Crónica de una crisis anunciada

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AMLO y su fideicomiso express

  • Empatía por Cuba…, ¿y los mexicanos apá?
  • La narrativa de una crisis anunciada

 

Una nueva ocurrencia disfrazada de solidaridad con el pueblo cubano, dio a conocer el ex presidente Andrés Manuel López Obrador en lo que es su tercera aparición en redes sociales después de su supuesto retiro a la vida privada.

La creación de un Fideicomiso con la finalidad de solicitar donaciones en especie y en efectivo para ayudar a la crisis económica que padece el gobierno de Cuba, relacionada con una severa crisis energética y de suministro de petróleo que no puede echar a andar la industria eléctrica.

Los apagones totales que ya sufre la isla, ocurren en medio de serias protestas sociales en contra del régimen dictatorial del presidente Miguel Díaz Canel, cuyos integrantes siguen gozando de los privilegios que les otorga pertenecer a un gobierno monolítico, autocrático y totalitario.

Contrario a la empatía que López Obrador debería sentir por las madres buscadoras, por los mexicanos desplazados de sus tierras por el crimen organizado, por la migración expansiva de mano de obra hacia Estados Unidos, por la falta de un empleo digno para quienes se abrazan a la informalidad, por los desplazados por la miseria que se vive en comunidades indígenas en donde la tierra ya no produce nada, a López Obrador le hiere de manera enfermiza “que busquen exterminar al pueblo de Cuba”.

Ese dolor que López Obrador siente por Cuba no lo siente por México, en donde se han detectado posibles campos de exterminio masivo, como el rancho Izaguirre  y otros lugares que han dejado mucho dolor entre las familias que siguen buscando con sus propios recursos  y sin el mínimo apoyo de un gobierno federal que no ha mostrado la mínima empatía.

No siente dolor por los desaparecidos ni por los asesinados que a diario ocurren por todas partes del país, no siente dolor por el dolor de los niños con cáncer cuyas madres sufren a solas ante la apatía de un gobierno que no surte los medicamentos y que prefiere ayudar a un país que durante 65 años no quiere dejar el poder.

Ante esta cruda realidad, la población de la isla, los verdaderos cubanos, los que sí sufren los embates de un bloqueo parcial de Estados Unidos, no total, claman por que la crisis, su crisis termine pronto, tal vez por una casi inminente intervención estadounidense al estilo Venezuela, que permita el establecimiento de una economía mixta, en donde la inversión privada genere fuentes de empleo y un crecimiento económico sustentado en el libre comercio.

Pero el cinismo de AMLO por proteger al régimen castrista raya en una devoción casi demencial en apoyar un régimen que agoniza mediante la creación de un presunto Fideicomiso creado al vapor y en condiciones extrañas, tipo express, una iniciativa FastTrack para recaudar fondos de apoyo al régimen de Díaz Canel, a través de una asociación de nombre “Humanidad con América Latina A.C.

Bajo esta mascarada ideologizada, López Obrador pretende tentar el corazón de los mexicanos para que aporten alimentos, medicinas, combustible y…dinero en efectivo a un régimen que agoniza y que se niega a caer prese a las protestas sociales, y pese a la severa crisis humanitaria de los cubanos.

Pero aún es la postura del gobierno mexicano encabezado por Claudia Sheinbaum, no de los mexicanos, que se empeña en seguir la línea de su mentor López Obrador, de seguir apoyando al régimen castrista, ya no con petróleo por temor a represalias del presidente estadounidense, sino a través de la burda narrativa de que los mexicanos se toquen el corazón para una presunta causa humanitaria. ¿Qué acaso en algunas regiones de México no existe ya una crisis humanitaria?, ¿por qué Claudia y López Obrador no se tientan el corazón y ayudan a los mexicanos que claman su ayuda?

Cierto que los cubanos, el pueblo cubano, requieren de una urgente ayuda, pero eso es responsabilidad y obligación del régimen político cubano, no de los mexicanos y mucho menos del

Gobierno de México, cuya obligación y responsabilidad constitucional es ayudar a los mexicanos en desgracia…, pero no lo hace porque así funcionan los regímenes totalitarios.

Estos gobiernos son indiferentes ante el dolor y necesidades de sus pueblos, porque ejercen el control absoluto y centralizado por encima de todas las necesidades de la vida pública y privada, poco a poco eliminan las libertades institucionales, de partido, grupales e individuales hasta constituir un solo partido, centralista, absoluto, único, poderoso y omnipotente.

Estos regímenes totalitarios surgen bajo el mando de un solo líder que suele ser carismático, mesiánico, agradable y hasta cierto punto un guía espiritual poseedor de una narrativa populista e insistente en dividir a la sociedad en dos bandos, los malos y los buenos, los que apoyan a la 4T y los que están en su contra…,los que deseen apoyar al gobierno de Cuba y los que no, los que apoyaron la reforma electoral de Claudia y los que no. Los que son traidores a la Patria, y los que son solidarios.

Por lo general los gobiernos de este tipo aluden al pueblo y se apoyan en un pueblo que dicen los apoyan, hacen a un lado la diversidad política y social al apelar a la Patria, a la soberanía y a la solidaridad, y califican a sus opositores no como adversarios sino como traidores.

Esta dicotomía social tan burda y antagónica no solo divide a los mexicanos en dos bandos, sino que los hace enemigos entre sí, y esto es lo que le da sentido a esa narrativa política populista que polariza, que divide, y que se presenta como la única solución posible y legítima ante la crisis que se vive en México y…,en Cuba.

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Hasta mañana

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