Cinco abogados

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Al cierre de la columna de ayer, escribí lo que se publicaba en redes sociales sobre la libertad del ex gobernador Eugenio Hernández Flores, preso en un penal del EDOMEX, aunque detenido y remitido en la capital del estado desde inicios de la administración de gobierno que concluyó el pasado 30 de septiembre.

En su momento la detención policial a Geño causó expectación, incluso se supo de varias manifestaciones populares frente al penal de la calzada Luis Caballero. Con el argumento de la seguridad del inculpado, Hernández Flores fue enviado a la capital del país donde se le siguió el proceso.

Este miércoles, Día de la Raza, el número cinco fue el número de juriscas que se presentaron -en un restaurante recién reabierto por un amparo judicial de la capital del estado- el equipo legal de la defensa del victorense: los abogados Elba Vázquez, Felipe de Jesús Rivera Riestra, José Isabel Luna Chávez y José Javier López García. Escribí 5, pero omito un nombre porque una mala dicción no permitió identificarlo.

De plano no fue una lección de leyes, más bien se traduce en una plática de poco más de 25 minutos, donde el equipo de abogados habló de cinco causas penales que llevaron y mantienen a ‘Geño’ en la cárcel y se resumen en: peculado, enriquecimiento ilícito, operaciones con recursos de procedencia ilícita y el tema de la extradición a Estados Unidos.

Los doctos en leyes, defensores del exgobernador de origen victorense, en la conferencia de prensa convocada a las 14:00 hrs., dijeron que todas las acusaciones contra el exgobernador fueron infundadas y cada una fue desechada por amparos interpuesto por el equipo legal.

Lo dicho por el equipo de abogados por el impedimento de libertad del ingeniero Hernández Flores, es la causa penal motivada por la petición de extradición que hizo en su momento el gobierno de Estados Unidos, tema del que los abogados no quisieron abordar porque aseguraron era el que estaba en litigio.

Para la defensa del todavía preso, Eugenio Hernández, las acusaciones fueron infundadas, con alteraciones documentales, testigos estaban fallecidos y el acoso del quien fuera Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado, aunque confían en que de este último cargo también quedará exonerado.

La idea general que dejaron ver de Hernández flores es que su encarcelamiento bien pudiera calificarse como de perseguido político y, desde luego, no ahondaron en las razones de esta insinuación.

Las expresiones de los abogados se centraron en que la administración anterior de Tamaulipas, armó, sembró pruebas con el púnico fin de mantener privado de la libertad al victorense, ocupando el aparato de gobierno como la fiscalía anticorrupción y su titular, que por cierto, hoy es magistrado. Además del Poder Judicial del Estado.

En un cambio de tema y sin tener nada que ver con abogados, pero sí con las corcholatas del presidente, le diré que aumentaron de número, pues de tres (Claudia, Marcelo y Adán Augusto) ahora son cinco, porque sumó a dos más.

A la primera corcholata adicional que nombró en la mañanera del lunes pasado, fue

al zacatecano Ricardo Monreal Ávila y la segunda y quinta corcholata resultó ser el poco caballero Gerardo Hernández Noroña a quién, por cierto, el presidente López le cambio el apellido, pues dijo Hernández LOROña.

En el mismo tema presidencial cabe el señalamiento sobre la autorización presidencial de nuestro país, léase Manuel López, al gobierno de Rusia, a quien le autorizó un acuerdo espacial, al tiempo que rechazó una serie de convenios entre agencias de seguridad de Estados Unidos y un gobierno estatal mexicano.

La defensa presidencial se limitó a decir que no es un acuerdo nuevo, ya que se firmó desde septiembre del 2021 y el tema es sobre la “exploración y utilización del espacio ultraterrestre para fines pacíficos”, según información brindada por la Cancillería mexicana. Los expertos hablan de estaciones para albergar lo que sería un GPS gringo.

Usted es mexicano como yo… ¿Cuál es su opinión?

Con sinceridad le comento que me preocupa que el señor termina su sexenio y se va y a la mejor hasta radicaría en otro país. Es decir, se iría con su rancho al extranjero… ¿y nosotros, humildes trabajadores? ¿Qué encharcada nos está metiendo con el vecino?