Cd. Victoria, Tamaulipas.-En Tamaulipas hay 241 mujeres recluidas en los Centros de ejecución de sanciones; y junto a ellas conviven 26 niños y niñas entre o y cuatro años de edad, ya sea nacidos en prisión, o bien, sus madres se encuentran internas pagando condenas por diversos delitos.
Los menores están viviendo en los CEDES de Victoria, Matamoros, Reynosa, Nuevo Laredo y Altamira.
En el penal de esta capital son 15 niñas y niños hijos de mujeres que se encuentran recluidas en el Centro de Ejecución de Sanciones.
Para la Presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Tamaulipas, Olivia Lemus Martínez es un hecho que las mujeres reclusas son más vulnerables que los hombres en la misma condición, porque incluso cuando a nivel institucional se dan diversos apoyos tanto para los niños como para sus madres, es una condición difícil la que se vive.
Menciona que las mujeres en los CEDES son madres ya estando en prisión o llegan a ellas teniendo hijos pequeños, son punto de reflexión y de atención especial ya que el ejercicio de la maternidad es sumamente complejo.
Por lo anterior se busca que se respeten todos los derechos tanto de las madres como de los menores.
A nivel federal existe la Ley Nacional de ejecución penal que en su Artículo 36. Mujeres privadas de la libertad con hijas o hijos señala:
Las mujeres privadas de la libertad embarazadas deberán contar con atención médica obstétricoginecológica y pediátrica, durante el embarazo, el parto y el puerperio, el cual deberá realizarse en hospitales o lugares específicos establecidos en el Centro Penitenciario cuando cuenten con las instalaciones y el personal de salud especializado.
En caso de no contar con las instalaciones o con personal médico y que la condición de salud de la mujer o del producto de la concepción requieran de atención, ésta se garantizará en instituciones públicas del Sector Salud.
En los casos de nacimiento de hijas e hijos de mujeres privadas de la libertad dentro de los Centros Penitenciarios, queda prohibida toda alusión a esa circunstancia en el acta del registro civil correspondiente.
Las hijas e hijos de las mujeres privadas de la libertad, que nacieron durante el internamiento de estas, podrán permanecer con su madre dentro del Centro Penitenciario durante las etapas postnatal y de lactancia, o hasta que la niña o el niño hayan cumplido tres años de edad, garantizando en cada caso el interés superior de la niñez.
Las mujeres privadas de la libertad con hijas o hijos, además de los derechos humanos reconocidos tendrán derecho a lo siguiente:
I. Convivir con su hija o hijo en el Centro Penitenciario hasta que cumpla los tres años de
edad.
Para otorgar la autorización para que la niña o el niño permanezca con su madre, la
Autoridad Penitenciaria velará en todo momento por el cumplimiento del interés superior de la niñez.



