2025: Trump y Putin acuerdan repartirse el mundo

Este año que fenece no lo hará menos violento, ni más estable, ni siquiera podemos decir que ha sido un gran año en el renglón de la geopolítica ni de la geoeconomía. La vuelta de Trump a la Casa Blanca ha sido y es el factor más disruptivo para la aldea global.

En los estertores de un año marcado por la incertidumbre, el oro  y la plata, han sido más que un valor refugio, actuando como si estuviesen metidos en una caja de subastas a ver quién puja más mientras su valor sube y sube hacia las nubes. La plata este año se ha revalorizado más allá de 150% y la onza de oro ha superado los 4 mi 500 dolares la onza.

Esa burbuja de oro y plata seguirá creciendo el próximo año ya hay agoreros que ven el oro cerca de los 8 mil dólares la onza. Hay que tener cuidado porque todo lo que sube, tarde o temprano, terminará cayendo.

Otro dato relevante: la bubuja de  Inteligencia Artificial formándose como la espuma aupada por los siete magníficos de la tecnología y que forman parte del S&P500 como son Apple Inc; Microsoft Corporation; Alphabet Inc; Amazon.com; Nvidia; Meta Platforms y Tesla.

Mientras en el terreno de la geopolítica en definitiva  es Trump quien está marcando las prioridades para la seguridad y defensa de Estados Unidos imponiendo sus condiciones a Europa e influyendo en la agenda de América Latina.

Con el dictador ruso pretende repartirse a Ucrania sin ningún pudor y hacer lo mismo con el resto del mundo perfilando los intereses norteamericanos de cara a  la segunda mitad del siglo XXI.

Este año, Trump y Putin, hablaron en Anchorage de sus respectivas zonas de influencia; lo que para cada uno es prioritario de acuerdo con los intereses supremacistas de sus países. En este punto, el líder de la Casa Blanca prefiere pactar con Putin el reparto del mundo ignorando los intereses de China dejando a Rusia el papel de contener al gigante asiático. China y Rusia tienen una extraña relación geoestratégica entre dos países que no tienen nada que los una ni culturalmente, ni existencialmente, quizá converjan dentro del espectro de las autocracias pero China tiene el poder económico que Rusia no tiene y Rusia posee el poder geopolitico del que carece China.

A Trump, en sus prioridades está recuperar su zona de influencia, injerecista e imperialista en el continente americano. Sabe que Groenlandia ante una guerra sería otro Pearl Harbor por eso quiere apropiarse de la isla de hielo quitarsela a Groelandia y hacer de ésta una base miitar importante que fortifique ese flanco tan débil. No todo tiene que ver con las futuras rutas del Ártico que algún día estarán operativas porque en este momento lo que hay en Groelandia  sigue siendo hielo y icebergs y fiordos congelados como he podido atestiguar durante mi visita a Groenlandia y a su capital.

Además, la nueva política norteamericana en el exterior quiere tener poder de influencia hasta la Patagonia. Diversos medios de comunicación rusos han abordado recientemente que el Kremlin sabe de estas prioridades de Trump y de ahí que el gobierno en Venezuela, de Nicolás Maduro, esté a punto de caer.

Se habla incluso de un retiro dorado en Moscú: el dictador ruso está dispuesto a darle asilo a Maduro como ya lo hace con otros satrápas como el sirio, Bashar al Assad. No quiero dejar de señalar que el oro venezolano lleva tiempo guardado en Rusia, así es que Maduro querrá estar cerca del oro que ha expoliado a los venezolanos.

A COLACIÓN

Con Europa, Trump ha demostrado que va a sacar las manos en caso de un conflicto de Europa con Putin; quizá esto sea una especie de toma y daca en que los dos jugadores deciden el tú te quedas con Groenlandia y Venezuela; y a mí me dejas que recupere terreno en Europa.

El punto más espinoso de este reparto es Ucrania porque Trump, de sobra ambicioso, no quiere dejarle todo el bocado a Putin. Llevan enfrascados ambos en un estire y afloja sobre cómo van a gestionar el reparto de la explotación energética; de cereales; de tierras raras: de los puertos y, sobre todo, de la central nuclear más grande de toda Europa y que está en Zaporiyia.

Trump ya ha propuesto diversos modelos de gestión pero Putin no quiere repartir el botín con nadie quiere no solo lo que han invadido sino lo que les falta por ocupar para quedarse con las regiones de Zaporiyia, Jersón, Donetsk y Lugansk.

La negativa de Putin a un alto el fuego y plan de paz radica en que él quiere que sea su plan el que prevalezca; uno que implica la capitulación de Ucrania, su desmilitarización, la no membresía de la OTAN o de la Unión Europea y otras peticiones más.

Mientras Trump quiere recuperar  la influencia norteamericana en aquellas regiones en las que China se ha ido extendiendo con sus inversiones y su Nueva Ruta de la Seda; para Putin su zona de influencia pasa por controlar Ucrania y buena parte de Europa. Este año, sin lugar a dudas, a todos nos ha quedado muy claro que esto es solo el comienzo de nuevas confrontaciones por venir. ¡Vaya 2026 que nos aguarda!

(Visited 1 times, 1 visits today)