Para como están las cosas en España es complicado vaticinar si, dentro de veinte años, seguirá siendo un país regido por una monarquía parlamentaria o bien será una república y en vez de un país habrá dos o España quedará como una confederación con varios estados autónomos no solo Cataluña, también Galicia y el País Vasco.
O quizá lo que quede de España conserve el halo de monarquía parlamentaria y aquellos territorios que se hagan autónomos y declaren su independencia en definitiva sean una república.
Ahora mismo, el futuro político y territorial del país ibérico es un galimatías tal y como se está planteando el juego político que llevará a buscar una nueva investidura al presidente en funciones, el socialista Pedro Sánchez, pactando con los grupos nacionalistas e independentistas.
Esos grupos que piden un país republicano, que rechazan a la monarquía a la que señalan de antidemocrática y anacrónica; esos grupos que además quieren un referendo independentista, además de una amnistía, para favorecer a los presos políticos y los fugados que llevaron a cabo el referendo independentista ilegal del 17 de octubre de 2017.
Ayer, que la princesa Leonor de Borbón Ortiz, cumplió 18 años y participó en el acto de jura de la Constitución como lo marca el protocolo de la Casa Real y de la propia Carta Magna nuevamente quedó en evidencia que hay un sector de los españoles (ya no solo de algunos grupos políticos) que rechazan a la monarquía y también los privilegios de que gozan los miembros de la Casa Real.
Leonor de Borbón no solo recibió el desplante de los grupos independentistas y nacionalistas también de grupos como la ultraizquierda de Unidas Podemos que además de ausentarse de dicho evento, criticó abiertamente en varias cuentas de Twitter que un miembro de la llamada familia real que no pasó por las urnas pueda ser la jefa de Estado de España solo por derecho de sangre.
De los 193 países que conforman este mundo, un 23% está regido por monarquías: hay 44 estados soberanos con diferentes tipos de monarquías. Mientras España y Reino Unido son monarquías parlamentarias, resulta que Arabia Saudita y Brunéi, son monarquías absolutas; también el Vaticano es una especie de monarquía.
Cuando pienso en una monarquía, mi mente se retrotrae a lo que es hoy la Plaza de la Concordia e imagino a una multitud coreando la muerte de sus monarcas de los que tantos ríos de tinta han corrido por sus excesos. Es como si esa palabra me llevase a eso: a pensar en los excesos.
En España, el rey Felipe VI, actual jefe de Estado, junto con su familia ha intentado desvincularse y poner un enorme muro de frialdad y de destierro para todo lo que ha manchado la imagen del rey Juan Carlos I. Hoy en día el rey emérito está autoasilado en Abu Dabi tras estallar los escándalos de sus amantes y de corrupción.
A COLACIÓN
Las generaciones de españoles más mayores son monárquicos. La generación X en cambio está más dividida son precisamente la cohorte en la que una parte quiere llevar a cabo esos cambios que darían a España una nueva conformación tanto política, como territorial.
Luego están los millennials que son más indiferentes hacia la monarquía parlamentaria y finamente la generación Z esa a la que pertenece la princesa Leonor de Borbón y con la que quiere empatizar a fin de ganar su aceptación. Crecerá con ellos y de llegar a reinar algún día sería imprescindible tenerlos de su lado.
Ayer mismo mientras ella impecable e impoluta de traje sastre color blanco mostraba al mundo su serenidad y lo bien preparada que está con temple y tesón para desempeñar el papel para el que ha nacido, en los bares la gente discutía todas las razones por las que Leonor muy seguramente nunca reinará: “Es guapa y está bien preparada pero en este siglo y en esta España ya no hay cabida para monarcas”.
La chica es mona y cae bien. Pero tiene muchos desafíos enfrente supongamos que su padre sea jefe de Estado hasta que sea un anciano, ¿quién se atreve a decir que la heredera de los Borbones será reina de España, esto es, jefa del Estado español dentro de treinta o casi cuarenta años?
Yo, que soy republicana, defiendo que sea solo la gracia del elector la que decida y no una rancia raigambre que habla del poder de Dios para ungir familias que se pasan el poder de generación tras generación. Y creo que al final ese criterio terminará imperando en España por muy bien que nos caiga esa joven de 18 años.