A poco más de 24 horas de haber sufrido el derrumbe del techo en la iglesia de La Santa Cruz de la colonia Unidad Nacional en la porteña Cd. Madero, de la zona conurbada del sur de Tamaulipas, el dolor y la impotencia se acumula.
Hasta el momento de escribir la presente columna, se contaban ya once cadáveres y más de 60 personas que fueron rescatadas con vida, 23 de las cuales fueron hospitalizadas en distintas instituciones y por lo menos 5 de éstas con reporte grave.
Aseguran las autoridades civiles que la iglesia siniestrada tiene una antigüedad entre 40 y 45 años y, según el reporte arquitectónico hace por lo menos diez años recibió mantenimiento de impermeabilizante en el techo, sin embargo, otro tipo de supervisión no se había realizado.
Declaraciones de vecinos y feligreses aseguran que este domingo, al filo de las 14:40 hrs, en medio de una ceremonia bautismal colectiva, alrededor de cien personas se encontraban en la iglesia, cuando el abrirse de las bardas provocó el desplome del techo, quedando atrapadas poco más de 80 personas.
Apoyo civil, policial y militar acudió a la zona del desastre. Incluso trascendió que el titular de Salud de Tamaulipas, Dr. Vicente Joel Hernández Navarro y un equipo de médicos especialistas en urgencias, se presentaron en el lugar de la catástrofe, para coordinar los trabajos de rescate de heridos y cuerpos.
Se supo que el mismo gobernador Américo Villarreal Anaya, suspendió su presencia en la capital tamaulipeca para que por la noche se presentara en Cd. Madero para enterarse en forma directa de los avances logrados en medio de esta tragedia
LUTO POR EL 55
Este lunes dos de octubre, vivimos el 55 aniversario de uno de los asesinatos de estado más cruel, despiadado e injusto de todos los tiempos. La muerte de un número desconocidos de mexicanos de todas las edades, en su mayoría jóvenes estudiantes de los niveles de bachillerato y de la educación superior que perdieron la vida por las balas asesinas de la policía y militares mexicanos.
Muchos espacios periodísticos y libros se han escrito sobre el tema, como La Noche de Tlatelolco de Doña Elena Poniatowska, donde hace una recopilación periodística de declaraciones de testigos que vivieron este muy vergonzoso y lamentable episodio nacional.
El cine mexicano también ha intentado llevar a su pantalla estas vivencias. Solo dos películas han sido capaces de capturar la atención del público: San Miguel Canoa de Felipe Casals, que describe la noche del Grito de Independencia que, en esa población de Puebla, a las faldas del Popocatépetl, donde se hace el linchamiento de tres jóvenes confundidos como “comunistas”, enemigos del régimen mexicano.
El otro largometraje del cine nacional es sin duda Rojo Amanecer del director Jorge Fons, me parece la única cinta que ambienta solo con el diálogo, la música, los efectos especiales y los silencios y llevan al espectador a vivir los horrores de ese magnicidio.
Doy la categoría de genocidio, considerando que se entiende como el exterminio sistemático de un grupo social, motivado por cualquier razón, desde raza, religión, etnia, política o nacionalidad. El genocidio esel asesinato de masas que busca la eliminación del grupo y que, incluso, puede incluir medidas para evitar los nacimientos o proliferación.
Para el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) el asesinato del indeterminado número de mexicanos, en la Plaza de Las Tres Culturas de Tlatelolco en la CDMX, pareciera que buscaba el exterminio de esos jóvenes, sin importar que entre ellos estuvieran hombres y mujeres de todas las edades, incluyendo escolares de la primaria.
¿Alguien sabe las razones, el origen de todo este problema? Investigadores aseguran que todo inicia por una ‘inocentada’ en la Escuela Vocacional (bachillerato del IPN) de la Ciudadela con el desencuentro de bachilleres de la Prepa 1 (UNAM) que se enfrentaron en una pelea callejera, pero una llamada a la policía, terminó en levantamientos, desapariciones y heridos tanto del POLI como de la UNAM.
La fuerza policiaca excesiva de los granaderos fue el detonante para que las, tradicionalmente antagónicas escuelas superiores, se unieran para buscar la renuncia del Jefe de la policía capitalina, pero… hubo más represión policial, hasta la tarde noche del 2 de octubre.
Solo para que nos demos una idea. Los hechos sucedieron hace 55 años, por lo que los bachilleres de entonces ahora tendrán aproximadamente 70 años, mientras los de la educación superior por lo menos deben andar en 75… Estoy plenamente convencido que los que en 2023 desfilan con martillos, marros y esas herramientas, no imaginan lo que se vivió entonces, porque las autoridades de ahora son muy… muy laxas.