Aunque es claro el título de hoy, vale la pena significar que el término se interpreta como el riesgo o contingencia inminente de que suceda algún mal… aunque también significaría el lugar, el paso, el obstáculo o situación en que aumenta la inminencia del daño.
Precisamente lo anterior, es lo que sucede en el contexto del partido presidencial (Morena) porque desde que el tabasqueño dio el banderazo a las corcholatas, se rumoraba de que el piso estaba disparejo y hubo rumores desde distintos ángulos de que los dados estaban cargados de origen, en favor de la exjefa de gobierno de la CDMX.
Este miércoles la corcholata presidencial, Marcelo Ebrard Casaubón, afirmó que está en riesgo la contienda interna de la 4T para definir al candidato presidencial, “…Nunca habíamos visto tanto acarreo como el que estamos viviendo… no habíamos visto tanto pago de encuestas falsas… no había registrado una campaña negra, incluso contra mi familia, y les habla alguien caracterizado en tener sangre fría…”
Acusaciones muy serias y drásticas para cualquier democracia (quién las quiera considerar así) que son significativas un día antes del sorteo partidista de las casas encuestadoras que participaran para seleccionar al candidato presidencial por Morena.
Marcelo Ebrard está señalando los focos rojos a una decisión que parece no es partidista, sino es el dedazo tradicional que el Revolucionario Institucional en otros tiempos practicó, simulando una elección del tapado, ahora corcholata, aunque no acatar la voluntad popular poco importaba y sigue en el mismo tenor.
‘El Carnal’ Marcelo, sabiendo de las consecuencias y confiando en una imparcialidad, acusó que hay cargada del gobierno federal y de la CDMX a favor de Claudia Sheinbaum, quién desde luego, respondió que eso es falso y llamó a la unidad del movimiento, desde Zamora, Michoacán.
Por su parte la dirigencia del partido presidencial, afirma que ha actuado de manera imparcial y transparente en la contienda interna rumbo a 2024. Mario Delgado, aseguró que se han atendido las preocupaciones de todos los aspirantes de la 4T, incluyendo las de Marcelo, pero ahí están las autoridades electorales para recibir las denuncias contra la Secretaría del Bienestar, porque podríaserdelito.
Mario DelgadoPresidente de Morena y Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional de Morena, señalaron que se han hecho llamados a la unidad, la congruencia y al respeto al acuerdo que se firmó para el proceso interno, insistiendo que la unidad no es una tarea sólo de la dirigencia, sino un compromiso del que deben dar cuenta todos los miembros del movimiento.
Sin duda el peligro de unidad partidista en Morena sigue latente y quienes han estado atentos a los comentarios de los protagonistas. Solo el Senador con licencia por Zacatecas, Ricardo Monreal Ávila, fue quien medio apoyó las acusaciones de quien se supone ocupa el segundo lugar en las preferencias de simpatizantes y militantes.
Como es muy natural, la misma Claudia Sheinbaum, Adán Augusto López y hasta José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña, sin faltar el mismo Manuel López, presidente Constitucional de todos los mexicanos, descalificaron las declaraciones del corcholata Ebrard Casaubón.
Y… ¿TAMAULIPAS APA?
Los políticos locales han caído en la división de corcholatas, pues se manejan nombres de ilustres coterráneos a favor de uno u otro que se supone le echan ganas para asegurar un ‘premio’ en la próxima elección.
Uno de los protagonistas, sin miramientos y sin enmascaradas, es el profesor Arnulfo Rodríguez Treviño, El Barón de Villagrán, Secretario General de la Sección 30, del SNTE, quien fuerte y quedito ha manifestado que el magisterio tamaulipeco participará con quien quede como candidato a la presidencia este 2024, pues el SNTE siempre ha estado con el gobierno federal.
Finalmente, y cambiando de tema, concluyo con la noticia de que el comunicólogo del Grupo Imagen y Tele-Fórmula, Ciro Gómez Leyva, finalmente presentó una denuncia de hechos contra quien resulte responsable, por el atentado que sufrió desde hace ocho meses y la Fiscalía General de la CDMX, de Ernestina Godoy, no ha aclarado absolutamente nada.
Es de comprender que el comunicador ¿defeño? solo está cubriendo protocolos, porque se infiere que desde mandos muy elevados no existe voluntad de investigar o aclarar sobre el(los) autor(es) intelectual(es).