Del Socialismo  incipiente al socialismo utópico

0

Una aventura por Nicaragua

  • El socialismo utópico de Noroña
  • Sin praxis política no hay teoría política
  • Las contradicciones de la 4T

 

Hace algunos años tuve el mismo sueño que algunos de los actuales morenistas quizás también tuvieron cuando eran estudiantes en aquella época del exilio a México de la intelectualidad mundial en tiempos de represión, por parte de dictadores militares que no aceptaban ni toleraban las ideas de una izquierda aún incipiente, pero que avanzaba con la firme idea de derrocarlos mediante la aplicación de una revolución.

Derrocar las dictaduras en América Latina era el sueño de todos los días y México no era la excepción aunque su desarrollo y sus condiciones sociales y políticas de la época  no lo permitían, pero los ideales de una revolución socialista permeaba nuestras aulas y penetraba en nuestras mentes hasta forjar la idea de que era posible.

Fue así como la influencia de ideologías marxistas, leninistas, maoístas, troskistas, gramscistas y de un socialismo incipiente, se forjaba poco a poco en nuestras mentes hasta madurar la idea de que no hay teoría política sin praxis política.

En la Universidad Nacional (UNAM) y en mi Facultad de Ciencias Políticas ya existían los ingredientes, y solo faltaba la mezcla; el batido lo hizo la revolución sandinista en Nicaragua en los años 70 cuando ese pequeño país se vio envuelto en una revuelta social ya incontrolable por la dictadura de Anastasio Somoza, y bajo los ideales del iniciador de este movimiento, Augusto César Sandino.

La causa ya estaba y el impulso lo dio esa necesidad, muy similar a la que hubo entre la sociedad venezolana de derrocar al tirano dictador y crear un país libre.

Fue así como decenas de estudiantes decidimos apoyar esa revolución no con palabras huecas como las del fastidioso socialista utópico de Gerardo Fernández Noroña y de ese grupo gubernamental de funcionarios pequeño/burgueses que hablan de socialismo, de igualdad, de libertad, de democracia y de austeridad a bordo de lujosas camionetas y desde lujosos hoteles y tiendas en Europa.

Noroña desde Roma gasta miles de dólares y clama por la libertad del dictador Nicolás Maduro, pero ignora al pueblo de Venezuela y no se atreve a viajar a ese país y participar en marchas de apoyo al tirano derrumbado por una libertad soñada por años entre la sociedad venezolana.

Llora por la pobreza y la miseria de los palestinos masacrados por el imperio, pero lo hace desde su hotel, fuera del campo de batalla. ¡Pura teoría sin praxis!

Un grupo de jóvenes nos fuimos a Nicaragua, con poca plata, a veces a pie, a veces en camión y a veces en aventón, sin saber lo que nos esperaban esos largos días de solitario camino, cruzando medio país y media Centroamérica casi caminando.

Al llegar a Nicaragua en busca de nuestra identidad ideológica, el sonido de las balas disparadas por los fusiles tipo ‘FAL’ estremecían nuestros cuerpos, pero lo más terrible era cuando los militares somocistas nos salían de la nada cortando cartucho, apuntando y cuestionando nuestra nacionalidad y los motivos de nuestra presencia en un país sumido en una guerra civil.

Íbamos como estudiantes para recoger testimonios de la guerra y entregarlos al retorno a México como parte de una investigación propia de los movimientos sociales en América Latina, pero algunos fueron detenidos y otros impedidos de ingresar a ese país, por ser ciudadanos de países que no tenían relaciones diplomáticas con la Nicaragua somocista.

Nuestra misión era apoyar el movimiento sandinista como militantes, como estudiantes o como investigadores. De los que se quedaron, unos murieron, otros siguieron apoyando con ideas, y otros se perdieron en la inmensidad del movimiento libertario.

¿Cuántos de los actuales funcionarios de Morena están dispuestos a viajar a Venezuela, a Colombia, a Nicaragua o a Cuba para apoyar a las sociedades atormentadas y subyugadas por las tiranías? No lo harán porque desde su comodidad sí apoyan a los dictadores Maduro (ya detenido), Díaz Canel y Ortega, regalando petróleo y dinero.

——————————————————————————-

El socialismo incipiente de aquella época era simple, sencillo e innovador; igualdad para todos, reparto de la riqueza a través de la mejora de programas sociales, incremento del empleo, apoyos al campo, no enriquecimiento personal, desarrollo con crecimiento, educación integral, y la búsqueda de una sociedad más cooperativa y equitativa en función de las riqueza nacionales.

Era una visión que se contraponía a los ideales del capitalismo de entonces, que marcaba desigualdades en todos los aspectos de la vida de las personas.

Se trataba de un socialismo muy diferente al que hoy en este país practica Morena, que es un socialismo también basado en la igualdad pero sin buscar la confrontación clasista aunque divida a la sociedad, ni con la delincuencia, porque es un movimiento basado en reformas y de buena voluntad (abrazos y no balazos).

El movimiento socialista transformador de la 4T desvirtuó los ideales del socialismo incipiente y se fue más hacia lo utópico, a lo idealista, hacia una visión distorsionada y romántica de la realidad, sin análisis y sin crítica, mucho menos de autocrítica.

Quienes practican este socialismo y están en el gobierno piensan que el cambio social pacífico llevará a la armonía social, y creen que la persuasión y el ejemplo son la base para evitar la violencia, razón por la que no se combate a los delincuentes, pero en cambio son participes de la abolición de la propiedad privada para realizar sus proyectos (tren Maya, tren Interoceánico, aeropuerto Felipe Ángeles), y están en contra de la herencia generacional, como actualmente se hace con las concesiones del agua entre comunidades rurales y familiares, con la reforma a la Ley de Aguas Nacionales.

El socialismo de Morena denuncia la explotación social y la desigualdad, así como la inmoralidad de algunos empresarios capitalistas a los que califica de corruptos (Salinas Pliego y otros), y promueven la abolición de la propiedad privada, por lo que se apropian de bienes muebles e inmuebles mediante la expropiación, con dinero creado a través de una corrupción romantizada a la que ellos califican como un derecho moral, derecho que defienden a capa y espada.

En Morena se defiende a dictadores y se calla ante las injusticias cometidas por ellos. Se pide justicia pero practican la injusticia, dictan la armonía social pero dividen a la sociedad con discursos incendiarios, etiquetan sin pruebas a personajes, medios de comunicación, periodistas y sociedad, y lo peor, controlan los poderes de la Nación con una absurda mayoría representativa a través de reformas, lo que pone en peligro a las escasas instituciones independientes y a la sociedad crítica.

Esto es solo una opinión personal. Lo que mis lectores opinen puede enriquecer este breve ensayo. Saludos.

—————————————————————————

Hasta mañana

[email protected]

[email protected]

(Visited 1 times, 1 visits today)