Miedo a una paz disfrazada

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La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha visto alargarse en el tiempo, la invasión de las tropas rusas a Ucrania, con altos costos para la población. Antes de la invasión, Ucrania contaba con poco más de 40 millones de habitantes y según, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, tras iniciar la invasión rusa, salieron del país cerca de 6.5 millones de ucranios.
Recientemente la ONU manifestó su preocupación dado que considera habrá un nuevo éxodo de ucranios ante la falta de indicios reales para poner fin a la guerra. Y puede no equivocarse porque no se ve mucha voluntad entre las partes. El pasado 18 de febrero, concluyó la última ronda de conversaciones de paz y lo hizo nuevamente sin ningún avance, por más que Steve Witkoff quiera mostrar al mundo que la mediación norteamericana es efectiva.
¿Qué sucedió en dicho encuentro? El presidente Zelenski declaró ante la prensa internacional que siguen estancadas las cuestiones más espinosas. Y, acusó al Kremlin, de querer alargar el proceso de forma deliberada.
Zelenski señaló que el estatus de los territorios ocupados por Rusia en el este de Ucrania y el futuro de la central nuclear de Zaporiyia, que sigue bajo control de Moscú, son algunos de los asuntos más controvertidos sin resolver.
Añadió que las discusiones se habían desarrollado en líneas militares y políticas, incluyendo cómo podría implementarse cualquier posible alto el fuego, describiendo el canal militar como constructivo. “El ejército entiende cómo supervisar un alto el fuego y el fin de la guerra si hay voluntad política”, afirmó.
El líder ucranio pide a Estados Unidos garantías de seguridad por lo menos durante 20 años y varios países europeos están incluso de acuerdo en participar con tropas de paz.
Desde la óptica rusa, las conversaciones están siendo cordiales. El principal negociador de Rusia, Vladimir Medinsky, refirió que hay temas que son difíciles y que, muy seguramente, habrá más encuentros.
Realmente el Kremlin no va a cambiar de postura; mientras Trump intenta todo tipo de fórmulas y Zelenski muestra indicios de considerar arreglos alternativos, incluyendo la retirada de las tropas ucranianas en la región que invadieron los rusos y hasta establecer una zona desmilitarizada; pero siempre y cuando, Trump firme primero las garantías de seguridad y evite que Rusia controle al completo la central nuclear de Zaporiyia.
En declaraciones a Axios, Zelenski subrayó que la gente en Ucrania rechazará cualquier acuerdo de paz que obligue a Kiev a retirarse unilateralmente del Donbás. “Emocionalmente, la gente nunca lo perdonará. Nunca. No lo perdonarán… No perdonarán a Estados Unidos, por eso”.
A COLACIÓN
El Kremlin señala que tiene a 700 mil soldados en estos momentos en Ucrania en medio de un durísimo invierno en el que Rusia no ha cesado de bombardear las instalaciones energéticas ucranias dejando a miles de personas sin calefacción.
En Kiev, los estrategas consideran que a Putin se le acaba el tiempo porque la economía rusa está pasando por dificultades y no aguantará una campaña bélica por dos años más.
La guerra que es un juego de intereses geoestratégicos no siempre finaliza como se esperaría. Para Occidente, lo deseable sería llegar a un acuerdo de no agresión entre Rusia y Ucrania; la retirada de las tropas rusas; y firmar un acuerdo en el que Moscú acepte resarcir los daños de guerra ocasionados a Ucrania. Y, mantener a Ucrania, de forma neutral.
 Lo más probable es que la guerra no termine este año, así lo señaló un editorial publicado en  The Guardian, después de un debate en el que se  analizó si realmente a Trump, le importa la paz en Ucrania y en el que participó desde Kiev, el corresponsal Luke Harding.
La realidad es que la propia gente en Ucrania, aunque está cansada de la guerra y de ver morir a los suyos, le teme más a una paz disfrazada y muy favorable para Putin.
Desde Kiev, la periodista Olena Kurenkova, en una conversación que sostuve con ella,  me reiteró que  Putin no quiere la paz; lo dice convencida tras pasar un duro invierno y con nuevos bombardeos en la capital incluso con misiles Iskander.
 “Me parece que los ucranianos no tienen una esperanza de paz demasiado alta. Somos plenamente conscientes de que aún puede estar muy lejos… De que la guerra es larga y de que estamos preparados para ello. Todos intentan ser útiles en su lugar: yo como periodista, sigo haciendo mi trabajo, explicando la percepción de nuestra guerra en el mundo y transmitiendo la verdad sobre la guerra ruso-ucraniana al mundo y también organizo la recaudación de fondos para el ejército ucraniano y envío donaciones por mi cuenta. Estoy construyendo mi vida y mi futuro en Ucrania y me veo exclusivamente aquí”, me confió.
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