La trucoseñal

En una clara jugada política con intenciones de mover el tablero preelectoral de Tamaulipas, el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, expuso ante la crítica bandolera una de sus mejores cartas para ser el candidato en las elecciones del próximo año en que habrá cambio en el gobierno estatal, y le dio resultado pues movió a todos los partidos para que dejaran ver sus cartas en torno a la sucesión gubernamental del 2022.

Aunque el proceso electoral iniciará en octubre, las campañas políticas comenzaron ya desde el 7 de junio de manera extraoficial, un día después de las elecciones, por lo que no debe extrañar que Cabeza de Vaca, dadas las condiciones políticas y judiciales en que se encuentra inmerso, haya decidido adelantar un destape que pudiera ser de alto riesgo para él y para su partido, dados los magros resultados obtenidos el 6 de junio.
Por eso no es de extrañar que el elegido, para bien o para mal, haya sido César Verástegui, actual secretario de gobierno y uno de los hombres políticamente más sólidos del Partido Acción Nacional en la entidad, pero un destape tan temprano expone a Verástegui ante el golpeteo político y ante la crítica mal intencionada.
Y no es porque sea el único prospecto con que cuente el gobernador para ser candidato, sino porque le urge al mandatario tener una noción temprana de lo que piensan los dirigentes de los demás partidos, y esperar a que surjan sus mejores hombres, y de esa manera hacer una balance de sus potencialidades y sus debilidades, y sacar el as de la manga, el personaje que deberá ser el candidato de su partido, y no caer en los excesos de confianza que le costaron las elecciones del 6 de junio.
Los elogios vertidos en torno a Verástegui pudieran ser una telaraña o un piso de miel para los demás partidos, y de esa manera saber con precisión en dónde tienen sus puntos más débiles y más fuertes sus oponentes políticos.
El presidente municipal de Tampico, Jesús Nader es otra de las cartas fuertes de Cabeza de Vaca, porque ‘Chucho’ es un personaje que sabe administrar bien la política, y eso lo ha demostrado en los diferentes cargos que ha ocupado, por lo que entre él y Verástegui estaría el candidato real, pero no el ideal, ya que al gobernador le hace falta un político más sutil, menos duro y menos pragmático, alguien que sepa manejar la política tal vez al estilo socrático, alguien que vea la política como un arte y sepa distinguir lo que es administrativo de lo que es político. ‘Lo tendrá ya?
Tal vez por eso es que ante el destape tempranero ya surgió la polémica por la visita que Nader hizo a la capital del país para reunirse con el dirigente nacional de su partido, Marko Cortés, en una clara intención de ser el candidato.
Pero todo ello ocurre en medio de las más febril crisis por la que atraviesa el PAN tanto a nivel nacional como en Tamaulipas, en donde este partido perdió de la manera más bochornosa las elecciones de junio, debido en parte a una notoria ausencia de identidad ideológica de sus militantes con sus partidos, a la falta de trabajo político en el territorio, y a una fallida operatividad de los cuadros políticos; exceso de confianza, pues.
Si a ello se le suma el ‘chapulineo’ de candidatos que cambiaron de partido o que se rindieron al mejor postor, no es raro que la derrota haya sido la marca tanto para el PAN como para el PRI, partidos que en esta ciudad perdieron no solo el rumbo político, sino también su identidad, por lo que se espera que más simpatizantes e incluso militantes de ambos bandos, salten a la plataforma morenista en busca del cobijo que se les negó en esos institutos políticos, sobre todo ahora que Morena dominará el territorio tamaulipeco en la mayoría de los municipios, así como el Congreso local.
Es por eso tal vez, que urge una sacudida muy fuerte al interior del PAN y del PRI, tan fuerte que obligue a las dirigencias nacionales a cambiar las dirigencias estatales y municipales, lo que ya debe ocurrir en Tamaulipas, y en eso fue muy claro el ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, quien tomó por ‘asalto’ la sede nacional del PRI, para exigir la renuncia de su dirigente Alejandro Moreno, aunque lo hizo de una manera poco convencional, a golpes y porrazos.
En Tamaulipas está visto que Edgar Melhem Salinas, dirigente del PRI, ya no sirve como operador político de su partido; sus tiempos ya pasaron, y la derrota así lo demostró primero con la salida de Yahleel Abdala de sus filas en esta ciudad, y luego con el desfase de su estructura territorial con la realidad del 6 de junio.
No es lo mismo 45 mil afiliados que 10 mil votos a su favor, por lo que la salida se Jesús Valdez Zermeño como dirigente municipal también es inminente, y así lo están solicitando algunos sectores de ese partido.
Pero en el PAN las cosas no son tan distintas. En este partido no falló la estructura política, porque la tienen, lo que falló fue también la operatividad, es decir, que los operadores políticos trabajaron en contra de su propio partido, y en ambos partidos lo que se vio fue que el hastío y la desilusión hicieron mella en el colectivo popular de sus bases, y optaron por un cambio, por lo que la base panista urge la destitución de los dirigentes estatal Luis ‘cachorro’ Cantú, y del municipal, Ernesto Ferrara, el primero por su torpeza de creer que su partido ganaría las elecciones con solo decirlo, y el segundo por esa arrogancia tan típica entre algunos neopanistas que se sienten alquimistas políticos.
Con MORENA ocurre algo muy distinto pero delicado, ya que a pesar de haber arrasado en las elecciones, el triunfo se debió a que los electores votaron por el partido y no por sus candidatos, los que con la excepción de algunos como Carmen Lilia Canturosas, el resto fueron unos totales desconocidos para la sociedad, razón por lo que la ola morena influyó más en el colectivo social que los candidatos.
Sin embargo, algo de lo que adolece Morena, y que ya es sintomático en todos los partidos, es la ausencia de un líder y de un liderazgo capaz de unir las fuerzas dispersas y convocar a la unidad, y si Carmen Lilia logra ser ese líder que requiere la ciudad cuando tome la estafeta de presidente municipal, es muy probable que Tamaulipas complete el ciclo político el próximo año, con un gobernador surgido de la filas de Morena.
¿Pero quien podrá ser? Algunos dicen que Américo Villarreal por el liderazgo de su padre, aunque el médico no es un político de cepa, y lo que requiere Morena son políticos enteros, alguien que a la vez que sea líder, negociador, conciliador, administrador, hábil, astuto, inteligente y sobre todo, nada populista.
Otros dicen que el alcalde de Madero, Adrián Oseguera pudiera ser el candidato gracias a su experiencia política, pero sin descartar al empresario de radio y TV, Rodolfo González, aunque algunos más se inclinan por la alcaldesa de Reynosa, Maki Ortiz, por haber logrado el triunfo de Morena y hacer que su hijo le suceda en el cargo.
¿Una mujer como candidata? No sería raro que el CEN de Morena elija a Maki como probable candidata, ya que su oposición al gobernador Cabeza de Vaca, su empeño en no dejarse manipular, y su tesón por conseguir lo que tanto buscó, la hacen para Morena un importante baluarte político para las elecciones del próximo año, amén de la posible influencia que pudieran tener las seis gobernadoras electas sobre la elección de género en la política. ¿Usted qué opina?