Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Cada año ingresan a México por la frontera de Tapachula unos 30 mil guatemaltecos para trabajar en diversas labores agrícolas, pero no se sabe cuántos de ellos siguen el camino hacia la frontera con Estados Unidos ni cuántos retornan a su país, reveló el sacerdote Mauro Verzeletti, director de la Casa del Migrante en la ciudad de Guatemala.
Recordó la masacre de migrantes ocurrida en Camargo, Tamaulipas, hace una semana, en la que 19 personas perdieron la vida, algunos de ellos originarios de la comunidad de San Marcos, en Guatemala, y dijo que México y Guatemala utilizan la represión como arma para detener las migraciones de centroamericanos que huyen de la pobreza y la violencia, y que tan solo durante enero el refugio atendió a más de mil personas de varios países centroamericanos.
Hace unos días el cardenal de Guatemala Álvaro Ramazzini le envió una carta al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, a Marcelo Ebrard y al ministro de relaciones exteriores de Guatemala para que profundicen en las investigaciones, logren el reconocimiento de los fallecidos y se responsabilicen por estos hechos de violencia en Tamaulipas, que comparó con lo ocurrido en el 2010 en San Fernando, Tamaulipas.
En el albergue se brinda atención a algunos de los hondureños que dese el 18 de enero salieron en caravana de su país con rumbo a México, “pero fueron dispersados por las autoridades de la región, porque sabemos que todos los gobiernos actuaron en contubernio para impedir el caminar de los migrantes hacia el norte”, señaló el religioso de la orden de los Scalabrinianos.
Jugada política de EU, México y Guatemala
Verzeletti fue entrevistado vía telefónica hasta Guatemala, quien dijo que detener las caravanas son una jugada política de los países de la región, para detener las migraciones que tienen como nombre la pobreza extrema y la violencia, razón por la que este año han sido atendidos en el refugio más de mil ciudadanos de Honduras, El Salvador y Nicaragua, que huyeron de sus países para buscar como destino primario llegar a la frontera norte de México e ingresar a Estados Unidos en busca de una visa humanitaria o asilo político.
Una gran parte de la población de la región se empobreció debido a los efectos de las tormentas Eta y Iota que afectaron en noviembre la economía de ese país y dejó más de 200 muertos desde Guatemala hasta Panamá, con millones de dólares en pérdidas que afectaron su infraestructura productiva, principalmente en Honduras, lo que generó en parte las caravanas de migrantes.
“Son migrantes que están en camino hacia México y Estados Unidos, y nuestro refugio es solo un lugar de paso mientras se reponen para seguir su camino, pero creo que la frontera sur de México está herméticamente cerrada, y me preocupa que los gobiernos han perdido la conciencia de cómo trabajar con el fenómeno migratorio, mediante la represión que están implementando México y ahora Guatemala”, expresó.

“¿Por qué justamente están tirando a los migrantes en las manos de los criminales, de los coyotes, de los narcotraficantes y del crimen organizado, y con ello favorecer un negocio ilícito?”, cuestionó tras asegurar que en vez de ello deberían implementar políticas públicas de desarrollo a corto, mediano y largo plazo en la región centroamericana.
El religioso consideró que Estados Unidos rompió con las reglas internacionales, y espera que Joe Biden revierta esta situación establecida en el Protocolo de Protección a Migrantes (MPP), para proteger la vida de las personas, “pero veo que independientemente de la condición migratoria, tiene la gran responsabilidad de proteger la vida de las personas sin importar la nacionalidad, ni el credo o el color, porque los instrumentos internacionales exigen a los Estados esta forma de trabajar”, refirió.
