Las bajas temperaturas que se sienten en la ciudad son motivo de preocupación no solo de quienes tienen precarias viviendas en donde el frío se cuela por las mil hendiduras con que cuentan las casitas mal construidas y las de madera y de cartón, también es preocupación en quienes viven en las calles y en lo más marginado de la ciudad; en quienes no tienen un abrigo para mitigar las gélidas noches en sus flácidos cuerpos.
Pero el frío no solo es un asunto de temperatura ni de generosidad gubernamental. El frío no es solo ausencia de calor, y al igual que la pobreza no es solo ausencia de riqueza ni la enfermedad es solo ausencia de salud, el frío ya es un asunto de salud pública y de políticas públicas, de estratificación social, de una ineficiente distribución de la riqueza y de una mala aplicación de los programas sociales.
¿Por qué lo es? Porque el frío extremo al igual que las elevadas temperaturas, sacan a flote las deficiencias gubernamentales en materia de seguridad social y de planificación urbana, y contribuyen a acentuar aún más la desigualdad social ya existente.
El frío que en estos días invade al país y a esta ciudad suele ser muy intolerante con los más marginados, y debe ser motivo de preocupación para las autoridades porque es muy selectivo con las personas socialmente en abandono, al acentuar en ellas las desigualdades sociales, económicas y estructurales en cuanto al acceso a los bienes de consumo, a los apoyos gubernamentales y en cuanto al acceso a los programas sociales que no siempre llegan a todos en la forma en que deben llegar.
Esto ocurre porque inevitablemente toda sociedad se integra en estratos sociales que se ordenan de acuerdo a patrones políticamente establecidos por los gobiernos y por los gobernantes, quienes clasifican a sus subordinados de acuerdo a sus ingresos, a su condición económica, a la calidad de sus bienes y a su estatus político en tiempos electorales.
Dicha clasificación o reclasificación social solo es posible cuando los gobiernos jerarquizan a la sociedad y le dan a los socialmente necesitados una identidad clasista, de marginados, de desposeídos, de pobres, mientras a otros, a los socialmente acomodados, les ofrece todas las facilidades para continuar perteneciendo al ‘estatus quo’ ya establecido y seguir gozando de los beneficios de una casta privilegiada y elitista.
Visto así este concepto de estratificación social acentuado por las bajas temperaturas o el calor extremo, las temperaturas extremas suelen también ‘unificar’ y solidarizar a los marginados entre sí cuando comparten similares estilos de vida, similares necesidades y similares atributos que los diferencian del otro extremo de la estratificación social, de los que tienen más y que socialmente son más privilegiados en cuanto a la satisfacción de sus necesidades más inmediatas.
Por ello es que el clima extremoso debe ser motivo de preocupación de las autoridades responsables de proveer lo necesario a los más marginados y desposeídos, para garantizarles una mejor calidad de vida, erradicar la desigualdad y reducir las diferencias sociales generadas por una sociedad inevitablemente clasista y estratificada.
Ello será posible mediante la aplicación transparente de los recursos del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura y Transparencia (FAIS), que el gobierno federal debe destinar o destina a los municipios para la atención de los sectores socialmente más marginados. ¿Será posible?
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La noche de ayer el Partido Acción Nacional (PAN) entregó la constancia de mayoría a su pre candidata a la diputación local por el Distrito 2, Iliana Medina García; y a Yahleel Abdalá, precandidata a la presidencia municipal, en las instalaciones del Comité Directivo de ese partido.
Todo indica que la lucha por la presidencia municipal será entre mujeres, y una vez más será entre la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas y Yahleel, con la salvedad de que la ex priista ya perdió en el 2021 contra la morenista, y antes había perdido la oportunidad para ser senadora cuando militaba en el PRI.
A Yahleel se le identifica por pertenecer al grupo que aún lidera el ex gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, quien la hizo secretaria de Bienestar Social durante su mandato, y aunque ha tenido varias carteras políticas en su carrera, nunca ha ganado una contienda por la vía de los votos.
En tanto, Iliana ya fue candidata a diputada local en dos ocasiones y una para la federal, y en esta ocasión se le ve muy confiada. Veremos qué es lo que ocurrirá el próximo dos de junio.
En tanto en el PAN y su partido coaligado, el PRI apenas inician con sus movimientos político- electorales, Morena y Carmen Lilia ya les llevan mucha delantera con la aplicación de los recursos públicos en programas para el mejoramiento urbano y social, y parte de ellos se ven reflejados en el Plan Municipal de Desarrollo recién aprobado por el Cabildo, cuyas principales vertientes; calidad de vida, reactivación económica y gobierno de resultados, tienden a mejorar el entorno social, al menos así lo mencionaron en el Cabildo.
Pero la ventaja con que cuenta Carmen Lilia en su camino hacia la reelección se basa en la efectividad de algunos programas de fuerte impacto social, como son el de la vacunación extensiva contra el Covid-19 a niños de 6 a 11 años de edad, la atención a personas vulnerables, y el fortalecimiento de las relaciones con la vecina Laredo, Texas, en materia de desarrollo conjunto, así como programas para la atracción de inversiones y el apoyo al comercio organizado.
Este trabajo a lo largo de dos años de gobierno le ha permitido a la alcaldesa que el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), la mencione por segunda ocasión como una de las mejores gobernantes en el país.
Algunas encuetas como MassiveCaller indican que hasta el momento Morena es el partido favorito para ganar las elecciones de este año en Nuevo Laredo ¿Será suficiente que Carmen Lilia para refrende su mandato? Dicen que trabajo mata carita, y si Carmen Lilia sigue trabajando con el mismo entusiasmo, es casi seguro que esta ventaja la mantendrá en el mismo nivel. Veremos.