El título de hoy está íntimamente relacionado entre los dos vocablos. La duda es la vacilación o indecisión entre dos o más juicios o decisiones. Algunos estudiosos del idioma aseguran también que la duda es la incertidumbre que se experimenta ante determinados hechos, como las noticias.
La duda puede afectar decisiones, confianza y el juicio de una persona o colectivo de ellas. Incluso, la duda puede suscitar una vacilación del ánimo en torno a la fe y las creencias religiosas.
Desde la ciencia la duda es una herramienta para acceder o acrecentar el conocimiento –científico o filosófico– porque la duda en este sentido es instrumento de indagación y cuestionamiento. En pocas palabras, la duda es fundamental para determinar la validez del conocimiento.
La segunda palabra del título de hoy se puede entender como el registrar, mirar y observar con atención un objeto con el fin de poder reconocerlo y examinarlo. Inicialmente el sentido de esta palabra era imaginar algo, sin fundamento pero que se podría investigar con meticulosidad.
En este sentido la duda y la especulación que señalo en el título tiene su origen en la conferencia de ayer citada por el equipo de cinco abogados -una dama y cuatro varones- que son quienes llevan el caso del exgobernador Eugenio Hernández Flores, en prisión desde hace poco más de cinco años en un penal del EDOMEX, que por seguridad dijeron, en su momento las autoridades de Tamaulipas, cuando se lo llevaron de Tamatán.
Las dudas surgen de las conclusiones legales escuchadas ayer por un puñado de periodistas capitalinos; declaraciones nacidas de la escasa información que vierten los abogados quienes se limitaron en 20 minutos, a señalar que de los casos que se imputaron al exgobernador, todos fueron prefabricados por las autoridades tamaulipecas en el sexenio pasado.
La lógica pregunta es saber el planteamiento de motivos del gobierno panista contra un exgobernador que hacía más de seis años fue el titular del Ejecutivo del Estado. Una ¿especulación? sería que el inmediato sucesor de Hernández Flores guardó un cómplice silencio, en el caso de la comisión de delitos.
Si fueron falsas las acusaciones contra el exgobernador victorense, es válida la pregunta si consideramos que pasaron poco más de cinco años y más de cinco abogados para demostrar la inocencia de Hernández Flores. Lo que lleva a reflexionar sobre el tiempo que tardaron los abogados con un tamaulipeco con buen estatus financiero para pagar los salarios de los especialistas… ¿Qué se puede esperar un simple mortal que apenas tiene un sueldo o una pensión del IMSS, ISSSTE o de Bienestar?
Los expertos en leyes –equipo defensor de Hernández Flores– advirtieron en forma categórica a la prensa, no hablar del tema de la extradición a EU de Geño, argumentando que ese proceso sigue en litigio y por secrecía jurídica no debía abordarse públicamente.
Las acusaciones norteamericanas contra el ex gobernador de Tamaulipas, fueron: asociación delictuosa, lavado de dinero, operar un negocio de envío de dinero sin licencia y fraude bancario.
Según datos periodísticos nacionales, la notificación legal de la solicitud del gobierno de Estados Unidos para la extradición de Geño, se le hizo en el penal de Tamatán a mediados del mes de diciembre del año 2017.
Resulta muy quimérico pensar que después de casi cinco años el equipo de juristas, no hayan logrado desechar los cargos que le imputaron los norteamericanos al victorense y argumenten la discreción jurídica.
Milenio Diario publicó el 14 de diciembre del 2017 “El gobierno de Estados Unidos solicitó formalmente a México la extradición de Eugenio Hernández Flores… es requerido por diversos delitos por la Corte Federal para el Distrito Sur de Texas... el ex mandatario será notificado de la petición formal de extradición de Estados Unidos está prevista a las 15:26 horas en el Centro de Justicia Penal Federal de Ciudad Victoria.
Contra todo lo que se pudiera pensar, muchos tamaulipecos y mexicanos enterados del tema tan espinoso, expresamos especulaciones de posibles acuerdos políticos por encima del marco legal con el que los juzgadores, nada pueden hacer. ¡Menos los abogados!
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