Todas las edades

Desde que comencé a poner atención a las pláticas de los adultos escuché que la adolescencia era una edad muy difícil pero más adelante, cuando llegué a la mayoría de edad, pude votar, beber alcohol y fumar cigarrillos con singular alegría, hubo quien me dijo que yo había entrado a una edad complicada; luego vinieron las responsabilidades, el matrimonio, la familia, las controversias políticas y laborales, los excesos, los encuentros y desencuentros con los demás y conmigo mismo tornándose la vida aún más compleja. Ver crecer criaturas, lidiar con hijas adolescentes, asistir a sus graduaciones, a sus bodas, vivir la experiencia de tener nietos, asombrarme con la inteligencia de algunos, la gracia de otros y la indiferencia de alguno me han convencido de que ninguna de las etapas de mi vida ha sido fácil.

Acerca de lo anterior y de otros temas tuve oportunidad de reflexionar y compartir con algunos compañeros en el viaje de más de tres horas que realicé en la larga fila del CBTIS 119 de esta capital donde cientos de adultos de 65 años y más, soportando una temperatura de cinco grados, pudimos comprobar que ser niño es muy difícil, ser adolescente puede ser terrible, llegar a la mayoría de edad puede ser traumático, ser padre puede ser desesperante, llegar a abuelo puede significar el principio del fin pero lo que no tiene comparación es ser el sector consentido del régimen, aguantar de buen talante el encono del invierno mientras que los servidores de la nación (también aguantando el frío) nos forman en filas, llamando la atención a quienes se quieren adelantar o que se atrasan en su afán de obtener la anhelada tarjeta del Bienestar.

Antes de ingresar al plantel donde se repartieron los plásticos de la institución gubernamental tuve la satisfacción de ver como algunos adultos mayores se bajaban de vehículos de reciente modelo para integrarse a la democrática fila; otros eran llevados por sus hijos quienes prometían regresar por ellos pero también daba un poco de tristeza observar hombres y mujeres de edad ya muy avanzada, con dificultades para caminar que se bajaban del transporte público para formarse. Por si fuera poca calamidad la inclemencia del tiempo, los baños para hombres estaban hasta el fondo de la institución y, para no variar, no había agua a pesar de las promesas del alcalde Eduardo Gattás Báez en el sentido de que volveremos a tener la Victoria limpia y amable de la que presumía nuestro camarada Carlos Adrián Avilés Bortolussi (+).

Debo confesarles que tuve momentos de pensamientos sombríos mientras me congelaba en la banqueta. Por fortuna me encontré con Jorge Luis, un viejo camarada también egresado de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UAT, quien tuvo la inteligencia para devolverme a mi habitual optimismo. Mientras temblábamos de frío charlamos animadamente de las precampañas, de los cambios gubernamentales, de las esposas, de los hijos, de los nietos. También recordamos a conocidos comunes como el doctor Ramón Durón Ruiz (+), el profesor José Julián Hernández (+), el periodista José Walle Juárez (+). También surgieron comentarios sobre la trayectoria de personajes vigentes como el connotado intelectual de El Mante, el doctor en Historia José Carlos Mora García (fue uno de mis profesores en el Doctorado en Ciencias Sociales) y comentamos sobre la incorporación de los agrónomos priistas Florentino Sáenz Cobos y Sergio Guajardo Maldonado al equipo panista de la secretaría general de gobierno que encabeza el regiomontano Gerardo Peña Flores.

Luego de confirmar que la tercera edad tampoco es fácil por más que se nos diga que es la era dorada, la de la plenitud, de la experiencia y de la sabiduría; la realidad es que cuando le has dado más de sesenta vueltas al sol sobra quien quiera corregirte, quien desee explicarte y, tampoco falta algún insolente que afirme que ya no son tus tiempos. Cuando alguien me pregunta cómo era la vida en mis tiempos, generalmente respondo que mis tiempos son estos, que nací en la segunda mitad del siglo veinte pero que mis cuatro hijas también nacieron también vieron la primera luz el siglo pasado y que muchos de mis alumnos en la universidad nacieron en el siglo veinte. Los actuales son mis tiempos y son maravillosos. Como afirma el español que exige que los bancos atiendan a los adultos mayores en las ventanillas: somos viejos pero no somos idiotas.

Aparte de reflexionar individual y colectivamente sobre los adultos mayores, tuve la oportunidad de coincidir con mis compañeros de viaje por el CBTIS 119 acerca del éxito que han tenido los apoyos institucionales para madres solteras, para estudiantes pobres, estudiantes aplicados, para discapacitados y el estelar para compensar a los mayores de 65 años. Personas pertenecientes a diversas clases sociales, religiones e ideologías están de acuerdo en que el presidente Andrés Manuel López Obrador hace muy bien en redistribuir el ingreso acabando con la corrupción que benefició durante décadas a las élites económicas y administrativas mediante medidas compensatorias elevadas a rango constitucional. A quienes se resisten a anotarse para obtener una beca o una pensión hay que recordarles que no se trata de una dádiva, de una concesión graciosa o de una  limosna del Estado Mexicano, se trata de un derecho y a eso no se renuncia.

FALLECIÓ el ex rector de la UAT, Enrique Etienne Pérez del Río. Descanse en paz quien fuera también director y fundador de la Facultad de Comercio y Administración Victoria.

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