Aquí en Europa, ninguna oficina de análisis internacional pone en duda que 2026 tendrá una agenda global, tanto geopolítica como geoeconomía, que estará marcada por los designios de Donald Trump.
La figura del presidente de Estados Unidos es considerada uno de los factores más disruptivos desde su vuelta a la Casa Blanca, que el próximo 20 de enero, cumplirá un año de su toma de posesión.
El propio Tom Standage, editor del informe the world ahead 2026 para The Economist, refiere que Trump fue el principal factor disruptivo en los últimos meses y seguirá siéndolo mientras él permanezca en el poder.
“Ha causado turbulencias en algunas áreas, como en el comercio; pero también ha dado resultados diplomáticos en Gaza y ha forzado cambios necesarios en temas tales como el gasto europeo en defensa”, añadió.
Para 2026, Standage pone el foco en una serie de temas a los que habrá que seguir la pista por las consecuencias que puedan tener en diversos asuntos globales. Por ejemplo, las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos.
Será muy importante este termómetro político que es sin duda el primer examen electoral que la ciudadanía norteamericana realizará al mandato trumpista. Antes de cerrar el año, CNN destacó que el presidente norteamericano mantiene un nivel promedio de aceptación de 39% y uno de desaprobación de 58 por ciento.
“Esperemos escuchar relatos muy divergentes sobre el pasado, presente y futuro de Estados Unidos, mientras republicanos y demócratas describen el mismo país en términos irreconciliablemente diferentes para conmemorar el 250 aniversario de su fundación. Los votantes darán entonces su veredicto sobre el futuro de su país en las elecciones de mitad de mandato en noviembre”, destacó Standage.
No se sabe aún cuánto territorio legislativo podrían recuperar los demócratas para influir en temas como el de la nueva política migratoria de Trump o en el recorte de la ayuda militar a Ucrania o sobre las injerencias de la Casa Blanca en varios países.
El tema de la política migratoria es preocupante para diversos grupos a favor de los derechos humanos que consideran que muchas detenciones son injustificadas. El anuncio de la suspensión de la lotería de la green card y rebajar las expectativas a favor de conseguir un asilo en Estados Unidos o bien negar la entrada a la Unión Americana porque se cancela la expedición de visas para países que Trump considera hostiles, podría ser una práctica extendida a otras naciones en 2026.
Después de la política interna en Estados Unidos, las decisiones económicas que se tomen en Washington seguirán teniendo un peso preponderante en la economía internacional. Aquí en Europa, los analistas creen que la guerra comercial trumpista seguirá jugando un papel relevante en el nuevo año que está por comenzar. Y, no solo contra China, sino contra otros países de América Latina, Europa, África y Asia.
España es uno de esos países en riesgo de una escalada comercial con Estados Unidos: la política internacional del presidente de España, el socialista Pedro Sánchez, choca con las pretensiones norteamericanas sobre todo en el tema de los palestinos en la Franja de Gaza y en Cisjordania.
Desde hace varios meses, España ha estado pidiendo un boicot internacional contra Israel denunciando una masacre contra los palestinos. De hecho, decretó un embargo a las armas contra Israel
A COLACIÓN
Otro aspecto a tomar en cuenta: la pugna por las tasas de interés que Trump ha desatado contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, cuyo mandato concluirá en mayo de 2026. Sin embargo, el presidente norteamericano quiere acelerar la caída de Powell a quien ha insultado abiertamente y en numerosas ocasiones.
Trump quiere intervenir y tener injerencia en los designios de la Fed en el renglón de las tasas de interés; ha presionado para que bajen los réditos de forma acelerada para que su política económica no se vea cuestionada y la gente en su país pueda endeudarse a bajo costo tanto para comprar una vivienda, un vehículo, como para consumir a crédito e impulsar el crecimiento económico.
En 2025, la Fed tras sendas presiones desde la Casa Blanca redujo las tasas en tres ocasiones hasta el 3.6%, su nivel más bajo en los últimos tres años. Powell viene objetando contra lo que Trump desea que la Reserva Federal es un organismo independiente clave en la política monetaria que no puede dejarse influir por los órdenes del presidente.
La inflación, según Powell, sigue siendo alta y unas tasas bajan podrían acelerar el consumo a crédito y, por ende, calentar a la inflación. “La inflación en noviembre se ubicó en 2.7 por ciento”. A esto Trump también terminará metiéndole mano este año.