El despertar

La canción famosísima como el título de este espacio, no solo es un himno a la reflexión humana en la voz de Marco Antonio Muñíz, el hombre elegante de la canción romántica en México y con aval mundial, es una filosofía de la vida de la realidad.

“Sentir de pronto amanecer, con una inmensa claridad…Dejar atrás lo que era gris, para descubrir lo que es verdad…Poder vivir la realidad, sin el ayer, o el qué dirán… Todas esas cosas que pensamos sin pensar, eso es del amorEl Despertar.”

Este primer párrafo me parece una poesía no solo para el amor, sino para la realidad post electoral que Tamaulipas vive, después de una desgastante jornada que no eslimitativaal domingo 5 de junio, sino por todo lo que ello implicó para los coterráneos desde finales del año pasado.

Los esfuerzos por obtener un candidato; de buscar coaliciones, alianzas; financiamiento; llegar a acuerdos; diseñar planes, programas, estrategias; señalar responsabilidades y tareas específicas; buscar información, clasificarla y difundirla; etc., etsc., fue sin duda un trabajo de titanes y de equipo.

El Despertar, como la canción del padre del Coque Muñíz, es dejar atrás lo que era gris para descubrir lo que es verdad y de esa forma poder vivir la realidad… Eso es lo que deberá buscar el nuevo gobernador.

Los números preliminares ya dieron luz y los políticos profesionales y villamelones que han participado ya vieron cristalizados o frustrados sus esfuerzos ante la contundencia de las boletas electorales.

Lo ideal será como en la canción El Despertar… “Abrir los ojos y soñar que tienes todo para amar, sentir que te habla el corazón y que puedes dar felicidad. Mirar al mundo con bondad, poder llorar y suspirar, todas esas cosas que nos pasan sin sentir, eso es en la vida el despertar.”

No es el romanticismo de la melodía, más bien es la filosofía del deber cumplido y todos los que participaron de una u otra forma, en una u otra coalición, y los del equipo del candidato solitario, aunque obtuvo votos mínimos, se la jugó hasta el final, contra muchos pronósticos que aseguraban declinaría a favor del Dr. Villarreal Anaya o del Ing. César El Truco Verástegui Ostos.

Posiblemente es de pensarse los resultados del gobierno, partidos, militantes y simpatizantes de los candidatos es el fenómeno del abstencionismo, puesto que, según los números, fue casi la mitad de los votantes quienes por una causa u otra no votaron.

Según el IETAM fueron 1 Millón,422mil 038tamaulipecos con credencial de elector los que votaron. Es decir 53.71%; de los cuales 628 mil 541 se contabilizaron para El Truko Verástegui; 710 mil 952, para el Dr. Villarreal Anaya; y apenas 44 mil 895 para Arturo Diez.

La gran diferencia entre el primero y el segundo lugar fue de 82 mil 411votos. Sin embargo, del tercero al segundo hubo 583 mil 646 y desde luego mucho más entre el tercero y el primer lugar.

Los números que debieron haberse computado el día de la elección eran de dos millones 737 mil 311 ciudadanos que pudieron haber llegado a las casillas electorales y emitir su voto por algún candidato, pero prefirieron omitir su obligación ciudadana y entonces ése fenómeno del abstencionismo nuevamente hizo víctima a la mayoría.

El despertar no solo es para quienes no lograron su objetivo, sino también para quién logró el mayor número de voto, el Dr. Américo Villarreal Anaya, quien tiene la obligación moral de buscar la tan golpeada unidad tamaulipeca y hasta donde quiera llegar por la tierra que le vio nacer.