EUA es capaz de todo por el petróleo

    Durante la crisis del petróleo de, 1970 a 1980, la economía mundial pagó su completa dependencia a los hidrocarburos con inflación creciente y una ralentización en su PIB; la economía norteamericana, entonces importadora neta de crudo, fue la más expuesta a este shock por el embargo petrolero de los países del Golfo.

          Pero de esas amargas lecciones, aconteció después una carrera de acumulación energética y supremacista, para controlar a los países principales productores y exportadores de petróleo en Medio Oriente. A tal punto, que en la actual crisis energética, desatada por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, no es la economía norteamericana la más expuesta.

Ha sido gracias a la transformación de sus planes energéticos, en los últimos 30 años, que Estados Unidos es actualmente un exportador neto de hidrocarburos; mientras que es China la economía que más se juega su crecimiento y expansión industrial por ser una importadora neto de gas y de petróleo.

En un análisis de la Universidad de Yale que aborda los choques petroleros de la década de 1970 se hace alusión a cómo los responsables políticos en Estados Unidos temían apanicados que el llamado embargo de los estados árabes miembros de la OPEP (como protesta al apoyo norteamericano a Israel en la Guerra Yom Kipur) no solo dejase a la economía estadounidense en la escasez sino también en una espiral inflacionista.

En 1973, el entonces presidente Richard Nixon, instruyó a su equipo para que perfilase un plan a futuro para romper con la dependencia energética de su país. Y, evitar nuevamente ser rehenes del petróleo extranjero.

Yale lo aborda como un período clave en la historia política, cultural y económica de Estados Unidos y un capítulo central en la historia de la economía petrolera global que marcaría la futura independencia energética norteamericana.

El acopio de reservas se convirtió en la gran obsesión de las subsecuentes administraciones norteamericanas. De acuerdo con información proporcionada por la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés) en 1970, Estados Unidos tenía cero reservas de crudo; para 1980, logró acumular 107 mil 800 millones de barriles de petróleo clasificados bajo la nomenclatura SPR (significa un petróleo para caso de emergencia) y que juega un rol fundamental, como reservas críticas, para dar soporte a servicios esenciales y mantener la estabilidad económica ante amenazas externas o riesgos internos.

Esta agencia semiindependiente del Departamento de Energía norteamericana lleva las estadísticas de las reservas probadas y auditadas. Para 1990, las reservas se habían quintuplicado hasta los 585 mil 692 millones de barriles de petróleo.

A COLACIÓN

Después vendría la época dorada coincidiendo con la invasión de Irak (inició el 20 de marzo de 2003 y duró hasta 2011) y, en 2010, las reservas sumaban ya 726 mil 545 millones de barriles de petróleo.

Fueron años convulsos para varios países principales productores y exportadores de petróleo: el 20 de octubre de 2011, en la llamada Primavera Árabe fue muerto Muamar el Gadafi, el dictador de Libia, a manos de fuerzas opositoras y del Ejército de Liberación Nacional de Libia apoyados por la OTAN y el entonces presidente de EU, Barack Obama.

En 2020, las reservas petroleras estadounidenses se registraron por 638 mil 086 millones de barriles y para 2025, habían descendido a 413 mil 464 millones de barriles.

Antes de la caída de Saddam Hussein, al frente de Irak y de Gadafi de Libia, de acuerdo con la OPEP, en enero de 2003, la producción mundial de petróleo, en el ranking de los 5 países productores, estaba ocupado en su mayoría por varios países del Golfo con Arabia Saudita con una producción de 7.47 millones de barriles diarios; Irán, con 3.37 millones de barriles diarios; seguido por Venezuela con 2.64 millones de barriles de petróleo; después, por Irak con 2.46 millones de barriles diarios; seguido de Emiratos Árabes Unidos con 2.07 millones de barriles diarios; y, Kuwait, con 1.84 millones de barriles diarios.

Libia, tenía entonces una producción diaria de 1.23 millones de barriles de petróleo una cantidad un poco por debajo, por ejemplo, de México que en 2003 producía 1.66 millones de barriles.

Ha sido el manoseo grosero de Estados Unidos, sean con republicanos o demócratas, lo que ha terminado destrozando al derrotero de varios importantes países productores de petróleo. Es como su maldición y perdición… o terminan destrozados por la Casa Blanca o son sus aliados incondicionales.

Ahora, Emiratos Árabes Unidos, abandonará la OPEP el próximo 1 de mayo bajo la pretensión de producir de manera libre, hasta 5 millones de barriles de petróleos diarios, a partir de 2027. Por supuesto, antes debe imperar una premisa fundamental: que haya paz en la región y que Estados Unidos controle ese petróleo.