La vuelta de Trump a la Casa Blanca también ha marcado la vuelta al poder del lobby petrolero y de la industria del carbón para impedir un cambio de ciclo en Estados Unidos a favor de una recombinación energética bajo las tesis ambientalistas que señalan al petróleo de causar daños medioambientales.
Ese lobby quiere la vuelta del esplendor acumulativo de 2010, de hecho, si siguen cayendo las reservas, a finales de 2026 podrían tenerse la mitad de las que se acumulaban entonces.
Ya en campaña, Trump prometió que paralizaría las energías verdes y limpias y daría alas a la explotación de las energías fósiles y que la industria del carbón recobraría su plenitud.
En su declaración de emergencia energética nacional, Trump reiteró su slogan drill baby drill para remarcar que su administración solo daría estímulos para la perforación petrolera.
Pero el presidente norteamericano no solo quiere más exploración petrolera; más producción de hidrocarburos y más acopio de reservas estratégicas. También quiere fortalecer la posición de ser un exportador de energéticos en continentes como el europeo que lleva décadas a merced de la dependencia del gas y del petróleo rusos. Y, en países como India y otros del sudeste asiático.
Uno de los primeros pactos estratégicos de Trump al respecto fue signado con India que se comprometió a que Estados Unidos será un proveedor líder de crudo, productos petrolíferos y gas natural licuado.
Un artículo publicado en Fortune escrito por Tristán Bove señala que Trump prometió llenar las reservas de su país y hacerlo hasta la cima. Y, no parece que de momento la guerra contra Irán, le esté facilitando cumplir con su objetivo considerando que las reservas siguen por debajo; los petroprecios están oscilando entre los 94 y los 119 dólares por barril y ha tenido que liberar reservas ante la situación en el estrecho de Ormuz.
Una semana antes de la guerra contra Irán, las reservas petroleras sumaban 416 millones de barriles reportados por el Departamento de Energía. Si el conflicto bélico con Irán se prolonga más tiempo, el gobierno de Trump se verá obligado a liberar reservas para bajar el precio de la gasolina que cada día se acerca más a los 4 dólares por galón. Y, el efecto inflacionario ya ha sido advertido por la Reserva Federal.
Es decir, que el error de cálculo en Irán, podría ir mucho más allá de la prolongación del conflicto y sus efectos dañinos: la economía norteamericana tendrá que usar parte de sus reservas.
A COLACIÓN
La estrategia de capturar a Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, el pasado 3 de enero, en Caracas y dejar a Delcy Rodríguez, al frente del entendimiento con los intereses de la Casa Blanca, tampoco está resultando muy favorable con la celeridad esperada por la Casa Blanca.
La BBC refiere que un mes después de la captura de Maduro, diversos barcos trasladan a Estados Unidos hasta 400 mil barrilles de crudo. Venezuela tiene las mayores reservas globales de petróleo, no obstante, su infraestructura necesita una modernización y muchas inversiones para explotarlas.
En la última década, la propia situación del sector energético venezolano llevó a una caída significativa de sus exportaciones, a sus otrora socios ideológicos como Cuba o China.
Eso se ha detenido desde que Estados Unidos controla a Venezuela: multinacionales como Chevrón están enviando cargueros a los puertos norteamericanos; empero sigue siendo insuficiente. La propia compañía reconoce que importa a la Unión Americana 250 mil barriles de petróleo
De hecho, una de las primeras negociaciones de Estados Unidos con Venezuela ya sin Maduro, fue la firma de un acuerdo para que Caracas exporte a Estados Unidos crudo por valor de hasta 2 mil millones de dólares y con el compromiso de darle acceso total a las empresas estadounidenses a la explotación del petróleo venezolano.
Pero mientras ese llega algún día, Estados Unidos se ha comprometido a vender petróleo a Europa para sustituir al sancionado crudo ruso que llega a cuentagotas a varios países europeos.
Es decir, que la administración Trump se encuentra en un dilema: no pueden llenar sus reservas de petróleo con la celeridad deseada; no les llega suficiente crudo desde Venezuela; sus planes por controlar el petróleo iraní no están saliendo como pensaban y deben atender cientos de pedidos de compra de hidrocarburos desde Europa y otras partes del mundo. Su apuesta total es por el petróleo a como dé lugar.