El regalo

Durante la visita que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador hizo a esta frontera el sábado 19 para echar a andar el proyecto de modernización y erradicación de la corrupción en las 49 aduanas del país, el gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca fue invitado especial a dicho evento, y se le vio muy relajado e incluso, contento, en una clara señal de que la relación con AMLO pasa por su mejor momento.

No es un secreto que luego de que un juez decidiera que las imputaciones que se le hicieron a Cabeza de Vaca fueron hechas de manera maliciosa por el ex titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Santiago Nieto, el presidente López Obrador tuvo que reconocer su equivocación y exonerarlo de toda culpa.

Con ello se mandó la señal de que las relaciones entre ambos personajes, si bien no son de plena amistad, si mejoraron, por lo que ello se verá reflejado con apoyos y programas que vayan en beneficio de los tamaulipecos, y eso de seguro lo sabrá capitalizar el gobernador.

Y por supuesto que era más importante recibir al presidente de México, con quien platicó y le dio a conocer los avances que se han logrado en la entidad, no en un solo municipio.

A esta visita realizada por el jefe del ejecutivo asistió Carmen Lilia Canturosas, alcaldesa de Nuevo Laredo, quien como habíamos dicho en comentarios anteriores, fue invitada solo por compromiso por ser la administradora de la ciudad, y para no desairarla, ya que no representa absolutamente nada para AMLO.

Para ella no hubo las atenciones que AMLO le brindó a Cabeza de Vaca, solo estuvo como cualquier otra persona que asistió a observar el evento, y pese a que hay una fotografía en la que Carmen Lilia pretende hacer creer a la población que fue bien recibida por el presidente, la verdad fue lo contrario.

Tan es así que para llamar su atención, la funcionaria tuvo el mal gusto de ofrecerle una cajita envuelta en celofán rojo, como una muestra de supuesta amistad. Este acto de ofrecer un feo ‘regalo’ envuelto en esa forma fue tan grotesco y de tan mal gusto, que bien pudo haberle regalado un osito de peluche o una paletita ‘payaso’ como muestra de su admiración, ahora que es el mes del amor y de la amistad.

Se presume que dentro de esa misteriosa y horrible cajita roja había una serie de peticiones y solicitudes que espera Carmen Lilia le sean atendidas por el jefe del ejecutivo, pero la realidad es que así como recibió este regalito, así lo depositará en el archivero de asuntos sin importancia.

Y es que a Carmen no se le pudo haber ocurrido algo más inteligente, como por ejemplo presentarle los supuestos logros y avances que a lo largo de cinco meses de un gobierno morenista se supone ha hecho para beneficio de los habitantes de esta ciudad.

¿Pero sabe usted amable lector que es lo que ha logrado en ese tiempo? ¡Nada. Absolutamente nada! Porque lo que se ha hecho en la ciudad, es solo darle seguimiento a lo que la administración anterior dejó pendiente o no hizo, ya sea por negligencia, por corrupción, o porque simplemente no le dio la gana hacerlo al anterior alcalde, Enrique Rivas.

Darle mantenimiento a la ciudad es una obligación constitucional que Carmen Lilia debe hacer, le guste o no le guste, y si estos trabajos ella los etiqueta como obra pública suya, pues está mal porque algunos ya fueron licitados en la anterior administración, es decir, ya están pagados por ser trabajos que quedaron pendientes de realizar.

¿Por qué no cumple con la rehabilitación del famoso parque El Laguito, en donde su hermano Carlos y el actual secretario de Obras Públicas, Carlos De Anda, invirtieron 37 millones de pesos que están tirados a la basura porque invertirle más dinero a una obra inútil sería echar el dinero a la basura, y es por eso que Carmen Lilia no le invertirá más a un proyecto que inició al revés, ya que nunca descontaminaron ese vaso lacustre ni eliminaron las descargas residuales.

Pero Carmen Lilia también quedó mal en el evento que firmaron el gobernador Cabeza de Vaca, los directivos del Nad Bank y el embajador Ken Salazar, porque quiso abrogarse la organización de este importante evento, cuando en realidad el organizador fue el gobernador, a quien el diplomático de Estados Unidos acompañó en todo momento a eventos similares en Matamoros y Reynosa.

Pero algo igual de relevante y negativo para Carmen Lilia fue sin duda le ceremonia del tradicional abrazo a la mitad del puente internacional dos, ya que allí se vio el encono y el rencor que le tiene a Cabeza de Vaca.

Por favor, entre políticos el encono y la traición son el sinónimo de la derrota, y si Carmen no recompone el camino, su terquedad podría arrastrar la ciudad hacia un estancamiento crónico y a la inercia económica, por lo que en vez de sudar odio y frustración, debe ponerse a trabajar en beneficio de nuestra ciudad.

Y así como ha mostrado que cuando quiere puede, lo de la vacunación binacional es uno de sus pocos aciertos positivos, y eso hay que reconocerle, pero falta mucho más por hacer, y si ella quisiera todos juntos podremos jalar hacia el mismo lado, hacia el lado del desarrollo de esta ciudad y llevarla al lugar en donde debe estar desde hace tiempo…un lugar privilegiado y no en el olvido de los gobiernos federales de muchos años.

A este evento no asistió el gobernador, y no lo hizo para establecer una sana distancia con Carmen Lilia, ya que de haber asistido le habría dado a esta mujer la ventaja de decir que por ella habría acudido, lo que desafortunadamente le restó calidad e importancia a un evento al que asisten regularmente los gobernadores de Tamaulipas, y que en esta ocasión fue un deslucido y frío evento.

A Carmen Lilia le falta mucho para ser lo que quiere ser, y para ello deberá hacer a un lado su torpe arrogancia y su mal intencionado orgullo, ya que a pesar de haber ganado Morena las elecciones de junio del año pasado, ella es alcaldesa de esta ciudad por el ‘efecto’ Morena, pues como presidente municipal deja mucho que desear, y tan es así que una encuesta de avaluación realizada por Roy Campos, de la Consultora Mitofsky, la ubica en el lugar 40, es decir, muy lejos de donde quisiera estar, y esto sí que cuenta para efectos de popularidad y de preferencias.