Denuncian violencia obstétrica en hospital privado

Cd. Victoria, Tamaulipas.- La violencia obstétrica que se ejerce a mujeres embarazadas es una realidad que se traduce en recibir malos tratos, ser víctimas de negligencia médica y de violaciones a sus derechos humanos.

Vivir para contarlo y con ello hacer conciencia para no guardar silencio en este tipo de violencia que debe ser erradicada, Laura Adriana da voz a su denuncia haciendo uso de sus redes sociales:

 

Hoy hace 3 meses di a luz a lo mas sagrado que tengo en esta vida; Mi Eva Rebeca y me siento lista para contar mi historia.

Fui a mi última revisión a los consultorios del hospital La Salle donde me atendía la doctora Valeria García ya que estaba programada para un parto inducido por haber padecido diabetes gestacional.

La doctora me hizo tacto y me dijo que la bebe estaba muy arriba, me mando a casa y que me veía a las 7 de la mañana en el hospital.

Por ahí de las 11 de la noche empecé con contracciones, no quería ir al hospital porque se me dijo que las primerizas tardaban 12 horas en dar a luz. Al poco tiempo rompo fuente y la indicación de la doctora es que me veía en el hospital. De camino ahí me dieron 3 contracciones en aprox 15 minutos de trayecto. Al llegar me pasan de inmediato en silla de ruedas a un cuarto donde una enfermera me da una bata y me dice que pase al baño a cambiarme. En el baño la enfermera viéndome en plena contracción me apuraba a vestirme, sin ayudarme, claro.

Llega la ginecóloga y me revisa, me dice que tengo 1 cm de dilatación y que hasta que tuviera 5 cm me podían poner la anestesia.

No lo estaba viviendo como me lo habían contado, no tuve una contracción de aviso y a la media hora otra, para ese momento ya tenía contracciones muy seguido. La ginecóloga me dice que se va a ir a su casa y que me veía a las 7 de la mañana, siiiiii a las 7 de la mañana y me dejo sola con un doctor que estaba de guardia. Aguante así hasta las 2 de la mañana cuando le pedí a Luis que le hablara al doctor le supliqué que me hiciera tacto para ver si ya tenía los 5 cm de dilatación y se negó, dijo que no podía porque corría riesgo de infección si me lo hacían muchas veces (me lo habían hecho una vez!) le dije entonces que me hicieran cesárea que ya no podía con el dolor y solo pensaba las mil horas que me faltaban de trabajo de parto y me respondió que si, que a las 7 de la mañana me metían a quirófano. Y yo de nooooo te estoy pidiendo que me metas ya! No lo soporto, no puedo más! Estaba con contracciones cada dos minutos!

Pasadas las 4 de la mañana le grito a la enfermera que fuera a revisarme, que sentía a la bebe coronando a lo que ella me respondió “no estás pariendo, te estás haciendo popó” como si uno no conociera la diferencia entre un agujero y otro, verdad?

Le insistí varias veces en medio de gritos de dolor hasta que levanta mi bata y comienza a gritarle a todo el mundo para que se movilizaran. Me llevaron en la camilla a la sala de partos y justo antes de cambiarme de camilla mi bebe ya estaba saliendo. La enfermera se da cuenta y me dice “no pujes” y me cierra las piernas. Sentí como mi bebe se regresó . Eva nació a las 4:30 de la mañana, después de solo 5 horas de trabajo. La recibió un doctor que iba pasando por casualidad y alcanzó a vestirse. Apenas nació me la mostraron y se la llevaron a un lado a limpiarla y después a la incubadora que porque “estaba muy fría”

A mi me llevaron a observación y no volví a ver a mi hija hasta las 8 de la mañana para amamantarla. Tuve lo que después supe que era un “parto precipitado”

Me quitaron la oportunidad de tener un parto humanizado.

De ser tratada con respeto, de que Luis cortara el cordón umbilical, de regular su temperatura practicando piel con piel, de ofrecerle mi pecho en la primera hora de vida y siiiiii todo esto ocurrió en un hospital privado “el mejor de la ciudad” o por lo menos el más caro!

Les cuento esto porque deseo que no le vuelva a ocurrir a nadie. Yo no sabía lo que era la violencia obstétrica hasta que la viví.