneses que han visto y vivido cómo a lo largo de los años los paí­ses circundantes han quedado envueltos en problemas endemoniados.

    No ha sido nunca un sitio de paz fácil, ni duradera, desde la presencia de Alejandro Magno cuando a su muerte se dividió en Anatolia y Mesopotamia hasta el siglo pasado cuando una guerra civil, desde 1975 a 1990, provocó un nuevo éxodo de libaneses a varias partes del mundo.

    A su economí­a de mercado, abierta al comercio y a la inversión extranjera, no le ayuda su vecindad, ni con Israel ni con Siria, aunque también muy cerca tiene a Egipto y a Turquí­a así­ como a Chipre como vecino de ultramar; la larga guerra Siria que ha provocado un cuantioso éxodo tiene en Lí­bano al menos a un millón de sirios refugiados.

    El régimen polí­tico del Lí­bano, una repíºblica parlamentaria, obligará al presidente Michel Aoun (polí­tico católico) a convocar a las fuerzas del Congreso para la elección de un nuevo primer ministro.

    Aunque todo tambalea¦ hasta el propio Aoun reacio a una injerencia extranjera para llevar a cabo una investigación seria acerca de las causas que provocaron la magna explosión y difuminar así­ la sombra del terrorismo.

    El mandatario francés, Emmanuel Macron, ofreció una investigación seria e imparcial, empero, su homólogo libanés, así­ como Hezbolá y otras fuerzas, la han rechazado mientras que el primer ministro renunciante la veí­a con buenos ojos.

    ¿Casualidad? ¿Infortunio? ¿O hecho planeado por algíºn grupo malintencionado? Hace unos dí­as, el presidente Aoun reconoció que sabí­a de la acumulación localizada de dicho fertilizante.

    œEl presidente Aoun fue informado el 20 de julio, a través del informe de Seguridad del Estado de la presencia de una gran cantidad de nitrato de amonio en un almacén del puerto de Beirut, el consejero militar de su excelencia informó al secretario general del Consejo Supremo de Defensa; se tiene todo el afán de que la investigación judicial siga su curso, valiéndose de todas las experiencias para mostrar la verdad completa sobre la explosión, sus circunstancias y los responsables de ello a todos los niveles, de acuerdo con un tuit difundido por la cuenta oficial de Presidencia.

    Hay otros antecedentes funestos del uso del nitrato de amonio y no para fertilizar sino para asesinar: œTiene caracterí­sticas explosivas. Se usó en el atentado en la Ciudad de Oklahoma en 1995 con un camión cargado con 2 mil 180 kilogramos que chocó contra un edificio federal matando a 168 personas y dejando cientos de heridos.

    A COLACIí“N

    El domingo 9 de agosto, el propio Macron convocó una inusual teleconferencia con 26 presidentes del mundo y lí­deres de los organismos internacionales, desde la ONU hasta el Banco Mundial; una reunión para donar.

    Entre los participantes se acordó una aportación por 280 millones de dólares, solo para ayuda sanitaria la ONU estima en 81 millones de dólares las necesidades inmediatas de dicha nación.

    En la convocatoria estuvieron ausentes los lí­deres de Irán y de Israel, el primero tiene un ví­nculo chií­ta importante con Hezbolá y el segundo, sin una relación establecida mantiene sendas rispideces: sobre todo tras la guerra del Lí­bano que, duró un mes en el verano de 2006, entre el ejército israelí­ y Hezbolá.

    Las constantes amenazas mutuas siguen estando a la orden del dí­a en la medida que Israel gana más presencia regional y se fortalece internamente expulsando a más palestinos de sus tierras; tampoco figuró Arabia Saudita, el otro lí­der que pugna por un papel estratégico considerable en Medio Oriente y de mayorí­a sunita.

    No sé sabe todaví­a de qué tamaño será el boquete económico que provocará esta explosión, encima el PIB mundial caerá 4.9% este año, segíºn estimaciones del FMI y hay 80 paí­ses haciendo fila por un crédito con el organismo.