-Durante la Misa Crismal en la Catedral de Tampico.
Tampico, Tamaulipas. – Al oficiar la Misa Crismal en la Catedral de Tampico, el administrador Apostólico, Monseñor Oscar Efraín Tamez Villarreal, señaló que hacen falta sacerdotes, y que algunos no solo tienen dos responsabilidades, sino hasta 4, por lo que urge seguir orando por las vocaciones.
“El llamado que nos hace el señor a evangelizar, recordar que somos ungidos y enviados a salvar, hemos reflexionado en diferentes momentos y todos somos conscientes de las grandes dificultades que supone hoy vivir el ministerio sacerdotal, a nadie de nosotros nos es extraño la escasez de sacerdotes o también la crisis de vocaciones, que hace que los sacerdotes tengan más de 2, 3 y hasta 4 responsabilidades, aunando a la adversa situación económica y a la crisis social de nuestro tiempo, el secularismo, el reto que nos plantean las nuevas tecnologías y así otras tantas cosas hacen cada vez más difícil vivir y ejercer nuestro ministerio sacerdotal”.
Ante ello, invitó a los sacerdotes a recordar cuando descubrieron que fueron llamados al ministerio, y recordaran aquella alegría y emoción con la que llegaron al Seminario.
“Hoy en día es muy triste constatar que vivimos en una sociedad inmersa en una cultura egoísta que ha llevado a muchos hermanos nuestros, incluidos nosotros como sacerdotes y obispos, a veces a perder la alegría y a perder la esperanza, es triste los que se aferran al presente visible porque el futuro esta vacío, y de hecho cuando no se confía en Dios la esperanza viene dañada, se espera y se confía en el mismo hombre, en sus talentos, en sus virtudes, en la técnica o en la ciencia, y es entonces cuando aparecen los nuevos ídolos que en realidad tienen un horizonte muy corto. Es más triste constatar aun que esta realidad ha penetrado el corazón sacerdotal de un modo tan sensible cuando se atrofia en nosotros…queremos exaltar solo el valor de lo humano…el ministerio es poner todo en mano de Dios”.
En esta misa más de 100 padres renovaron sus promesas sacerdotales, como aquel primer día en que se comprometieron ante el obispo llenos de confianza, en su ordenación.
“No solo celebramos la alegría por la Misa Crismal, sino por la eminente llegada de nuestro nuevo obispo, en esta solemne misa crismal consagraremos el Santo Crisma y se bendecirán los óleos de los catecúmenos y de los enfermos, la materia de los sacramentos que cada uno de nosotros hermanos sacerdotes llevaremos a nuestras parroquias para administrar los sacramentos y con ellos ser testigos de la experiencia de la salvación”.
Explicó que a través de los oleos y del crisma, habla de la gracia santificante de Dios, por lo que el cómo administrador apostólico le gustaría que a cada uno como sacerdote y como bautizado les ayude a fortalecer su ministerio, y poder decirle a Dios “aquí estoy señor para ser instrumento de tu amor, por eso hoy le pedimos al señor de manera especial por los sacerdotes porque mantengamos siempre encendido el celo por anunciar el evangelio y que los alimentemos continuamente con la llama viva de su espíritu”.








