Metamorfosis Municipal

Apenas van cinco meses de gobierno municipal, y la austeridad republicana que pregona la actual administración morenista, hace estragos por todos lados con una austeridad simulada a todas luces, ya que sin el menor recato y el mínimo pudor, el dispendio y la simulación ya son el sello del gobierno de la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas, una morenista de extracción panista, pero con una visión priista clásica.

Así es, son cinco meses de un gobierno similar al que marca la Secretaría de Salud, con tres sellos que alertan del riesgo a la salud republicana y municipal; el consumo en exceso del presupuesto municipal, el uso excesivo de las apariencias, y el abuso de las mentiras.

Y es que en solo cinco meses de un gobierno tripartidista (Morena-PAN-PRI), la alcaldesa ha hecho todo lo contrario a lo que pregona, al dilapidar el presupuesto municipal en compras, viajes, fiestas y dinero a medios de comunicación para opacar y disimular el dispendio del presupuesto que debe ser utilizado para beneficio de la sociedad a través de programas, obras y apoyos.

Empero, el cambio que pregona el actual gobierno en la ciudad sí es evidente, pero al más puro estilo kafkiano (Franz Kafka/La Metamorfosis), al sufrir algunos funcionarios una espantosa transformación que en vez de causar rechazo y repulsión, inspiran piedad, aunque con su actitud hacen imposible la vida ciudadana y la endeble democracia en la que dicen sustentarse.

Es una realidad que contrasta con la dureza de la vida y las condiciones en que viven miles de ciudadanos empobrecidos, porque parte de los recursos que deben ser destinados al mejoramiento de su calidad de vida, mejoran sí, pero la calidad de vida de algunos funcionarios municipales.

Como ejemplo, en enero, justo cuando el gobierno de Carmen Lilia cumplió sus primeros 100 días de gobierno, hizo a un lado la camioneta Chevrolet TahoeDenali’ de color crema pálido, para cambiarla por una moderna y lujosa camioneta blanca de la misma marca a un costo superior al millón de pesos. ¿En dónde queda pues, la austeridad que tanto pregona? ¿En dónde la voluntad de ahorrar y gastar menos? ¿De dónde surgió el dinero para su compra?

En el mismo tenor, un colega publicó que la gerente de la Comapa acaba de comprarse una lujosa y cara camioneta para su uso personal, y si la gente se fijara en el estacionamiento de regidores y síndicos, se verá que parece el área de exhibición y venta de una agencia de autos de lujo.

No hay duda que el trabajo que una persona desempeña debe tener su recompensa, y la compra de un vehículo nuevo, de una casa nueva o de costosos viajes al extranjero, pueden ser la razón, pero en un gobierno que pregona la austeridad y el ahorro, así como la lucha contra el dispendio y la corrupción, simplemente no caben porque se está engañando a los ciudadanos, y se está ofendiendo el sentido común de quienes votaron por Morena y confiaron en Carmen Lilia.

Por si fuera poco, la semana pasada la alcaldesa viajó a la ciudad de México para tomar un vuelo de allí a la ciudad de Medellín, Colombia, y según sus aduladores y comunicadores sometidos, fue para participar en un costoso evento relacionado con el programa internacional ‘Hábitat’, que destina presupuesto para el mejoramiento de las condiciones de vida de los habitantes de polígonos marginados en ciudades como Nuevo Laredo.

Pero ello no sería tan cuestionable si se toma en cuenta que en este año ya suman dos eventos de este

tipo organizados aquí por Habitat/ONU, en donde se habló de proyectos que siguen siendo solo proyectos y palabras, pero también un pretexto para que al alcaldesa haya tomado la decisión de viajar hasta Colombia para dar a conocer lo que ya se dijo en los foros realizados en esta ciudad, es decir, nada nuevo.

Pero lo que no se sabe es si fue de vacaciones o para aprender algo que no aprendió aquí, o que ya olvidó, en un viaje que de acuerdo al cálculo de costos y gastos que puede tener uno de estos viajes para cuatro personas, bien pudo haberle costado al erario municipal la nada despreciable cantidad de 200 mil o poco más de pesos, aunque hay que aclarar que en Colombia los gastos se hacen en Euros, entre traslado de taxis, aviones primera clase, alimento, hospedaje, inscripción al evento y ¿por qué no?, uno que otro suvenir, turismo y ropa típica paya lucir.

En esos días en los que no estuvo la alcaldesa, el área de regidores y síndicos lució vacía, y su ausencia sirvió para organizar una fiesta de cumpleaños para un regidor, y para atender los negocios personales de cada uno, al fin y al cabo que el trabajo en la presidencia municipal no es importante, por lo que personas y colonos de diferentes rumbos de la ciudad acudieron a la presidencia municipal a solicitar apoyos o solución a sus eternos problemas, pero así como llegaron se fueron, porque no fueron atendidos por la munícipe, que andaba de viaje.

Pero debo aclarar que mis comentarios hacia la munícipe son solo críticas al funcionario público, no a la persona ni a su condición de mujer. Son críticas basadas en hechos y fundamentos, nada personal contra Carmen Lilia, porque la función y la tarea de un periodista es criticar, exhibir y dar a conocer lo que hace mal o no hace un funcionario público.

De ahí, mis respetos para ella, y solo espero que comprenda y dimensione la brecha que debe existir entre la función pública y el periodismo.