Ya pasó… Ya pasó…

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El título de hoy repetido varias veces en un tono maternal, nos recuerda aquellas madres que, en un intento por consolar a su pequeño, lo acaricia, lo besa, lo abraza en un rico apapacho mimándolo.

Así precisamente debiera ser la actitud de los militantes y simpatizantes de recio color partidista o como también suelo llamarles, ‘del partido político presidencial’. Por desgracia las pasiones crecieron tanto que la burla y el sarcasmo ha hecho presencia en los que ahora celebran jubilosos el triunfo en las urnas.

Me parece que la gran mayoría que celebran no hicieron nada por darle el triunfo al Dr. Villarreal Anaya, bueno por lo menos tacharon un nombre de la coalición y con ello la suma de votos lo llevará a la Silla Grande de Tamaulipas.

Muchos celebran el triunfo de Américo Villarreal Anaya por diferentes razones: unos dicen que por su papá; otros porque es originario de la capital del Estado; otros porque ha sido un excelente cardiólogo; los menos por su carrera política, por su raigambre con Morena, su entreguismo al presidente.

He leído algunas columnas de periodistas tamaulipecos que, al identificarse con un partido diferente a la coalición triunfante, han amenazado a la familia, particularmente a los hijos. Y desde luego… por más pasión que haya, de plano: NO se vale.

Una simpatizante, ahora del partido del presidente López, hasta hace pocos años gritaba a voz en cuello todo lo que hacía el tricolor de todos los años del mundo en Tamaulipas. Incluso por lo menos un par de años estuvo comisionada de su trabajo, pero sin hacer nada. El error del gobierno que termina fue identificarla como aviadora y a sus sesenta y pico de años de edad, exclama el mismo entusiasmo antes por el PRI que ahora por Morena y los candidatos de ése color.

Una caricatura originada en Oaxaca dibuja unas manos saliendo del fango, por las inundaciones originadas por el Huracán Agatha, categoría 3 que golpeo las costas del Pacífico y que se esperaba la población votara en contra del partido presidencial porque a más de una semana de los hechos, no llega ninguna ayuda, solo el desfile de funcionarios, dando palmaditas como repitiendo el título de este espacio.

Exactamente en la misma dirección, en Tamaulipas intentamos explicarnos la actitud de los ciudadanos que votaron a favor del color fuerte, pese a tener noticias de que la delincuencia organizada ha reaparecido en estados donde ahora gobierna Morena o algún aliado.

En Tamaulipas desde luego hemos superado parcialmente, hasta ahora, los angustiosos momentos de los secuestros, levantones, asaltos y hasta asesinatos de gente inocente en las carreteras.

¿Qué nos espera después de empezar octubre próximo? ¿Vamos a abrazar a quienes nos “cobren el famoso piso? ¿Abrazaremos a quienes secuestran, violan, roban, extorsionan, mutilan y hasta asesinan a nuestros familiares?

El Dr Villarreal Anaya no engañó a nadie, fuerte y con mucha energía ha declarado a todo quien guste escuchar que como gobernador de Tamaulipas implementará la política de la 4T y nada se extrañen que seguirá subiendo (ajustando) el precio de la gasolina, los precios de los productos básicos, la política de Austeridad Republicana y que en breve ‘dará un apretón a la tuerca’ para llegar a la “Pobreza Franciscana”.

Por favor, no me crea, pero la vida franciscana en pobreza encuentra las formas adecuadas para manifestar en profundidad, pero con frescura, lo que supuso para su tiempo el empobrecimiento de Francisco: Condiciona a formular nuestra pobreza en dos direcciones: la austeridad y la solidaridad.

El reto: interprételo. Y no olvide el título de hoy: Ya pasó… Ya pasó.