Los españoles quieren elecciones

Aquí en España, en el Día de los Santos Inocentes, varios memes llevaron la noticia de la repentina renuncia del presidente Pedro Sánchez incluso eran tan reales las portadas de los periódicos que casi cuela.

La realidad es que el país ibérico terminará este año bastante fagocitado, carcomido por una polarización extrema bastante cansina para una población que solo es testigo de un debate enfermizo y estéril mientras su calidad de vida se deteriora y a, nadie le importa, como evitarlo.

Los políticos de uno y de otro partido intentan desviar la atención de las culpas que pesan sobre de sus propios políticos: el Partido Popular (PP), su líder Alberto Núñez Feijóo está devorado por la presencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que a como dé lugar intenta limpiar la imagen de su ya novio oficial (su pareja desde hacer varios meses) Alberto González Amador, un empresario, en el ojo de sendas investigaciones.

Luego está el lamentable caso de la gestión de la DANA en Valencia cuyo presidente, Carlos Mazón, aguantó un año la presión de los valencianos que exigían su caída del gobierno como responsable de la pésima gestión que provocó más de 224 muertos, varios de ellos lamentablemente sus cuerpos todavía no se han podido recuperar. Días después del primer aniversario de la DANA, Mazón decidió renunciar.

Pero en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) tampoco las cosas están muy bien que digamos: la gente está ya cansada del gobierno del presidente Sánchez, que en siete años en el poder, solo ha podido sacar adelante tres presupuestos.

Este 2026, España lo comenzará sin presupuestos nuevos y eso sí con muchas necesidades de inversiones sobre todo en infraestructura sanitaria y en vías de comunicación no solo carreteras, sino fundamentalmente trenes de cercanías; de media distancia y  mejora en las líneas de alta velocidad.

Alrededor del presidente Sánchez hay sendas investigaciones sobre de su esposa, Begoña Gómez así como de su hermano; además del Caso Koldo que involucra a varios políticos socialistas de confianza de Sánchez como son  su exministro de Transportes, José Luis Ábalos, quien ya está en la cárcel, junto con su compinche, Koldo García. En libertad se encuentra, Santos Cerdán, quien era el secretario de Organización del PSOE y también señalado en esta misma trama de pagos en efectivos, comisiones a empresas y nada que no sepamos cuando se involucra el poder con la ambición.

La cereza en el pastel la han puesto varias denuncias por hostigamiento sexual y conductas machistas ejercidas por políticos del PSOE en varias partes de España.

Sí hay agotamiento y no se ve por dónde pueda salir un cauce de entendimiento, la columna del bipartidismo en España es incapaz de sacudirse los extremismos que le acechan a sus costados: por un lado, la ultraizquierda y los grupos nacionalistas y por otro, la ultraderecha.

A COLACIÓN

En los últimos días he preguntado a españoles de a pie, y a diversos conocidos, si creen que habrá elecciones generales adelantadas en 2026: la mayoría me han contestado afirmativamente.

De hecho, si Sánchez no estuviese arropado por los grupos políticos extremistas de izquierda y los nacionalistas ya hubiésemos tenido este año elecciones adelantadas. Pero, ningún legislador quiere quedarse sin su jugoso salario mensual, prefieren vivir sin vergüenza, pero no sin los privilegios que ahora tienen total, ¿a quién le importan los españoles?

Mientras se pone a la migración en el ojo de los políticos y de sus decisiones, en una especie de rebatinga a ver quién es más duro con el débil, por si acaso, suma la caja registradora de los votos electorales. A ver si el estúpido discurso de Trump  encaja en España.

Y a la esperan están las cosas del comer. Los jóvenes están desencantados con su alrededor, no pueden acceder a la vivienda, su sueldo no alcanza para alquilar un piso en un país con una burbuja inmobiliaria en ciernes. Ya reventará antes de cinco años.

Hay una economía que sigue creciendo en parte por los casi 100 millones de visitantes internacionales que este año vinieron a España y con sus divisas han permitido que funcionen muchos sectores y subsectores así como autónomos ligados a esta industria sin chimeneas. Sin embargo, es un país con una clara pérdida de competitividad… pero repito, para recambiar el chip tiene que haber elecciones.

El gobierno sanchista se ha dedicado a dar subsidios, pero no trabajo. Sus  planes de ayudas han hecho de España un país asistencialista pero  no uno bien pagado que premia la productividad.

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