Si quisiéramos enumerar las cosas que alteran la cotidianidad de los connacionales, en realidad el número sería infinito, el espacio sería muy pequeño hoy, por lo que nos centraremos en el pésimo uso de las redes sociales, particularmente en aquellos episodios donde podemos interpretar como delito.
El domingo pasado, muy temprano, un compañero de la pluma y la cámara fotográfica, me llamó para comentar la posibilidad de que a una compañera de la misma profesión le hubieran jaqueado su cuenta de WhatsApp porque antes de las seis de la mañana le estaba pidiendo 18 mil 500 pesos, inusual en ella, por lo que procedimos a dar la voz de alarma con demás amigos y conocidos.
La compañera más tarde llamó para pedir la diéramos de baja del Chat de compañeros, porque hasta a su vecina le enviaron solicitud de dinero a nombre de la dueña del número.
Horas después, la misma aplicación de mi Smartphone, me avisó que no podía acceder a mi WhatsApp porque se había instalado en otro celular.
Apenas podía creer lo que estaba pasando.
Ante tal aviso, desinstalé la aplicación y después de un tiempo la volví a reinstalar, aunque para tal situación me condicionó a un número clave que me llegaría por mensaje de texto… no llegó… un nuevo intento y la aplicación me señaló que lo intentara una hora más tarde.
En cuanto pude enviar mensajes a mis contactos, avisé que no se dejan engañar si les pedían algo en mi nombre, como el caso que señalo arriba. Incluso este martes, un alto funcionario del gobierno federal, recibió un mensaje del número de la periodista afectada, comentando una supuesta salud deteriorada (hecho no cierto), infiriendo quizá que el siguiente paso era la petición de dinero.
Sin duda las redes sociales son excelente vinculo de comunicación, pero también es cierto que la mente criminal, las mentes delincuenciales de esta época en nuestro país, han encontrado una nueva forma para obtener ganancias deshonestas.
La misma escuela pública es posible les haya dado las herramientas para alimentar mentes perversas que estudianesto de las redes sociales y las utilizan para engañar, para lograr dinero fácil que no satisface el hambre y los principales elementos para subsistir, sino hasta para fomentar vicios.
Llamadas telefónicas, secuestros exprés, robos a mano armada -incluso a mujeres solas o con niños- y robos a domicilios, son temas que pareciera forman parte de la cotidianidad nacional, porque hasta el momento los legisladores y autoridades locales y del país, no han sido capaces de brindar seguridad a la sociedad actual.
La interrogante, espero no sea eterna, es: ¿Hasta cuándo?
Dentro del mismo título, vale la pena el tema electoral. Hablemos de la renuncia a la precandidatura del defeño Santiago Creel Miranda, de extracción pitufa y que cede su espacio a la hidalguense Xóchitl Gálvez, que parece va directo al triunfo de la coalición y que permite reconsiderar al PRD regrese al Frente.
Por otro lado, la actitud del zacatecano Ricardo Monreal Ávila, precandidato por Morena a la presidencia de la República que, en su afán por no romper la unidad del partido presidencial, cedió a la Casa Encuestadora que propuso el Carnal Marcelo Ebrard Casaubón, pues el ‘sospechosismo’ apareció cuando en el sorteo no había salido ninguna de las que propuso.
Mientras en Tamaulipas los políticos añejos y nuevos, siguen en su lucha por identificar al bueno… o buena. Quizá la razón es que les pueda palomear para un cargo de elección popular.
Ya algunos compañeros periodistas identificamos que por ahí anda un empresario de la limpieza hogareña e industrial, que hace uso de espacios aparentemente abandonados para promocionarse y de paso, a La Corcholata presidencial.
El colofón: Estaba anunciado un ciclón en las costas del Golfo de México que impactaría el norte de Tamaulipas y sus efectos llegarían hasta Chihuahua… Según los gringos las aguas serán abundantes, pero apenas será con categoría de tormenta tropical, aunque lo que caiga es buena agua.