Cd. Victoria, Tamaulipas.-Siendo el huevo un producto de alto consumo en la mesa familiar, al llegar a cotizarse en 89.90 pesos el cartón del mencionado producto, consumidores lamentan el alza de precios en este tipo de productos:
“El huevo es de consumo diario y es increíble que desde hace varios meses se esté vendiendo tan caro, cuando es lo que uno más come, al paso que vamos ya ni esto vamos a comer”.
Lamenta Don Pedro Ramírez, padre de familia quien agrega que es necesario que alguna autoridad intervenga para regular este tipo de productos ya que es indispensable en la alimentación de la familia.
Vale compartir que tanto en mercados como en tiendas de autoservicio, el costo tuvo una alza de casi 20 pesos en el cartón que contiene 30 piezas en tanto el kilogramo se está vendiendo hasta en 50 pesos.
El precio del huevo de acuerdo a la Procuraduría Federal del Consumidor -PROFECO- se rige de acuerdo a la ley de la oferta y la demanda y la PROFECO expone que derivado de la situación climatológica, el precio de la carne de pollo y huevo se ha incrementado.
La tendencia de los precios a la alza es generalizada, pero en artículos que no son de consumo generalizado el consumidor puede decidir o no su compra, pero en el caso del huevo es diferente:
“Si la fruta esta bien cara uno puede dejar de comprarla, o las galletas incluso la leche, pero el huevo se consume a diario, es parte de la alimentación, por eso no se vale que su precio vaya a la alza sin que nadie pueda evitarlo”.
Comparte lo anterior la señora Lucia Jiménez Martínez, para quien la situación económica va de mal en peor:
“No hay dinero que alcance ni para comprar lo básico, uno tiene que andar haciendo milagros para que la familia no se quede sin comer, la carestía ha puesto productos como la carne como artículos de lujo que ya no se consume a diario, pues el kilo más barato se compra en más de 200 pesos”.
Agrega que lo peor es que no hay esperanza de que los precios puedan bajar, ya que por ejemplo el litro de aceite subió de la noche a la mañana a más de 50 pesos y así se ha mantenido:
“Uno vive haciendo milagros, buscando ofertas para que cuando menos lo más indispensable no falte en la mesa, pero cada día el dinero rinde menos al comprar la despensa”.
