Reajustes a la baja  

El escenario es tan cambiante, tan incierto, tan volátil y tan voluble que el mismo FMI, en su elaboración del Informe sobre la Perspectiva Económica Mundial de abril, advierte que sus estimaciones y proyecciones podrían cambiar en tanto se logre un alto al fuego sostenible en Irán y se recuperen las condiciones de seguridad en la zona. “Sin embargo, seguimos siendo cautos”.

          En sus estimaciones recién presentadas se observa cómo nuevamente, la región asiática es la que muestra la mayor fortaleza para salir adelante de otro shock y son las economías avanzadas las que más debilidad muestran.

          Para 2026, las economías avanzadas podrían tener un PIB promedio de 1.8% con los países europeos, con los crecimientos más castigados, incluso algunos rozando la recesión: la zona euro tiene una estimación de PIB de 1.1% hay países como Alemania, Francia, Italia y Reino Unido que ni siquiera llegarían a crecer 1% este año. La economía española es un de las más resilientes de Europa con un PIB esperado de 2.8 por ciento.

          En cambio, en Asia son China e India, las que más resisten a pesar de una nueva disrupción grave en el sentido del impacto energético y de que ambas economías son importadoras netas de gas y de hidrocarburos; las estimaciones del FMI anticipan un PIB de 6.5% para India y de 4.4% para China, aunque es verdad, que ambas economías, bajaran su ritmo de crecimiento en comparación con 2025 pero no tienen la situación de las economías europeas.

          Ahora bien, son todas estimaciones tempranas de una guerra temprana y de hecho, el FMI advierte que la erosión económica con una mayor inflación dependerá del tránsito hacia escenarios más adversos en los que se llega a contemplar una estanflación y hasta una recesión.

          “Un conflicto, más largo y más amplio; así como una fragmentación geopolítica cada vez peor y una reevaluación de las expectativas en torno a la productividad impulsada por la Inteligencia Artificial o nuevas tensiones comerciales podrían debilitar significativamente el crecimiento y desestabilizar los mercados financieros”, indicó el FMI.

          De hecho, el organismo internacional se plantea dos alternativas: una adversa y, otra, severa. En la adversa, el conflicto en Irán se prolonga varios trimestres con el estrecho de Ormuz colapsado y precios del petróleo alrededor de 100 dólares por barril y de 75 dólares en 2027; y el gas con un aumento del 160% en Europa y Asia. En este caso, solo los alimentos básicos subirían un 2.5 por ciento.

          “Aquí el crecimiento mundial bajaría 0.8 puntos porcentuales hasta el 2.5% y la inflación global sería 1.5 puntos superior y llegaría a 5.4% con el impacto concentrado en los precios de la energía y su traslado sería a todos los sectores”, remarcó el FMI.

A COLACIÓN

          En la otra alternativa que califica como severa, el FMI, estima precios al contado del petróleo superiores a los 110 dólares y más bien cercanos a 125 dólares en 2027; con un precio del gas aumentando 200% en Europa y Asia y los alimentos básicos encarecidos un 5% este año y 10% en 2027.

          La inflación es lo más preocupante: “Las expectativas en el escenario severo aumentan hasta 100 puntos básicos en las economías avanzadas en 2027 y hasta 130 puntos básicos en los mercados emergentes, excluyendo a China. Aquí los efectos serían sustanciales y con mayor duración. Habría una afectación de 1.3 puntos porcentuales en el crecimiento y el mundo se acercaría a una recesión al situarse, el PIB global por debajo de 2 por ciento.

          Y, la inflación sería 190 puntos básicos más alta en 2026, incluso podría llegar a 5.8% y 260 puntos básicos mayor en 2027, para ubicarse en 6.1 por ciento. Al FMI, le preocupa sobre todo la situación en los mercados emergentes, aunque hay varias economías avanzadas que también están tocadas.

          “Los impactos están distribuidos de forma desigual. Los mayores costos de importación de combustible, fertilizantes y alimentos agravan las ya elevadas cargas de deuda en muchos países de ingresos bajos y medios. En algunos casos, los hogares allí gastan hasta dos tercios de sus ingresos en alimentos, lo que los deja especialmente expuestos a choques de precios”, reiteró.

          Adelaide Matlanyane, ministra de Finanzas de Lesoto, uno de los países africanos más pobres del mundo, declaró recientemente que su economía está sufriendo presiones extraordinarias por las consecuencias negativas de la guerra de Irán. De hecho, varios países emergentes están preparándose para solicitar créditos al FMI ante los embates de los precios de los energéticos y los costos de los alimentos.

          Desde luego, el mejor escenario, es que se ponga punto final al conflicto bélico y se proceda a la reconstrucción de las infraestructuras energéticas dañadas. Pero, en los propios países del Golfo Pérsico dudan que esto pueda suceder pronto.