-En enero se atendieron 170 menores.
Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Justo a un mes de haber partido desde Honduras la primera caravana de migrantes que huyen de la violencia, la pobreza y la falta de trabajo, seis familias de migrantes, integradas por 8 adultos y 8 menores se encuentran en las instalaciones del Centro de Atención a Menores Fronterizos (Camef), en espera de resolver su situación migratoria en México.
Vienen huyendo de la violencia de pandillas, de la pobreza y de la inseguridad que les obligó a dejar sus países de origen que forman el llamado ‘Triángulo del Norte’, integrado por Honduras, El Salvador y Guatemala.
Candelaria de Los Ángeles Espinoza, responsable del Camef, que depende del Sistema DIF de esta frontera, mencionó que a diferencia del año pasado, cuando a estas fechas no se había atendido a familias ni a menores centroamericanos, se sorprendió cuando llegaron, debido a que el lugar carece de las condiciones para brindar una atención adecuada a familias migrantes, toda vez que se trata de un refugio para menores.
“Cuando recibimos a estas familias les hicimos una valoración médica, otra psicológica, y se les elaboró un estudio socioeconómico para saber cómo eran sus condiciones de vida en sus países de origen”, explicó Espinoza.
Una de las familias es de Honduras y su deseo es quedarse en México al contar con una visa humanitaria, y es posible que la próxima semana salga de este refugio y se integre a la comunidad local; otra familia originaria de Guatemala también busca quedarse en esta ciudad, pero en caso de que no sea posible se buscará el apoyo de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar); las otras dos familias son de Guatemala y El Salvador, y buscan integrarse con familiares que están en Estados Unidos.
A diferencia del año pasado, cuando en enero fueron atendidos 200 menores, durante enero de este año solo fueron 170, y de ellos muy pocos extranjeros, y de acuerdo a la especialista, las condiciones de pobreza extrema y de violencia, los empujan a dejar sus países para buscar mejores condiciones de vida en otras naciones.
El caso de ‘Eva’ es típico, ya que ella salió de Guatemala debido a la violencia doméstica que sufrió en su hogar, algo ya común en ese país. Viajó con su esposo y un hijo menor, y espera que la Secretaría de Gobernación le otorgue el documento de residencia permanente en México, para poder vivir y trabajar sin temor.
Pero aún tiene miedo y se niega a la entrevista formal, solo dice unas cuantas palabras mientras su pequeño hijo observa un mural elaborado por otros niños centroamericanos y mexicanos, en una de las salas del Camef.
Dijo Espinoza que los migrantes centroamericanos piensan que la nueva política migratoria del presidente de Estados Unidos Joe Biden les abrirá las puertas, “pero no es así porque tienen que seguir un procedimiento y esperar a que lo cumplan los que llegaron primero, porque no van a cruzar de inmediato, y creo que les están mal informando y provocan que salgan de sus países sin la información adecuada”, explicó.
Los datos
Durante el 2018 mil 854 menores atendió el Camef, y en el 2019 fueron atendidos mil 945, mientras que el año pasado fueron mil 912 las atenciones ofrecidas y entre ellos 49 fueron extranjeros originarios de los países que integran el Triángulo del Norte en Centroamérica.
Mencionó que en años anteriores el país que más migrantes expulsaba era Honduras, pero fue rebasado por Guatemala en atenciones dentro del Camef, seguido de El Salvador y Honduras, versión confirmada por el sacerdote Mauro Verseletti, director de la casa del Migrante en la ciudad de Guatemala, quien vía telefónica mencionó que cada mes cerca de 30 mil guatemaltecos ingresan a México para trabajar en labores agrícolas en Chiapas, de los que se ignora cuántos continúan hasta la frontera norte.
“Pensamos que con la reforma migratoria pueden llegar más familias de extranjeros, y es muy probable ya que tiene mucho que ver el endurecimiento de las políticas migratorias que puedan suceder, y si es así puede ocurrir un incremento en la migración de extranjeros a México”, expresó la titular del Camef.
Sin embargo, de acuerdo a la especialista, no hay mucho espacio en este lugar como para aceptar más familias, ya que solo pueden estar otras cinco, “y que tenemos que guardar las medidas sanitarias, y en caso de que alguno esté enfermos lo enviamos a una sala de asilamiento para su tratamiento médico, por lo que los espacios se reducen”, comentó tras señalar que la capacidad total es para 88 menores.
Añadió que está en observación del avance de la política migratoria tanto en México como en Estados Unidos, ya que de endurecerse, la migración de centroamericanos aumentará.
El 11 de enero entraron en vigor las nuevas reformas a la Ley Migratoria y a la Ley de Refugiados y Asilo Político en México, que prohíben al INM retener a menores de edad en las estaciones migratorias con que cuenta el Instituto Nacional de Migración, aunque apenas este organismo está enviando al DIF a los menores y sus familias para su protección, según testimonia la responsable del Camef.
El año pasado el INM repatrió a sus países de origen a 87 mil 260 extranjeros, de los que al menos 11 mil 514 fueron menores de edad, de acuerdo a datos de la Secretaría de Gobernación. No se tiene datos de cuántos fueron deportados por esta frontera, entre mexicanos y centroamericanos.






