La transición

Gastón Monge/2128

Faltan tres meses para que se lleve a cabo en Tamaulipas un radical proceso de transformación política, con nuevas reglas, nuevos mecanismos de participación ciudadana, una nueva manera de competencia política y, sobre todo, la instauración de un nuevo régimen de gobierno, totalmente distinto a los que habían implementado en Tamaulipas tanto el PRI como el PAN.
Esta nueva forma de gobernar no solo ha levantado muchas expectativas entre la población, sobre todo entre los escépticos y quienes de alguna manera no congeniaron con su campaña electoral o con su personalidad política, pero pese a todo se espera que en verdad el nuevo gobierno estatal que iniciará a partir del primer día de octubre de este año, siente las bases para que Tamaulipas cambie en todo, o al menos en los aspectos más elementales que demandan los tamaulipecos, que son una mejor educación, más y mejor empleo, mejores hospitales y un sistema de salud de calidad.
Pero sin duda el mayor reclamo en Tamaulipas es el combate a la inseguridad, un flagelo que durante muchos años ha mantenido en la zozobra a toda la población en los 43 municipios de nuestra geografía, por lo que las expectativas son mayores en ese rubro.
Empero, el desarrollo económico no es menos importante porque justo en ese plano deriva la calidad de vida de todos, y si Américo y los alcaldes de Morena, del PRI y del PAN trabajan en conjunto, sin rencillas política, sin envidias y sin rencores, es muy posible que pronto Tamaulipas despegue de una vez y sea ese ejemplo que se ha pregonado desde hace mucho tiempo sin resultados tangibles.
Mientras esto ocurra, el próximo gobernador ya se asesora con el hombre que más odia y más debe temer el actual gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, por haber sido el promotor de su desafuero y de las investigaciones en contra de presuntas irregularidades en el manejo de las finanzas públicas y de su presunto enriquecimiento inexplicable.
Así es, Santiago Nieto, ex director de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) es el asesor del eventual gobernador Américo Villarreal, a quien asesorará jurídicamente, y por supuesto, ayudará en las investigaciones de la entrega recepción de la estafeta gubernamental para saber si existen irregularidades o presuntos delitos que el actual gobierno cabecista haya cometido en contra de las finanzas de la entidad.
De seguro Nieto se encontrará con algunas sorpresas nada gratas que tal vez el propio gobernador o algunos de sus funcionarios hayan cometido y traten de ocultar para no levantar sospechas. O tal vez ante las evidencias Cabeza de Vaca trate de llegar a un acuerdo decoroso con el gobernador que lo sustituirá, al fin y al cabo todos sabemos que la política de cualquier nivel se maneja través de tratos, acuerdos y negociaciones, por lo que si no pasa nada de aquí al final del sexenio, es que hubo algo de ello.
Por lo pronto Américo ya trabaja de manera intensa en la preparación de su equipo de transición, que de seguro la mayoría serán los nuevos funcionarios, por lo que no nos debe sorprender que entre ellos se cuele uno que otro panista y priistas de mucha valía, porque este nuevo gobierno debe ser plural, abierto a todos y, sobre todo, transparente, por lo que esperamos que los vicios y los errores de anteriores administraciones no vayan a filtrarse ni vayan a coquetear con los nuevos funcionarios de Morena.
Esta transición tan esperada por muchos tamaulipecos, que puede ser ahora sí una alternancia gubernamental es solo un proceso de cambio de un régimen político a otro.
Será un reemplazo de funcionarios en las mismas dependencias estatales con la salvedad de otras nuevas, pero en el fondo se trata en el caso de Morena, de la sustitución no solo de funcionarios, sino de algo más importante que no se puede ver ni palpar porque se mueven en un entorno meramente subjetivo, casi etéreo, porque se trata del cambio de valores, normas y reglas que tendrán que ser regidas de manera estricta por un nuevo código de ética.
Este código deberá ser aplicado a todos sin excepción para que el nuevo régimen político funcione y sea completamente operativo en todas las áreas de la vida administrativa y política del nuevo gobierno, porque su contenido se deberá ver reflejado en la economía, la política, la cultura, la educación, la vida laboral, las finanzas, y en todos los ámbitos del nuevo gobierno estatal y de los municipales, pero sobre todo en la vida cotidiana de todos los tamaulipecos.
Una tarea nada sencilla pero necesaria si se quiere ser diferente de los demás, sobre todo de los gobiernos anteriores, para hacer no solo las cosas de otra manera, sino para hacer historia ahora que se tiene la gran oportunidad de cambiar las cosas por otras mejores.
Hoy Américo Villarreal tiene esa gran oportunidad de cambiar el llamado ‘Estatus Quo’ que era dominado por el PRI y por el PAN, y en esta ciudad Carmen Lilia Canturosas debe aprovechar esta transición y mostrar la experiencia que le habrá dado el tener un año de mandato gubernamental al momento del cambio de gobierno en Tamaulipas.
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