Temor en Europa por los suministros

    No solo es el petróleo y el gas, los efectos negativos de la guerra en Irán están trastocando los productos petroquímicos; el azufre; los fertilizantes; la producción de helio y de aluminio. El cierre del estrecho de Ormuz ha vuelto a interrumpir las cadenas globales como en su día ya lo hizo la pandemia del Covid-19.

          Con el matiz de que, durante la pandemia, ningún país dejó de recibir sus respectivos suministros de gas y de petróleo. Hace unos días, la Agencia Rusa Tass destacó que a Irán le está funcionando muy bien su táctica de terrorismo económico al cerrar la circulación comercial marítima en Ormuz.

Y como no, si las economías británica y alemana ya anuncian que podrían caer en una estanflación; mientras, Filipinas ha decretado el estado de emergencia energética nacional y en otros países, como Vietnam, Bangladesh, Sri Lanka, Pakistán y Tailandia están promoviendo el teletrabajo y el estudio online.

En Europa, el periódico británico The Guardian, difundió que Europa podría enfrentarse a una escasez de combustible a partir de abril y, de hecho, diversos países europeos empiezan a pedir a sus ciudadanos el racionamiento del combustible y, sobre todo de gasolinas.

Pero la actual crisis provocada por los efectos negativos de la guerra no podría ser nada fácil de desbaratar, incluso si Estados Unidos e Irán logran un alto el fuego en los próximos días. Los bombardeos de Irán han dañado diversas infraestructuras energéticas de varios países del Golfo Pérsico que podrían demorar, hasta cinco años, para funcionar al completo.

Al respecto, Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), remarca que el shock energético global está provocado por dos fenómenos: una disrupción en el mercado del petróleo; y, otra disrupción, en el mercado del gas. Son dos fenómenos fruto del colapso del estrecho de Ormuz y de los bombardeos contra yacimientos de petróleo y de gas en la región.

Birol, compara este doble choque gemelo a juntar en el tiempo, las consecuencias negativas que en su momento dejó la doble crisis del petróleo en1973, con la guerra de Yom Kippur y que desencadenó un embargo petrolero de la OPEP; y, el otro acontecimiento de 1979, con la revolución de Irán cuando el Sha Reza Pahvlavi huyó y se instauró el actual régimen teocrático-fundamentalista que el presidente Donald Trump, junto con Israel, intentan destruir. Ambos escenarios, sumados con las consecuencias de la guerra de Ucrania y que interrumpieron el suministro del gas y del petróleo rusos hacia la Unión Europea y otras partes de mundo.

De acuerdo con el directivo, al menos 40 activos energéticos en la región del Golfo Pérsico están dañados algo que, remarcó, ni siquiera terminando el conflicto bélico, logrará ser restaurado todo el suministro de petróleo y de gas que emana de la región.

Para tener una idea del daño provocado, Birol explicó que en las dos crisis de 1973 y 1979, se perdieron aproximadamente 5 millones de barriles de petróleo al día. Mientras, que la invasión rusa a Ucrania iniciada, el 24 de febrero de 2022, retiró del mercado internacional unos 75 mil millones de metros cúbicos de gas natural.

“En la guerra actual en Irán, que recién cumplió un mes el 28 de marzo, se han dejado de suministrar 11 millones de barriles de petróleo al día y 140 mil millones de metros cúbicos de gas. El daño provocado a nivel mundial es mayúsculo. No es una sola crisis la que se ha desatado”, reiteró Birol.

A COLACIÓN

Con más de 6 mil cargueros y buques detenidos en el estrecho de Ormuz, al paso de las semanas, los proveedores empiezan a pedir a las empresas que revisen su capacidad de stock y de producción para el segundo trimestre del año.

Hay temor de que se profundice y alargue la interrupción de las cadenas de suministros globales en insumos que además del petróleo y del gas son necesarios como, por ejemplo, los fertilizantes, el azufre, el helio, el aluminio y los derivados petroquímicos.

Diversos medios de comunicación hablan del pánico que se ha desatado entre los compradores de aluminio, primordialmente fabricantes automotrices que han incrementado sus pedidos vertiginosamente para cubrir sus stocks durante los próximos seis meses.

Si bien, China es el mayor productor global de aluminio que exporta sobre todo en productos semimanufacturados muchos de ellos para la industria de la aviación; automotriz; de la computación y los electrodomésticos; desde Medio Oriente, se produce a nivel mundial el 9% del aluminio. Hay multinacionales como Emirates Global Aluminium que están rediseñando su logística marítima para dirigir sus barcos cargados de aluminio en vez del estrecho de Ormuz por el puerto de Sohar en Omán.

En todas las industrias y sectores que requieren aluminio hay inquietud: si Trump ataca por tierra  a Irán y con la presencia de los Hutíes, ya en la guerra amenazando con controlar el mar Rojo, el infierno económico puede ser incontrolable.