Maestros ‘escudo’

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Soy de los que han opinado del incumplimiento constitucional sobre la gratuidad de la educación, puesto que hasta las escuelas no llegan recursos financieros para el mantenimiento del edificio, anexos y jardines de las escuelas del país.

Algunos no lo creen, pero la mayor parte de las escuelas de la educación preescolar y primaria, incluso en zonas urbanas, carecen de personal dedicado al aseo y la limpieza y son los mismos alumnos, bajo la supervisión de los profesores, quienes hacen estas tareas.

En algunas entidades como la CDMX, históricamente todas las escuelas cuentan con personal que ha recibido diferentes categorías, como intendentes, auxiliares de intendencia, conserjes, empleados manuales y en los últimos años, de apoyo a la docencia, donde también se incluyeron aquellos que antes eran empleados administrativos o secretarias.

Un sinnúmero de directores escolares, determinaron que de las cuotas anuales y ‘voluntarias’de los padres de familia, contratan empleados que, entre otras tareas, se dedican al aseo y vigilancia del plantel, correspondiéndole esta obligación al estado, aunque ya se hizo costumbre que el pago salga de los padres de familia, como los gastos de oficina, mantenimiento del edificio y mobiliario (pintura interior, exterior y de mobiliario) reparación de instalaciones eléctricas, hidráulicas, etc.

No miento, el lector de este espacio sabe que, al final y al principio del año escolar, tradicionalmente los compañeros de la prensa buscamos las quejas sistemáticas contra maestros y directores en la exigencia del pago de cuotas “voluntarias” por cada niño que ingrese a un nuevo ciclo.

Las mismas autoridades federales y la de los estados, incluyendo Tamaulipas en sus muy diversos gobiernos locales, no solo prohíben, sino se han atrevido a sancionar a profesores y directivos por que condicionan la entrega de documentos oficiales o una inscripción a un nuevo ciclo.

Los maestros han sido siempre escudo, barrera o parachoques de los padres de familia y de los mismos periodistas -tipo Carlos Loret de Mola con su Panzazo- que cuestionan y ‘linchan’ a docentes que buscan explicar la situación, pero la sanción social se desquita con quien da la cara primero: los profesores.

Exactamente es lo mismo que viviremos en unas semanas y meses, cuando por cumplir la orden presidencial desde la Secretaría de Educación Pública, Delfina Gómez ordena el regreso a clases presenciales, “llueve, truene o relampaguee”el 30 todos a la escuela, literal: con Covid-19 o sin Covid-19 o las variantes que haya.

Las órdenes son para cumplir, pareciera se escucha de una voz suave pero muy firme, de una voz aterciopeladamente necia, de un susurro que grita y casi rompe los tímpanos, una orden, una voz que puede estar mandando al garrote sanitario que castigue primero a los niños, como hace unos meses en varias secundarias de la CDMX, y ahora a todo el país.

Nuevamente el escudo del gobierno serán los maestros, ellos son los primeros que recibirán los reproches de los padres de familia por la propagación y en algunos casos, fallecimientos de escolares contagiados en las aulas.

Ayer mismo cité a organizaciones como la CNTE, el SNTE y los sindicatos independientes, que dócilmente han apoyado el capricho presidencial y me retracto con la Sección 30 del SNTE, porque por la tarde noche del miércoles, emitió un comunicado de prensa sobre un total de 330 escuelas en Tamaulipas que, advierte, no regresarán a las aulas.

La razón que explica el matamorense Rigoberto Guevara Vázquez, Secretario General de la Sección 30 del SNTE, es que las instalaciones escolares han sido “…bandalizadas y se requiere de una fuerte inversión para garantizar un regreso seguro de los estudiantes”

Por otro lado,en el tema de la aplicación de una segunda dosis de la vacuna CANSINO, la autorización corresponde solo al sector Salud, porque ellos son quienes deben garantizar la salud y la protección de los trabajadores de la educación y los estudiantes de Tamaulipas.

Guevara Vázquez informó que, en un primer censo sobre los edificios escolares en Tamaulipas realizado con las autoridades educativas del estado, se obtuvo la información de que en algunas escuelas se robaron todo el cableado eléctrico; en otras la tubería de cobre o los equipos de cómputo, por lo que los alumnos de estos planteles no podrán, aunque quieran maestros y padres de familia, regresar a clases.

No hay condiciones para un regreso seguro a las aulas y sobre todo que los padres de familia tengan la confianza en el gobierno de que sus hijos están en lugares seguros, de manera presencial y en este sentido, también en la escuela a distancia el maestro cumple con su responsabilidad y vocación de educar.

Rigoberto Guevara manifestó su desacuerdo con un programa educativo hibrido, “tiene que ser presencial o a distancia, no es justo que el maestro cumpla con un horario de 8 am a 14hrs y después este dando clase a través de las distintas plataformas digitales.

Cierro con una nota del periodista Bernardo de la Rosa que publica en su portal La Región, que “Un total de 320 trabajadores de la educación en el estado, entre activos y jubilados, han perdido la vida después de contagiarse del COVID-19, por lo queRigoberto Guevara solicitó al estado y la federación, protección y garantías de salud para la base trabajadora y alumnos ante un posible regreso a clases.”

Aplauso sincero a las declaraciones sindicales sobre esta postura realmente responsable en su papel en la defensa de los derechos y bienestar de los trabajadores de la Educación en Tamaulipas y de los escolares del estado.

NO a los maestros escudo, que cada quién asuma su responsabilidad.