Callaron los mariachis en el panteón municipal; fue un 10 de mayo sin alegría

-Limpia lápidas se quejan de falta de trabajo.

Nuevo Laredo, Tamaulipas.-En el panteón municipal antiguo, este 10 de mayo como dice la canción, ‘Los Mariachis Callaron’, porque en esta memorable fecha no hubo ni canciones, ni mariachis, ni tríos norteños, ni risas, ni la tradicional comilona en honor a las madres sepultadas;  solo el silencio de las mil tumbas abandonadas y el pesado caminar de los familiares fue el marco de un día cualquiera en este icónico camposanto.

Desde la entrada hasta el final de este viejo panteón, la escasa afluencia de personas fue notoria entre los vacíos corredores que resaltaban el evidente abandono de decenas de tumbas que nadie desde hace muchos años visita.

De cada 20 tumbas se apreció que al menos una persona o familiares la visitaron para darle una ‘manita’ la limpiarla o contratar los servicios de trabajadores dedicados al arreglo y limpieza de las lápidas, aunque algunas sin remedio se hundieron por la falta de atención.

Cada año, desde 1974, Angélica acude dos o tres veces al año para visitar la tumba donde yacen su abuela y si madre, pero en este día acudió sola a la tumba, y bajo un calcinante calor de 41 grados centígrados, limpió, arregló y colocó flores sobre la vieja lápida.

“Nadie me acompañó porque es día de trabajo, y por eso vine sola, pero a pesar de los años aún tengo el recuerdo de ellas”, dice con tono de resignación mientras toma un pequeño ramo de flores de plástico para colocarlas en un macetero.

Oralia Mendoza también hizo rito de este día, quien visitó la tumba de su madre fallecida el 9 de julio del año pasado, en plena pandemia, y aunque el panteón estaba cerrado hubo funeral pese a las restricciones sanitarias, ya que falleció de causas ajenas al COVID.

“El 10 de mayo lo festejamos con ella todavía porque murió el 9 de julio, y nuestro sentimiento es que nuestra madre nos enseñó a ser fuertes”, dijo Oralia quien acudió al panteón con dos de sus otros 8 hermanos, Juana Elia y Teresa.

Jorge es un trabajador dedicado a la limpieza de lápidas, pero se quejó que este 10 de mayo estuvo muy calmado, más que en años anteriores “porque el trabajo escasea y esperaba que las cosas mejoraran porque el año pasado el panteón estuvo cerrado”, explicó.

Desde hace 15 años Jorge trabaja en este panteón limpiando las lápidas de quienes lo soliciten, y así lo hace todos los días, en espera de ser contratado, pero en estos días escaseó el trabajo, ya que ahora limpia una lápida por semana, y antes el trabajo abundaba con 10 lápidas diarias.

Cuando temía 17 años de edad, hace 25 años, Jesús López también limpia y pule las lápidas y al igual que  Jorge lamenta que el trabajo escasee, por lo que a cada persona que ingresa al panteón le pregunta si quiere que le limpie la lápida de la tumba de sus familiares.

Así lució este 10 de mayo el panteón municipal antiguo, vacío, frío, abandonado y sin el tradicional cantó de los mariachis y los grupos norteños, que le daba a este lugar un toque de alegría, y más tranquilidad a las familias.