Google le enseñó al mundo que se podían lograr ingresos extraordinarios ofreciendo productos gratis. Durante el último cuarto de siglo ha explotado a conciencia el famoso “si no pagas por el producto, tú eres el producto”. Ha ofrecido servicios fantásticos (Gmail, Maps, Search, YouTube) de forma gratuita, pero con una gran condición: en ellos recolecta información y muestra anuncios.
A los usuarios nos ha compensado, y pese a quien pese —debate sobre privacidad incluido—, la mayoría hemos acabado cayendo en sus redes. Otras muchas empresas hacen lo mismo y ofrecen al menos versiones gratuitas o más baratas de sus servicios si aceptamos que se muestren anuncios (Spotify, Netflix), pero curiosamente el mundo de la IA no acaba de adoptar ese modelo.
De hecho, OpenAI plantea un modelo freemium clásico: la versión gratuita de ChatGPT permite acceder a algunas de sus funciones, pero solo de forma limitada. Podrás hacer cierta cantidad de preguntas al día y no tendrás acceso a sus modelos y funciones experimentales o más avanzadas (Operator) o, si lo tienes, será de forma casi testimonial (Deep Research). Para “desbloquear” esas capacidades toca pagar, y a veces toca pagar mucho.
Llegar antes que nadie con ChatGPT y mejorarlo de forma constante ha funcionado. OpenAI cuenta ya con 400 millones de usuarios activos semanales, un 33% de incremento sobre la cifra que tenían hace apenas tres meses.
ChatGPT ha logrado ser “la IA del pueblo”, que es lo mismo que consiguió Google con su buscador, pero Google acabó decidiendo que para seguir creciendo lo ideal era ofrecer un servicio gratuito para los usuarios pero lleno de anuncios. La pregunta es si eso acabará pasando con la IA.
Algunos creemos que eso es inevitable. Perplexity fue una de las primeras en plantear esa posibilidad, y la pregunta ya no es tanto si veremos anuncios intercalados en nuestras conversaciones con los chatbots, sino cuándo los veremos.
Precisamente eso es lo que también afirma Ben Thompson en Stratechery, afirmando que OpenAI “se ha movido demasiado lentamente: a estas alturas la empresa debería tener una versión con publicidad […] A OpenAI le interesa mucho ofrecer a los usuarios gratuitos los mejores modelos desde el punto de vista de la competencia y de ser rentable, y eso significa publicidad”.
Así es. Como sucedió con Google, ofrecer un producto completo, gratuito y con anuncios es el camino casi inevitable para OpenAI (y para sus competidores) porque es la forma (quizás la única, como argumenta Thompson) de conquistar el mundo y a todos esos usuarios que quieren usar esas opciones, pero sin pagarlas. Y son muchos, como Google ha demostrado con sus plataformas.
Thompson explica que ofrecer una versión gratuita con anuncios “maximiza el mercado al que puede dirigirse, y al mismo tiempo permite aumentar continuamente los ingresos medios por usuario”. Pero eso no significa que OpenAI no pueda o no vaya a tener suscripciones premium, y de hecho como cualquier otra empresa en este sector, combinar la publicidad con las suscripciones es el modelo claro para las empresas de contenido para consumidores.
En otro nivel, por supuesto, estarán las empresas. Google ofrece suscripciones como Google One (más dirigida a particulares) y Google Workspace, más orientada a empresas. En ella incluye cosas como cuentas de correo empresariales, almacenamiento, soporte empresarial y controles especiales: es una vuelta de tuerca sobre sus servicios gratuitos, pero es una vuelta sin publicidad y muy pensada para las empresas.
OpenAI podría aplicarse el mismo cuento. Ya lo está haciendo con sus planes Pro, Teams y Enterprise, que están precisamente dirigidos a esos entornos empresariales y que seguirán teniendo sentido. Y sin embargo, tienen una oportunidad de oro para conquistar a muchísimos más usuarios. Una que, lo queramos o no, está repleta de anuncios.
Veremos si lo hacen.
Fuente: https://www.xataka.com/