Sus mensajes contradictorios están causando mella también en los mercados bursátiles: por ejemplo, el IBEX 35, en España, ha perdido 100 mil millones de euros, de acuerdo con el presidente Pedro Sánchez; y, provoca estragos en los mercados de bonos a nivel mundial.
En los días más recientes, Trump anunció que Estados Unidos está negociando un plan de 15 puntos para un alto el fuego con Irán que el régimen desestimó. Y, mientras el mandatario norteamericano anuncia que la guerra terminará muy pronto, el Pentágono solicita un presupuesto de urgencia de hasta 200 mil millones de dólares y envía hacia Irán, un contingente de 3 mil soldados. Ha destinado a la zona, a la mítica 82 División Aerotransportada, que ya actuó en la Segunda Guerra Mundial con soldados de élite para la invasión por tierra.
Todo es confusión alrededor de lo qué podrá suceder en los próximos días en Irán. De hecho, varios medios de comunicación, como CNBC señalaron que la Casa Blanca estaba analizando el impacto de llegar a precios del petróleo de 200 dólares por barril. Algunos análisis, como el proporcionado por el Banco de la Reserva Federal de Dallas, alertan que esta situación en los mercados del petróleo y del gas es inédita. “No debe compararse, con la crisis de 1973 y de 1979, en la que se retiró el 6% del suministro energético mundial. El actual evento geopolítico tiene una magnitud de tres a cinco veces mayor”.
Pero esto ya no es solo el impacto de los energéticos en las economías,
aquí en Europa, el precio de los jitomates es el que más se ha incrementado entre las hortalizas mientras los plátanos van camino de convertirse en una fruta de lujo.
La guerra en Irán está haciendo mella en la cesta de la compra; recientemente la OCDE advirtió que la inflación en España podría repuntar hacia el 3%; sin embargo, otras economías como Reino Unido, tienen un pronóstico más agudo con una inflación cercana a 5 por ciento.
Los agricultores europeos alzan la voz reclamando más ayudas y subsidios para compensar los incrementos que están resintiendo en los fertilizantes.
El campo está pagando el terrorismo económico de Irán en su respuesta estratégica a los bombardeos por parte de Estados Unidos e Israel. El régimen iraní ya logró su doble propósito: la regionalización de la guerra y la internacionalización del conflicto.
A COLACIÓN
La crisis de los fertilizantes en Europa ha recrudecido con la guerra de Irán, ya venía tocada tras las sanciones económicas y el veto impuesto a Rusia por su invasión de Ucrania.
La analista y periodista Maja Kurnet, de Euronews, recordó que esta temporada, el trigo de invierno debería recibir su segunda aplicación de nitrógeno; la remolacha azucarera tiene que ser sembrada y la colza espera su última aplicación de fertilizante antes de florecer. “El mes de marzo es un momento extremadamente importante para la agricultura”.
Debido al bloqueo en Ormuz, diversos países productores importantes como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Catar ya no pueden transportar sus suministros de urea y amoníaco según lo previsto.
De acuerdo con Euronews, la turbulencia causada por la guerra de Irán también está poniendo de manifiesto un problema estructural que Europa lleva arrastrando durante años: su continua dependencia de Rusia como proveedor de fertilizantes. El año pasado, cerca de 22% de las importaciones de fertilizantes de la UE procedían de Rusia cuya economía es la mayor exportadora de fertilizantes del mundo.
Pero el golpe por el incesante incremento de los fertilizantes no solo está sintiéndose en Europa: en la opinión de Tristan Bove, para Fortune, el aumento vertiginoso de los precios de los fertilizantes podría presionar a una industria agrícola estadunidense que sostiene 50 millones de empleos y más de 10 billones de dólares en producción
De acuerdo con Bove, antes de la guerra, alrededor de un tercio de la cadena mundial de suministro de fertilizantes pasaba por el estrecho de Ormuz incluyendo la mitad de la urea mundial, un fertilizante nitrogenado vital para muchas explotaciones agrícolas. Trump ha abierto las puertas de infierno que ya amenazan con una grave crisis de suministros a nivel global.